SOBRE LAS NUEVAS TENDENCIAS DEL DERECHO CONSTITUCIONAL: DEL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A LA CONSTITUCIÓN Y DEL DERECHO A LA DEMOCRACIA* NEW CONSTITUTIONAL LAW TRENDS: THE RECOGNITION OF THE RIGHT TO THE CONSTITUTION AND THE RIGHT TO DEMOCRACY

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  SOBRE LAS NUEVAS TENDENCIAS DEL DERECHO CONSTITUCIONAL: DEL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A LA CONSTITUCIÓN Y DEL DERECHO A LA DEMOCRACIA* NEW CONSTITUTIONAL LAW TRENDS: THE RECOGNITION OF THE RIGHT TO THE CONSTITUTION AND THE RIGHT TO DEMOCRACY
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  Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 119: 93-112, julio-diciembre de 2009. SOBRE LAS NUEVAS TENDENCIAS DEL DERECHO CONSTITUCIONAL: DEL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A LA CONSTITUCIÓN Y DEL DERECHO A LA DEMOCRACIA*  NEW CONSTITUTIONAL LAW TRENDS: THE  RECOGNITION OF THE RIGHT TO THE CONSTITUTION AND THE RIGHT TO DEMOCRACY  Allan R. Brewer Carías** Fecha de recepción: 29 de noviembre de 2008Fecha de aceptación: 28 de agosto de 2009 * Artículo fruto de investigación personal.** Profesor de la Universidad Central de Venezuela. Profesor honorario de la Pontificia Universidad Javeriana. Adjunct Professor of Law, Columbia Law School, Nueva York (Estados Unidos). Correo electrónico: allan@brewercarias.comISSN:0041-9060  Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 119: 93-112, julio-diciembre de 2009. 94AllAn R. BReweR CARíAs  RESUMEN Desde los inicios del constitucionalismo moderno en el siglo XVIII , entre los elementos esenciales que surgieron de las revoluciones norteamericana y francesa y que desde entonces condicionaron la concepción del Estado, ha prevalecido tanto la idea de la existencia de una Constitución concebida como norma suprema producto de la voluntad popular, que prevalece sobre todos los otros actos del Estado, como la idea de que los Gobiernos, igualmente producto de la voluntad popular, se deben estructurar conforme a un régimen político representativo y democrático. El desarrollo de esos elementos en el mundo contemporáneo ha dado srcen a nuevas tendencias en el derecho constitucio-nal que han conducido a identificar dichos elementos en sí mismos, además, como derechos de los ciudadanos. En tal marco, este estudio constituye una reflexión tendiente a identificar y precisar tanto el derecho a la Constitución  como el derecho a la democracia  en cuanto derechos fundamentales de rango constitucional en el orden interno de nuestros países latinoamericanos. Palabras clave autor:  Constitución, constitucionalismo moderno, democracia, derechos fundamentales. Palabras clave descriptor: Derecho constitucional, democracia, derechos civiles.    ABSTRACT  Since the begining of Modern Constitutionalism in the 19th century, among the essential elements that derived from the North American and French Revolutions and conditioned the conception of the Modern State, are the idea of the Constitution as superior law product of the popular sovereignty that prevails over any other State act; and the idea that the government, also product of the popular will, must be established following a representative an democratic political regime. The development of these elements in contempo-rary World has given rise to new tendencies in Constitutional Law allowing to identity such elements, in addition and in them selfs, as constitutional rights of the citizens. In such framework, this essay is a reflection precisely devoted to identify and define, the right to the Constitution, and the right to democracy, as fundamental rights of constitutional rank within the internal order of Latin American Countries. Key words authors:  Constitution, Modern Constitucionalism, Democracy, Fundamental Rights. Key words plus: Constitutional Law, Democracy, Civil Rights.  Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 119: 93-112, julio-diciembre de 2009. 95sOBRe lAs nUeVAs TenDenCIAs Del DeReCHO COnsTITUCIOnAl Si algo caracteriza el derecho constitucional contemporáneo, ha sido la progresi-va ampliación del contenido de las declaraciones de derechos fundamentales, tanto en el ámbito interno, como en el ámbito internacional, de manera que en las constituciones y en los tratados internacionales, además de los clásicos derechos civiles y políticos, se han venido enumerando los derechos sociales, culturales, económicos, ambientales y de los pueblos indígenas, todos con posibilidad de ser justiciables. Por tanto, durante los últimos sesenta años la más marcada tendencia del derecho constitucional fue el desarrollo de los mecanismos de protección de los derechos humanos; por una parte, con el proceso de internacionalización del régimen de éstos, que comenzó después de la Segunda Guerra Mundial y que culminó en el continente americano con la Convención Americana de Derechos Humanos, y por la otra, el proceso subsiguiente de constituciona-lización de dicha internacionalización, con lo cual, incluso, las previsiones de los tratados internacionales llegaron, en algunos casos, a prevalecer sobre las notas de las propias constituciones 1 .En el siglo XXI , también en relación con los derechos fundamentales, puede decirse que se han venido igualmente delineando nuevas tendencias del derecho constitucional signadas por la progresión en materia de derechos humanos, con marcada tendencia hacia la identificación de derechos vinculados con los más esenciales principios clásicos del constitucionalismo, como es la idea misma de Constitución como norma suprema y el régimen político democrático que tiende a consolidarse a pesar de que no hayan dejado de aparecer regímenes autoritarios constituidos, precisamente, en fraude a la Constitución y a la democracia.Ha sido precisamente el afianzamiento progresivo del Estado constitucio-nal y democrático de derecho durante las últimas décadas del siglo XX , el que ha permitido que en estos comienzos del siglo XXI  se empiecen a identificar otros derechos constitucionales específicos, que derivan de su propia con-cepción, como son precisamente el derecho a la Constitución como norma suprema y el derecho a la democracia como régimen político. Ambos se refieren a principios fundamentales del constitucionalismo mo-derno, los cuales se analizan generalmente en sí mismos sin destacar su relación íntima y esencial con los ciudadanos. Sólo en forma indirecta la Constitución y la democracia se vinculan al ciudadano, por ejemplo cuando se habla, por una parte, de las garantías constitucionales o del derecho ciudadano a la tutela  judicial efectiva y, por otra, del derecho ciudadano al sufragio, a la participación política o a la asociación en partidos políticos. 1 Allan R. Brewer Carías, Mecanismos nacionales de protección de los derechos humanos. Garantías  judiciales de los derechos humanos en el derecho constitucional comparado latinoamericano,  61 ss. (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, 2005).  Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 119: 93-112, julio-diciembre de 2009. 96AllAn R. BReweR CARíAs Sin embargo, además de esos derechos constitucionales individualizados que, sin duda, tienen que ver, los primeros con la Constitución, y los segun-dos, con el régimen democrático, éstos han venido evolucionando, de manera que hoy podamos hablar, además de los derechos constitucionales específicos antes mencionados, de un derecho ciudadano a la Constitución y también de un derecho ciudadano a la democracia. Es a esta orientación a la cual quiero referirme en estas notas, como un aspecto precisamente de las nuevas tendencias del derecho constitucional en estos principios del siglo XXI .En primer lugar, el derecho a la Constitución 2 ,   considerada ésta como ley suprema que, en el constitucionalismo moderno, tiene necesariamente que ser adoptada por el pueblo; es decir, debe ser la manifestación de la voluntad popular, y no un documento otorgado por algún monarca o autócrata, tal como se derivó de la Revolución norteamericana de 1776 y de la Revolución francesa de 1789 3 . Sin embargo, para que esa Constitución sea efectivamente la ley suprema de una sociedad en un momento dado de su historia, es indispensable que sea en realidad el producto de esa misma sociedad, globalmente considerada, como resultado de la manifestación de la voluntad popular, sin imposiciones externas ni internas. Las constituciones impuestas por una fuerza invasora o por un grupo político al resto de los integrantes de la sociedad, salvo excep-ciones contadas, no sólo tienen una precaria supremacía, sino una duración limitada, ligada generalmente a la presencia efectiva en el poder del grupo foráneo o nacional que la impuso. En este sentido, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, cuando aún no se había convertido lamentable y totalmente en un instrumento del autoritarismo 4 , destacó en una sentencia del 9 de noviembre de 2000 lo que consideró un “hecho fundamental”, aunque no siempre “evidente a simple vista”: La Constitución es suprema en tanto es producto de la autodeterminación de un pueblo, que se la ha dado a sí mismo sin intervención de elementos externos y sin imposiciones internas. Así, la Constitución viene a ser, nece-sariamente, la norma fundamental a la cual se encuentran vinculadas las 2 Allan R. Brewer Carías, Prólogo, “Sobre el derecho ciudadano a la Constitución”, al libro de Johann Newton López, La Constitución. Un pacto social (República Dominicana, 2008) [en prensa]. 3 Allan R. Brewer Carías, Reflexiones sobre la Revolución norteamericana (1776), la Revolución francesa (1789) y la Revolución hispanoamericana (1810-1830) y sus aportes al constitucionalismo moderno  (Colección Derecho Administrativo 2, Universidad Externado de Colombia, Bogotá, 2008).4 Allan R. Brewer Carías, Crónica de la “in” justicia constitucional. La Sala Constitucional y el auto-ritarismo en Venezuela  (Colección Instituto de Derecho Público, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 2007), pp. 17 ss.; y “El juez constitucional al servicio del autoritarismo y la ilegítima mutación de la Constitución: el caso de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (1999-2009)”, en IUSTEL , Revista General de Derecho Administrativo, n.º 21 (2009).  Vniversitas. Bogotá (Colombia) N° 119: 93-112, julio-diciembre de 2009. 97sOBRe lAs nUeVAs TenDenCIAs Del DeReCHO COnsTITUCIOnAl múltiples formas que adquieren las relaciones humanas en una sociedad y tiempo determinados 5 .De ello deriva el postulado antes señalado de que la Constitución, para ser tal, tiene que ser producto de un pacto social formulado por el pueblo “sin intervención de elementos externos y sin imposiciones internas”, que es, además, lo que como norma suprema o fundamental garantiza su obligatorio acatamiento por los gobernantes y los gobernados. Y es sólo en los casos en los cuales la Constitución es producto de la voluntad del pueblo expresada como pacto de la sociedad que el propio pueblo, colectivamente, y además todos sus integrantes individualmente considerados, tiene un derecho esencial a que esa Constitución se respete, a que se mantenga conforme a la voluntad popular que la expresa y a que sea suprema. De ello deriva este otro nuevo derecho fundamental, que es el derecho ciudadano a la supremacía de la Constitución 6 . Ambos derechos, como todo derecho constitucional, en un Estado constitucional tienen que ser exigibles ante los tribunales, es decir, tienen que ser justiciables. Este derecho a la Constitución y a la supremacía constitucional, por otra parte, es de la esencia del Estado de derecho, que está montado, precisamente, sobre esa misma idea de la Constitución como norma fundamental y suprema, que debe prevalecer sobre toda otra norma o acto estatal. Ese fue, como diji-mos, el gran y principal aporte de las revoluciones norteamericana y francesa al constitucionalismo moderno, y su desarrollo progresivo fue el fundamento de los sistemas de justicia constitucional que se desarrollaron en el mundo contemporáneo, en particular, los destinados a la protección de la Constitución y al amparo de los derechos y libertades consagrados en las constituciones.Esta idea de la supremacía constitucional, fundamento del derecho a la Constitución como norma fundamental y suprema, fue doctrinalmente ela-borada por primera vez en Norteamérica en 1788 por Alexander Hamilton en El federalista,  cuando, al referirse al papel de los jueces como intérpretes de la ley, señala: Una Constitución es, de hecho, y así debe ser vista por los jueces, como ley fun-damental, por tanto, corresponde a ellos establecer su significado así como el de cualquier acto proveniente del cuerpo legislativo. Si se produce una situación irreconocible entre los dos, por supuesto, aquel que tiene una superior validez 5 Sentencia de la Sala Constitucional n.º 1347 de 9 de noviembre de 2001, en Revista de Derecho Público,  n.º 81, 265 (2000).6 Al tema me he referido en diversos trabajos, y entre ellos, en el libro Allan R. Brewer Carías, Mecanismos nacionales de protección de los derechos humanos,   Garantías judiciales de los derechos humanos en el derecho constitucional comparado latinoamericano,  74 y ss. (Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José, 2005). Debo recordar aquí que el tema lo discutí en múltiples oca-siones con mi entrañable amigo Rodolfo Piza Escalante, quien fue juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y magistrado de la importante Sala Constitucional de la Corte Suprema de Costa Rica.
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