Revisión crítica desde la teoría del actor-red de los modelos de la comunicación de la ciencia y la tecnología

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  Los Modelos de Comunicación Pública de la Ciencia y de la Tecnología han incumplido sus objetivos. El problema se originó porque heredaron las acepciones antropocéntricas y esencialistas de las teorías comunicativas modernas. Este artículo explora la
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  Revista Internacional de Tecnología, Ciencia y Sociedad  , 7(2), 2018, ISSN 2530-4895 © Global Knowledge Academics, los autores. Todos los derechos reservados. http://journals.epistemopolis.org/index.php/tecnoysoc R EVISIÓN CRÍTICA DESDE LA TEORÍA DEL ACTOR - RED DE LOS MODELOS DE LA COMUNICACIÓN DE LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA   Critical review based on the actor-network theory of Models of Public Communication of Science and Technology D ANIEL M ARTÍNEZ -S AHAGÚN ,   A LEXANDRO E SCUDERO -N AHÓN   Universidad Autónoma de Querétaro, México KEY WORDS Fourth industrial revolution  Actor-network theory Mass media Dissemination Network communication ABSTRACT Models of Public Communication of Science and Technology have not  fulfilled their objectives. The problem srcinated when they inherited the anthropocentric and essentialist meanings of modern theories of communication. This paper explores the evolution of these theories and  performs a conceptual analysis and a critical review or them. Results have shown that the theoretical explanations are not adapting to the scenarios generated by the fourth industrial revolution. Given these scenarios, the actor-network theory allows to redefine these concepts to democratize communication through a new model that interconnects the science with the technology. PALABRAS CLAVE Cuarta revolucion industrial Teoría del actor-red Medios de comunicación de masas Divulgación Comunicación en red RESUMEN Los Modelos de Comunicación Pública de la Ciencia y de la Tecnología han incumplido sus objetivos. El problema se srcinó porque heredaron las acepciones antropocéntricas y esencialistas de las teorías comunicativas modernas. Este artículo explora la evolución de estas teorías al hacer un análisis conceptual y una revisión crítica de ellas. Los resultados muestran que estas explicaciones teóricas no se adaptan a los escenarios de la cuarta revolución industrial. Ante estos escenarios, la teoría del actor-red permite redefinir algunos conceptos para democratizar la comunicación a través un modelo comunicativo que interconecta la ciencia con la tecnología.  Revista Internacional de Tecnología, Ciencia y Sociedad, 7(2), 2018, pp. 43-56   1.Introducción os Modelos de Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología (MCPCT) han incumplido el objetivo de democratizar el conocimiento científico y tecnológico. El srcen de este problema reside en que tanto las teorías de la comunicación como los MCPCT han sido afectados por un marcado antropocentrismo, esencialismo y divisiones dicotómicas presentes en el humanismo moderno, lastres que han impedido cumplir los objetivos de alfabetizar y culturizar científicamente a grandes públicos (Lewenstein, 2003; Shamos, 1988). Tinker (2013) realizó una diferenciación de estos modelos en tres generaciones, las dos primeras con metas marcadamente positivistas mientras que la última generación de modelos se libraría de estos lastres: 1.Modelo de Apreciación Pública de la Ciencia yla Tecnología (PAST, Public Appreciation of Science and Technology).2.Modelo de Compromiso Público con la Cienciay la Tecnología (PEST, Public Engagement withScience and Technology).3.Modelo de Comprensión Crítica de la Cienciaen Público (CUSP, Critical Understanding of Science in Public). (Tinker, 2013, en Alcíbar,2015, p. 5).A partir de esta clasificación, los modelos de lasdos primeras generaciones intentaron explicar la transmisión del conocimiento científico y tecnológico con el reconocimiento de públicos diferenciados y activos como, por ejemplo, el modelo de la experticia o el de participación ciudadana. Sin embargo, los modelos presentaron dificultades para adaptarse a las transformaciones en la producción, almacenamiento y distribución del conocimiento científico y tecnológico, propias de la cuarta revolución industrial (Escudero, 2018). La mayor parte de los MCPCT quedaron desfasados cuando nuevos actores adquirieron capacidad de agencia, la cual no es solo la capacidad que tienen los elementos de una red para generar transformaciones, sino también su capacidad de recibir esas influencias, como si se tratasen de un blanco móvil (Escudero, 2018, p. 156). Frente a estas transformaciones, los objetivos de este artículo incluyen: 1.Establecer una perspectiva histórico-crítica dela evolución de los modelos comunicativosseleccionados.2.Crear una alternativa que elimine las visionesesencialistas.3.Conceptualizar los procesos comunicativoscomo redes con agencias de actores humanos,no humanos e híbridos.Uno de estos híbridos, que recientemente ganó capacidad explicativa, es el de la tecnociencia , pues este término reconoce la reciente imbricación entre ciencia y tecnología. Este concepto fue acuñado en 1983, por Latour con el objetivo de “evitar la interminable expresión ciencia y tecnología”  (Latour, 1987, p. 29), además de hacer patente que, tras la revolución tecnocientífica de los ochenta del siglo pasado, no existe línea de demarcación entre una y otra pues han adquirido una nueva dimensión con ayuda de las tecnologías de la comunicación. Con este término, se adopta una noción que considera que la ciencia se apoya en adelantos tecnológicos, y la tecnología, en el conocimiento científico (Echeverría, 2003). 1.1. Objetivos de la Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología La literatura especializada señala como objetivos de la Comunicación Pública de la Ciencia y la Tecnología (CPCT) a la alfabetización , concienciación  o culturización científica  (Laigle, 2012). Los objetivos de la CPCT se jerarquizan de la siguiente manera: 1.Compartir información de utilidad para losdestinatarios de la información.2.Señalar los impactos y las consecuenciaspositivas y negativas que la aplicación delconocimiento y el desarrollo científico ytecnológico tiene sobre la sociedad.3.Constituirse en aparato crítico, lo cual suponeabandonar la actitud complaciente quecultivan algunos periodistas.4.Difundir una preceptiva, es decir, un conjuntode reglas de conducta o instrucciones de acciónsocial a seguir en determinados casos sobre labase de los conocimientos científicos ytecnológicos.5.Entretener, recurriendo para ello a losaspectos intrínsecamente más enigmáticos dela ciencia. (Alcíbar, 2004b, p. 46).Con respecto al objetivo número uno,considerado primordial, se espera que una persona científicamente alfabetizada sea capaz de leer artículos sobre ciencia y tecnología, interpretarlos, discutir sobre sus temáticas y documentarse satisfactoriamente sobre ellas (Sabariego y Manzanares, 2006). Alfabetizar científicamente a la población es, entonces, un ideal en el que gran parte de una población obtendría los conocimientos necesarios para desenvolverse en la vida diaria, resolver sus problemas y necesidades, y tomar conciencia de las complejas relaciones entre ciencia y sociedad (Furió y Vilches, 1997 en Sabariego y Manzanares, 2006). A su vez, la culturización científica implica el cultivo de una serie de valores y conocimientos con respecto a la naturaleza, métodos y modalidades del L 44  Revisión crítica desde la teoría del actor-red de los modelos de la comunicación... conocimiento científico, con el fin de estar en posibilidad de tomar decisiones apropiadas (Sabariego y Manzanares, 2006). La culminación de estos escenarios ideales sería organizarse en sociedades del conocimiento en las que el insumo más valorado sea, precisamente, el conocimiento con el que ciudadanos informados tomen decisiones fundadas y críticas al integrar a la ciencia y a la tecnología como parte de su cultura (Burns, O’Connor y Stocklmayer, 2003, p. 188). Sin embargo, este ideal no ha podido alcanzarse debido a que los modelos creados para explicar el proceso de comunicación de la ciencia y la tecnología se han valido de una noción reduccionista de comunicación y una definición esencialista de sociedad (Lewenstein, 2003; Shamos, 1988). Autores como Lewenstein (2003) y Burns (2003) identificaron que en los años setenta y ochenta del siglo pasado se crearon MCPCT con la intención de actualizar la comprensión de los procesos comunicativos ante la aparición de nuevos medios de comunicación. De esta manera, surgieron diversos MCPCT pensados como simplificaciones de estos procesos para que sirvieran como guías del trabajo de los comunicadores de ciencia y tecnología en su esfuerzo por adaptarse a los avances tecnológicos. Sin embargo, a pesar de la creación de nuevas propuestas se mantuvo a la CPCT como un objeto de estudio antropocéntrico (Escudero, 2018, p. 156). Sus explicaciones mantuvieron, además, la idea del conocimiento como privilegio de unos cuantos especialistas y la equiparación de divulgación como adulteración, de acuerdo con una imagen positivista de la ciencia (Alcíbar, 2004a, p. 169). Frente a estas suposiciones, nuevos MCPCT creados a partir de la Teoría del Actor-Red (TA-R) plantearon que el comunicador público de ciencia y tecnología no distorsiona el conocimiento, sino que lo reconstruye gracias a diversas estrategias comunicacionales que fomentan que los públicos lo enriquezcan, apropien y utilicen (Alcíbar, 2004a, p. 169). 2.Metodología En esta investigación se realizó un análisis documental y una revisión crítica de las teorías de comunicación de masas para contrastarlas con los MCPCT y observar sus desfases, a la luz de los postulados de la TA-R. Entre las teorías analizadas se incluyeron las más citadas en la investigación comunicativa hasta el nuevo milenio, de acuerdo con la clasificación de Bryant y Miron (2004 en Vidales, 2015, p. 30). Para hacer esta clasificación, los autores analizaron las tres revistas más importantes a nivel internacional en el campo de la comunicación de masas, como lo reseñó Vidales (2015): [El] análisis abarca desde su surgimiento en los años cincuenta hasta los últimos números publicados en el año 2000, periodo dentro del cual su corpus de análisis alcanzó los 1806 artículos. De estos artículos, únicamente se seleccionaron 576 por estar relacionados directamente con la comunicación de masas, el objeto central de estudio del campo de la comunicación desde sus inicios. La investigación puso especial énfasis en el uso y citación de teorías en cada uno de los artículos referidos y en los cuales encontraron 1393 referencias hechas a 604 teorías diferentes […]  (Bryant y Miron, 2004 en Vidales, 2015, p. 30). Se enlistó a las teorías de la comunicación de masas de acuerdo con el número de veces que fueron citadas en las publicaciones anglosajonas durante las cinco décadas que abarcó el estudio, y se les ordenó de la siguiente manera: 1.Usos y gratificaciones (1959)2.Agenda setting (1970)3.Teoría del cultivo (1969)4.Teoría del aprendizaje social (1973)5.Teoría de la extensión de los sentidos deMcLuhan (1954) 6.Teoría de la difusión (1962)7.Teoría de la dependencia (1976)8.Teoría cibernética y teoría de los sistemas (1949)9.Teoría del flujo [de la comunicación] en dos pasos (1940) (Bryant y Miron, 2004, citado en Vidales, 2015, p. 30)  En esta clasificación, se ubicaron las teorías más utilizadas en las tres publicaciones representativas del campo comunicacional y, de entre estas, se privilegió el estudio de las que aportaron conceptos a uno o varios MCPCT en la segunda mitad del siglo XX, a las que se añadieron las teorías de la aguja hipodérmica y matemática por la gran influencia de ambas en los modelos comunicativos. De esta manera, se contrastaron las coincidencias y las divergencias entre las teorías de la comunicación de masas y los MCPCT más utilizados por científicos, comunicadores, divulgadores y periodistas de ciencia y tecnología en las últimas cinco décadas. A las teorías y modelos comunicativos seleccionados se les ubicó de manera transversal en la tabla 1, en la que se muestra el orden de aparición y las relaciones entre las teorías de la comunicación de masas, los MCPCT y las diferentes perspectivas epistemológicas. 2.1. Descripción del procedimiento de la investigación Con la finalidad de revisar críticamente las teorías de la comunicación, se recurrió a autores que han hecho análisis históricos sobre el surgimiento de las teorías de la comunicación de masas como Armand y Michéle Mattelart (1997) y Carlos Vidales (2015). 45  Revista Internacional de Tecnología, Ciencia y Sociedad, 7(2), 2018, pp. 43-56   Para describir la aparición de los diferentes MCPCT y contrastar sus límites y posibilidades, se consultaron los recuentos realizados por Burns, O’Connor y Stocklmayer (2003) y Lewenstein (2003). La estrategia de inclusión consistió en considerar los principios teóricos de cada corriente presentes en las explicaciones de los MCPCT, mientras que el proceso de codificación se realizó retomando la tabla en la que Alvarado (2015, p. 113) resumió las diferentes conceptualizaciones de ciencia y tecnología presentes en Occidente desde el siglo XVIII. Una vez realizada la selección, se prestó especial atención a los fundamentos históricos de las teorías de la comunicación con el fin de identificar las ventajas, obstáculos y problemáticas que cada una presenta para democratizar la CPCT. Mediante una tabla, se sintetizaron las diversas concepciones de la CPCT y se relacionaron cronológicamente los modelos con las principales teorías comunicativas hasta llegar al surgimiento de las propuestas más recientes, generadas a mediados de la década de los ochenta y comienzos de los noventa, identificadas con una postura amoderna (ver tabla 1). En esta comparación, se identificaron los nexos entre teorías comunicativas y varios MCPCT, con el fin de observar si los últimos se vieron limitados por los marcos teóricos de las primeras, particularmente a causa de concepciones reduccionistas heredadas de la tradición moderna. Asimismo, se describió la evolución de los conceptos relacionados con la comunicación, la ciencia, la tecnología y los públicos en diferentes MCPCT (ver tabla 2) y se creó una tercera tabla para comparar las ventajas y desventajas de los principales modelos (ver tabla 3). 3.Teorías Comunicativas y Modelosde Comunicación Pública de laCiencia y la Tecnología Las teorías son un conjunto de principios para el entendimiento de un fenómeno o actividad, mientras que los modelos de comunicación son “estructuras simplificadas que pretenden condensar los caracteres básicos de la comunicación social tal y como la conci ben los diversos investigadores” (Aguado, 2004, p. 198). Una teoría de la comunicación consiste en una explicación sobre el cómo y por qué suceden los fenómenos comunicativos, mientras que un MCPCT establece las relaciones entre los distintos elementos implicados en el proceso. De esta manera, un modelo deriva de unos principios teóricos que son simplificados con el fin de representar y explicar un fenómeno o actividad. En el último siglo, se crearon entre más de 600 teorías (Vidales, 2016, p. 57) para explicar el proceso comunicativo, además de medio centenar de modelos para relacionar a los distintos actores involucrados en la comunicación de la ciencia y de la tecnología (Aguado, 2004, p. 198). Entre la multiplicidad de teorías presentes en el fragmentado campo comunicacional, las explicaciones lineales y simplistas fueron las que nutrieron a los MCPCT, los cuales retomaron sus concepciones dicotómicas, antropocentristas y esencialistas con la consecuente limitación explicativa. 3.1. Teorías lineales de la comunicación y MCPCT unidireccionales Durante la Primera Guerra Mundial investigadores de los países beligerantes experimentaron con técnicas comunicativas cuyo fin era modelar comportamientos y actitudes de los públicos: se ponderaron los resultados y numerosos autores concluyeron que una parte importante del esfuerzo bélico se debió a la propaganda y a sus efectos poderosos en la población civil. Una vez concluida la guerra, investigadores de los Estados Unidos de América crearon una teoría que concedió gran influencia a los, entonces, novedosos medios de comunicación masiva. En la Escuela de Chicago, Harold Lasswell describió el proceso comunicativo como una línea recta que iba de un emisor masivo a numerosos receptores atomizados y concluyó que los mensajes mediáticos ocasionaban efectos poderosos en los públicos (Mattelart y Mattelart, 1997). Desde estas suposiciones, Lasswell propuso la teoría de la aguja hipodérmica para estipular que un mensaje podía inocularse sin resistencia en la mente de los públicos, a través de la propaganda y otras técnicas de comunicación masiva. Este tipo de explicaciones ganaron fuerza durante la Segunda Guerra Mundial y en la segunda posguerra, ante los aparentes efectos que tuvieron los medios de comunicación, por ejemplo, en la nazificación de la población alemana o en la modificación de la tendencia aislacionista entre la población de los Estados Unidos de América. Una explicación que reforzó este esquema lineal, fue la teoría matemática de la comunicación de Shannon y Weaver (1949), con la idea de describir el proceso comunicativo de una manera simplificada. Si bien esta explicación fue pensada para describir la comunicación entre máquinas, su expansión por las fronteras disciplinares popularizó este enfoque mecánico para describir las interacciones comunicacionales entre personas y entre máquinas y personas. De acuerdo con el diagrama creado por Shannon y Weaver, se concibió el intercambio comunicativo como un proceso que avanza únicamente en la siguiente dirección: emisor-mensaje-señal-mensaje-receptor y ruido (1949). 46  Revisión crítica desde la teoría del actor-red de los modelos de la comunicación... Esta explicación reduccionista luego fue extrapolada a varias disciplinas como la psicología o la sociología, hasta volverse la dominante en diversos campos y base de numerosos MCPCT (Sereno y Mortensen, 1970, p. 2). Desde esta teoría, una fuente de información elige un mensaje entre una cantidad infinita de mensajes posibles, luego, el transmisor transforma ese mensaje en una señal que llega al receptor a través de un canal, siempre y cuando, el mensaje no haya sido degradado por ruidos que dificulten la comunicación. Para explicar la retroalimentación, consideró al receptor como un emisor inverso. Las limitaciones inherentes a estos marcos teóricos evidenciaron la necesidad de explicar el proceso comunicativo con mayor precisión y complejidad, aunque el éxito de la teoría de la aguja hipodérmica y de la teoría matemática, sentó las bases para el dominio de un modelo ligado a éstas, el del déficit cognitivo. Este modelo se propuso alfabetizar a la población en temas de ciencia y tecnología con información proveniente de un científico o tecnólogo, hacia un receptor no especializado, con el fin de que su déficit de conocimiento pudiera ser subsanado. Así, el modelo del déficit cognitivo devino en el canónico (Alcíbar, 2004a) cuando a través de la adopción de conceptos de las teorías de Laswell y de Weaver se propuso comunicar a través de un lenguaje reducido al mínimo, y multiplicar mensajes para que estos fueran inoculados en públicos pasivos y homogéneos, y de esa manera se combatiera una ignorancia siempre creciente debido a los nuevos hallazgos tecnocientíficos (Alcíbar, 2009). Con el dominio de este modelo, afín a los intereses de científicos y tecnólogos, se asumió que estos conocían desde una posición superior a la de los legos, los cuales al no tener una especialización, se guiaban por el sentido común, la tradición y las supersticiones (Alcíbar, 2004a). Este modelo se enfocó en el supuesto menoscabo cognitivo de un público pasivo a quien se debería alfabetizar con una visión educativa y paternalista y, en algunos casos, adoctrinante (Loaiza, 2005). Desde este modelo también se estableció que únicamente debía comunicarse el conocimiento verificado y aceptado por la comunidad académica, excluyendo así la transmisión de las controversias presentes en los temas tecnocientíficos. Así, el modelo del déficit cognitivo, inscrito en la llamada visión dominante de la divulgación de la ciencia y la tecnología  (Alcíbar, 2009), permitió a la comunidad tecnocientífica mantenerse como la única depositaria del conocimiento válido. Esta manera de divulgar ha mantenido una amplia preferencia entre comunicadores y periodistas de ciencia quienes ponen más atención en la rigurosidad de los términos, que en su comprensión por parte de sus diferentes públicos (Alcíbar, 2015, p. 2). A su vez, la teoría matemática de la comunicación ofreció un esquema reduccionista y lineal desde cuyas premisas se asumió que, a mayor número de mensajes, se alcanzaría una mayor alfabetización y culturización científica y tecnológica. Por ello, Alcíbar (2009) destacó la necesidad de superar el discurso del modelo canónico, cuyo principal objetivo fue privilegiar la transmisión de información científica y tecnológica, sin posibilidad de cuestionarla. Debido a esta falla, varias críticas se alzarían contra la noción tradicional de comunicación y con el tiempo surgirían esfuerzos para modificar la arraigada creencia de que el primer objetivo de la CPCT es subsanar el déficit cognitivo de las masas. 3.2. Teorías lineales de la comunicación de masas y modelos con el foco en la interpretación A partir de 1950, en Estados Unidos de América, un grupo de estudiosos criticó la visión lineal de la teoría matemática de la comunicación y la de la aguja hipodérmica, así como el modelo asimétrico del déficit cognitivo. En esta crítica, los integrantes del Colegio Invisible o la Escuela de Palo Alto, describieron a la comunicación humana como un complejo proceso de interacciones, intencionales o no intencionales, que incluyen factores como conocimientos previos y contextos personales. Debido a los numerosos factores que intervienen en el proceso comunicativo, se advirtió sobre la imposibilidad de separar los elementos para estudiarlos aisladamente pues únicamente adquieren valor en conjunto. En la segunda mitad del siglo pasado, el foco de los estudios centrados en los emisores se modificó para enfocarse en el otro extremo de la cadena comunicativa: el receptor, ya que hasta antes de las investigaciones de Katz y otros, este había sido considerado únicamente en un papel pasivo (Dayan, 1997). Para contrarrestar esta minusvalía, los Estudios Culturales pusieron el acento en el receptor activo constructor de significados, de manera que se privilegió la inclusión de los públicos. En este contexto, tres influyentes teorías desarrollaron planteamientos que reivindicaron el papel interpretativo de los receptores: la del flujo de la comunicación en dos pasos, la de usos y gratificaciones y la del establecimiento de la agenda mediática (Fuentes y Vidales, 2011, p. 86). De esta manera, se priorizó el interés en las interacciones dentro del proceso comunicativo, más que en sus resultados. Posteriormente, estas teorías aportarían conceptos a nuevos modelos como el contextual, de la experticia o el de participación ciudadana, con los 47
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