Política de información y contrainformación en el franquismo (1951-1973): «El Ministerio de Información es tan importante como el de la Guerra»

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   Revista de Estudios Políticos  (nueva época)ISSN: 0048-7694, Núm. 163, Madrid, enero-marzo (2014), págs. 233-263 233 POLÍTICA DE INFORMACIÓN Y CONTRAINFORMA-CIÓN EN EL FRANQUISMO (1951-1973): «EL MINIS-TERIO DE INFORMACIÓN ES TAN IMPORTANTE COMO EL DE LA GUERRA» JAVIER MUÑOZ SORO Universidad Complutense de MadridI. I󰁮󰁴󰁲󰁯󰁤󰁵󰁣󰁣󰁩󰃳󰁮.—II. U󰁮 󰁮󰁵󰁥󰁶󰁯 󰁭󰁩󰁮󰁩󰁳󰁴󰁥󰁲󰁩󰁯 󰁹 󰁵󰁮󰁡 󰁶󰁩󰁥󰁪󰁡 󰁬󰁥󰁹 (1951-1962).—III. P󰁲󰁯󰁰󰁡󰁧󰁡󰁮󰁤󰁡 󰁹 󰁣󰁯󰁮󰁴󰁲󰁡󰁩󰁮󰁦󰁯󰁲󰁭󰁡󰁣󰁩󰃳󰁮.—IV. N󰁵󰁥󰁶󰁯 󰁭󰁩-󰁮󰁩󰁳󰁴󰁲󰁯, 󰁮󰁵󰁥󰁶󰁡 󰁬󰁥󰁹, 󰁭󰁩󰁳󰁭󰁯󰁳 󰁯󰁢󰁪󰁥󰁴󰁩󰁶󰁯󰁳 (1962-1969).—V. L󰁡 󰁡󰁰󰁵󰁥󰁳󰁴󰁡 󰁰󰁯󰁲 󰁬󰁡 󰁳󰁯󰁣󰁩󰁡󰁬󰁩󰁺󰁡󰁣󰁩󰃳󰁮 󰁲󰁡󰁤󰁩󰁯󰁴󰁥󰁬󰁥󰁶󰁩󰁳󰁩󰁶󰁡.—VI. U󰁮 󰁭󰁩󰁮󰁩󰁳󰁴󰁲󰁯 󰁡 󰁬󰁡 󰁤󰁥󰁦󰁥󰁮󰁳󰁩󰁶󰁡 (1969-1973).—VII. C󰁯󰁮󰁣󰁬󰁵󰁳󰁩󰁯󰁮󰁥󰁳.—VIII. B󰁩󰁢󰁬󰁩󰁯󰁧󰁲󰁡󰁦󰃭󰁡. R󰁥󰁳󰁵󰁭󰁥󰁮 Durante la dictadura de Franco la política de información fue uno de los ámbitos más expuestos al cambio de circunstancias internacionales, a los conflictos internos del régimen y su deslegitimación por cada vez más amplios sectores de la sociedad española y la opinión pública mundial. De ahí que constituya un tema privilegiado para estudiar el franquismo desde una perspectiva constructivista. La tensión entre los intentos de modernización dirigidos a formar una opinión pública dentro del sis-tema y el uso de la contrainformación en la lucha contra la oposición antifranquista se estudian en el artículo con nueva documentación. Palabras claves:  Franquismo; información; contrainformación; propaganda; prensa. A󰁢󰁳󰁴󰁲󰁡󰁣󰁴 During the years of the Franco dictatorship, information policy was one of the areas most sensitive to changing international circumstances, to conflicts within the regime and its eventual delegitimization by increasingly broad sectors of Spanish  POLÍTICA    DE     INFORMACIÓN    Y    CONTRAINFORMACIÓN    EN    EL   FRANQUISMO ... 󰁪󰁡󰁶󰁩󰁥󰁲 󰁭󰁵󰃱󰁯󰁺 󰁳󰁯󰁲󰁯  Revista de Estudios Políticos  (nueva época)ISSN: 0048-7694, Núm. 163, Madrid, enero-marzo (2014), págs. 233-263 234society and world public opinion. This provides an advantageous viewpoint from which to study the Franco regime from a constructivist perspective. The article draws on new documentation to discuss the tensions that arose with the regime’s efforts to modernize, aimed as it was at modelling public opinion within the system and using counter-information strategies as a means to fight against the opposition. Key words:  Franco regime; information; counter-Information; propaganda; press. I. I󰁮󰁴󰁲󰁯󰁤󰁵󰁣󰁣󰁩󰃳󰁮Desde el principio hasta el final de la dictadura de Franco la información fue uno de los ámbitos prioritarios de su defensa y legitimación, pero tam-bién uno de los más expuestos al cambio de circunstancias internacionales, a los conflictos internos del régimen y a su deslegitimación por cada vez más amplios sectores de la sociedad española y la opinión pública mundial (1). De ahí que constituya un tema privilegiado para estudiar el franquismo desde una perspectiva que, superando los debates sobre su naturaleza, analice sus líneas de continuidad-discontinuidad y la funcionalidad de sus mecanismos de socialización. Es lo que se propusieron en su momento los estudios de Sevillano Calero (1998 y 2000) y Elisa Chuliá (2001). El primero concluyen-do que tales mecanismos fracasaron en su función persuasiva, limitándose a una función meramente coactiva, en parte como reflejo del paralelo fracaso del proyecto movilizador de Falange frente al inmovilismo de los sectores más reaccionarios y de la iglesia. La segunda mostrando, por el contrario, que la evolución «silenciosa» de la dictadura fue aumentando la pluralidad de posiciones dentro de ella, de acuerdo con la conocida tesis de Juan J. Linz, lo que permitió ampliar poco a poco la esfera pública de debate y poner las bases de la futura transición a la democracia (2).El apoyo social de las dictaduras fascistas es un tema que ha preocupado por igual a sociólogos, politólogos e historiadores. Desde los años ochenta estos últimos han avanzado en el estudio de las condiciones reales en que actuaron, bajo esos regímenes, los modelos elaborados por sociólogos y po-litólogos sobre la efectividad de la propaganda en la llamada «construcción (1) Este artículo se enmarca en el Proyecto de Investigación HAR 2008-05949/His, dirigido por Miguel A. Ruiz-Carnicer. (2) El título srcinal de la tesis de C󰁨󰁵󰁬󰁩󰃡 era precisamente  La evolución silenciosa de las dictaduras (Madrid, Centro de Estudios Avanzados Ciencias Sociales, 1997); J.J. L󰁩󰁮󰁺 (1974).  POLÍTICA    DE     INFORMACIÓN    Y    CONTRAINFORMACIÓN    EN    EL   FRANQUISMO ... 󰁪󰁡󰁶󰁩󰁥󰁲 󰁭󰁵󰃱󰁯󰁺 󰁳󰁯󰁲󰁯  Revista de Estudios Políticos  (nueva época)ISSN: 0048-7694, Núm. 163, Madrid, enero-marzo (2014), págs. 233-263 235 del consenso» (3). Un tema que interesaba no solo por la potencialidad de los instrumentos estatales de dominación, de acuerdo con la interpretación del totalitarismo (4), sino también por la dimensión ética del apoyo social a unas dictaduras criminales y por sus consecuencias para la viabilidad de los siste-mas democráticos instaurados a continuación (5).Las conclusiones de esos estudios, sin embargo, son contradictorias. Así, para el caso español se ha sostenido que el franquismo fracasó en su empeño de construir una hegemonía cultural –fascista primero y nacionalcatólica des-pués– capaz de borrar cualquier rastro de cultura alternativa, pero también que promovió con éxito una socialización desmovilizadora. En la primera hipótesis la sociedad habría conservado y, durante la fase final de la dictadura, conquis-tado espacios cada vez mayores de autonomía respecto al régimen, al mismo tiempo que se transformaba profundamente familiarizándose con los valores democráticos, de manera que el cambio político era al final inevitable (6). En la segunda, el franquismo habría dado lugar a una cultura política poco participa-tiva y a una sociedad desmovilizada, representada por lo que se llamó el «fran-quismo sociológico», sobre la cual se habría realizado el pacto entre élites de la transición y que incluso explicaría algunos de los defectos de nuestra demo-cracia (7). Entre ambas hipótesis se situarían quienes han destacado las diver-sas formas de resistencia social y la creciente movilización de una «abrumado-ra minoría» en los últimos años de la dictadura (8).También se ha defendido que el franquismo nunca tuvo ideología, que fue un régimen oportunista de poder personal bajo el cual compitieron distin-tos grupos que pretendieron imponer su propio proyecto cultural (9). Sin em-bargo, los respectivos perfiles políticos de los tres ministros de Información y Turismo que se sucedieron en esos años –un franquista «puro», es decir, no alineado activamente con ninguna de las familias políticas en el poder, como Gabriel Arias Salgado; un falangista que no había combatido en la guerra y formado en el aparato administrativo, como Manuel Fraga Iribarne, y un (3) Aparte de la pionera y discutida obra de D󰁥 F󰁥󰁬󰁩󰁣󰁥 (1974), han aparecido numero-sos estudios desde los primeros de K󰁥󰁲󰁳󰁡󰁷 (1983; 2004), W󰁥󰁬󰁣󰁨 (1987) o C󰁯󰁬󰁬󰁯󰁴󰁴󰁩 (1989), hasta G󰁥󰁬󰁬󰁡󰁴󰁥󰁬󰁹 (2002), D󰁩 J󰁯󰁲󰁩󰁯 (2006) o D󰁯󰁧󰁡󰁮󰁩 (2008). Para el caso español ver M󰁯󰁬󰁩-󰁮󰁥󰁲󰁯 (2005). (4) A󰁲󰁥󰁮󰁤󰁴 (1951). Sobre la propaganda comunista ver K󰁥󰁮󰁥󰁺 (1985). (5) Ver, para el caso italiano, L󰁡 R󰁯󰁶󰁥󰁲󰁥 (2008). (6) P󰃩󰁲󰁥󰁺 D󰃭󰁡󰁺 (1993). (7) D󰁥 M󰁩󰁧󰁵󰁥󰁬 (1976); L󰃳󰁰󰁥󰁺 P󰁩󰁮󰁡 y A󰁲󰁡󰁮󰁧󰁵󰁲󰁥󰁮 (1976); L󰃳󰁰󰁥󰁺 P󰁩󰁮󰁴󰁯󰁲 (1982); G󰁩󰁮󰁥󰁲 (1990); C󰁯󰁬󰁯󰁭󰁥󰁲 (1998). (8) Desde M󰁡󰁲󰁡󰁶󰁡󰁬󰁬 (1978) a las recientes de Y󰁳󰃠󰁳 (2004), G󰁲󰁡󰁣󰁩󰁡 (2004) o M󰁡󰁴󰁥󰁯󰁳 (2011). (9) T󰁵󰁳󰁥󰁬󰁬 (1984).  POLÍTICA    DE     INFORMACIÓN    Y    CONTRAINFORMACIÓN    EN    EL   FRANQUISMO ... 󰁪󰁡󰁶󰁩󰁥󰁲 󰁭󰁵󰃱󰁯󰁺 󰁳󰁯󰁲󰁯  Revista de Estudios Políticos  (nueva época)ISSN: 0048-7694, Núm. 163, Madrid, enero-marzo (2014), págs. 233-263 236 destacado militante de Acción Católica (AC) y la Asociación Católica Nacio-nal de Propagandistas (ACNP), como Alfredo Sánchez Bella– tuvieron una importancia secundaria respecto a su personalidad y su ubicación ante los dos grandes proyectos de relegitimación e institucionalización del régimen franquista (10). La política informativa fue en esos años un ámbito clave en la confrontación entre ambos proyectos, pero también fue un punto de en-cuentro donde las diferencias quedaron en segundo plano respecto a una línea de continuidad a seguir: la marcada por el rígido control estatal, la censura y la reticente evolución hacia una mayor representatividad, aunque casi todos estuvieran de acuerdo en que tal evolución era necesaria.De hecho, la sociología política ha puesto en discusión la idea de «cultu-ra política» como un todo que abarca a la colectividad, en beneficio de una visión más plural y menos lineal de la interacción entre los fenómenos polí-ticos y culturales (11). Desde esta perspectiva ya no tendría sentido plantear el tema en términos de éxito o fracaso de la política informativa del franquis-mo en la socialización de los españoles, pues si por un lado dicha política estuvo sometida a conflictos internos y a cambios con el paso del tiempo, por otro su recepción fue desigual, así como sus efectos a largo plazo dependien-do de los grupos sociales.El mismo sintagma «política de información» nombró cosas distintas con el tiempo, aunque ninguna de ellas entendió la función reguladora defi-nitoria de cualquier política de información, por encima de su diversidad, como se entiende en los sistemas liberales, es decir, como una defensa del acceso de los ciudadanos a la información (12). En el franquismo su regula-ción jurídica, al igual que el resto de instrumentos directos o indirectos de control, tuvieron siempre como objetivo la defensa del Estado y del católico «bien común». No obstante evolucionó desde un sistema totalitario, el esta-blecido por la Ley de 1938, hasta la apertura hacia una opinión pública limi-tada en sus funciones de representación y fiscalización que sirviera para re-novar los apoyos sociales del régimen y sus bases de legitimidad política, finalidad última de la Ley de Prensa de 1966.Considerando el carácter borroso de los límites entre propaganda e infor-mación ya subrayados desde hace años por los especialistas (13), y sin entrar (10) S󰁡󰁺 (2003). (11) M󰁯󰁲󰃡󰁮 (2010). (12) H󰁥󰁲󰁮󰁯󰁮 y R󰁥󰁬󰁹󰁥󰁡 (1968). (13) Ya por L󰁩󰁰󰁭󰁡󰁮󰁮 (1964, traducción al español de su obra clásica de 1922, Public Opinion ).  POLÍTICA    DE     INFORMACIÓN    Y    CONTRAINFORMACIÓN    EN    EL   FRANQUISMO ... 󰁪󰁡󰁶󰁩󰁥󰁲 󰁭󰁵󰃱󰁯󰁺 󰁳󰁯󰁲󰁯  Revista de Estudios Políticos  (nueva época)ISSN: 0048-7694, Núm. 163, Madrid, enero-marzo (2014), págs. 233-263 237 en los distintos tipos de propaganda (14), se puede afirmar que el régimen de Franco, al menos durante sus dos primeras décadas, la utilizó para amenazar a los «desafectos» mediante un lenguaje violento y para motivar a los bene-ficiarios de su victoria con un lenguaje apodíctico y reiterativo sobre la «le-gitimidad de srcen» del Nuevo Estado, es decir, la guerra justa y necesaria. Pero en los años sesenta la propaganda se centraría cada vez más en la infor-mación positiva sobre los logros del régimen, buscando una legitimidad pro-yectada hacia el futuro o «de ejercicio», en la terminología weberiana. Esta extraía sus temas de la política desarrollista, la paz social y los avances en la institucionalización del Estado, alimentando las expectativas acerca de su ulterior evolución en un discurso que combinaba y se debatía al mismo tiem-po entre la racionalidad tecnocrática y el populismo falangista. Sin que ello supusiera, como espero demostrar, el abandono de un esquema operativo determinado por la lucha contra la «subversión», incluido el recurso a técni-cas de guerra psicológica y contrapropaganda.En el estudio sobre las políticas de información en sistemas dictatoriales las fuentes utilizadas por los historiadores son textos legales, documentación oficial o declaraciones públicas de los representantes del régimen, junto al análisis de contenido de los periódicos, emisiones radiofónicas o transmisio-nes televisivas. El estudio de la recepción social de esos mensajes resulta obviamente más difícil porque los únicos datos nos los proporcionan los in-formes llevados a cabo por esas mismas instituciones oficiales, primero el Servicio Español de Auscultación de la Opinión Pública, integrado en la De-legación Nacional de Prensa desde 1942, y desde 1963 por el Instituto de la Opinión Pública. Los primeros informes no oficiales aparecieron en 1967 gracias a una iniciativa de Cáritas Española, la Fundación FOESSA. En este texto se aportarán algunos documentos inéditos sobre la gestión de la política de información desde el interior del Ministerio de Información y Turismo.II. U󰁮 󰁮󰁵󰁥󰁶󰁯 󰁭󰁩󰁮󰁩󰁳󰁴󰁥󰁲󰁩󰁯 󰁹 󰁵󰁮󰁡 󰁶󰁩󰁥󰁪󰁡 󰁬󰁥󰁹 (1951-1962)En julio de 1945 Alberto Martín Artajo, ministro de Asuntos Exteriores y nuevo hombre fuerte del gobierno gracias a sus buenas relaciones internacio-nales, especialmente útiles en una coyuntura marcada por el aislamiento del régimen de Franco (15), había pedido el traspaso de las competencias de prensa (14) Como las establecidas, entre otros, por E󰁬󰁬󰁵󰁬 (1967) o T󰁨󰁯󰁭󰁰󰁳󰁯󰁮 (1977). Una síntesis en español en P󰁩󰁺󰁡󰁲󰁲󰁯󰁳󰁯 (1990). (15) S󰃡󰁮󰁣󰁨󰁥󰁺 R󰁥󰁣󰁩󰁯 (2005).
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