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  Evangelismo Reformado: Observaciones de las conversiones del libro de Hechos Por Wilbur MaderaLa práctica evangelística común La práctica popular evangelística de las iglesias que he conocido desde niño, poneun énfasis especial en la frase “aceptar a Cristo como Salvador y Señor”. En la práctica,esta frase quiere decir que la persona hace una oración (la oración del pecador) en la quearrepentido, pide perdón por sus pecados e invita a Jesús a entrar a su corazón. Esto, dehecho, se considera como la conversión. Se enfatiza, desde luego, la fecha en la que sehizo esta oración como el día en que se experimentó el nuevo nacimiento. Se enseña alas personas que fueron salvas a partir de esa fecha y de esa oración.Siguiendo este tipo de mentalidad, se usan métodos de persuasión y, a veces demanipulación, con el fin de que la persona realice este procedimiento. Una vez que selogra sacar de la boca de las personas dicha oración, el evangelista descansa en pazporque piensa haber cumplido la gran comisión. Si la persona no decide “aceptar aCristo” siguiendo este medio, es considerada por algunos como un caso perdido.Como se podrá observar, el sustento teológico detrás de estas prácticas populareses el concepto arminiano de la conversión y el nuevo nacimiento. Según esta posturateológica, la caída no afectó la voluntad humana, de tal modo que la persona,intrínsecamente, tiene la capacidad espiritual para responder con arrepentimiento y fe a laproclamación del evangelio, y en consecuencia, experimentar el nuevo nacimiento. Sibien es cierto, que la experiencia aparentemente confirma que así suceden las cosas,debemos recordar que nosotros, como reformados, tenemos otro concepto de laconversión y el nuevo nacimiento, y que éstos, deben reflejarse en los modos y formas enque cumplimos la gran comisión.La Teología Reformada enseña que la regeneración o nuevo nacimiento antecedea la conversión. Es decir, que por una obra interna e invisible al ojo humano, el EspírituSanto primeramente nos da nueva vida, para que luego podamos responder enarrepentimiento y fe a la predicación del evangelio. Sin este antecedente, el hombre sinCristo está imposibilitado de convertirse al evangelio. Sale de los fines de este artículodemostrar este hecho bíblico. Por lo tanto, asumiremos que esta es la enseñanza de laBiblia, y les refiero a las Teologías Sistemáticas de Berkhof, Hodge, Boice, Sproul, y otrosteólogos reformados para encontrar una explicación amplia.En términos generales, pareciera entonces, que las iglesias reformadas no hemosestado practicando un modo evangelístico que sea compatible con nuestra teología de laconversión y el nuevo nacimiento. Cuando tratamos de forzar una conversión a través desentimentalismo, presión, manipulación, y prácticas semejantes, no parece que estemoscreyendo que el Espíritu Santo es el que obra internamente en el incrédulo, quitando lavenda de los ojos, convenciéndole de su pecado y haciéndole entender las maravillas dela gracia de Dios; en fin, habilitándolo y equipándolo para responder con arrepentimiento yfe. Conversiones en el Libro de Hechos Por todo lo anterior, es conveniente que consideremos la enseñanza del libro de losHechos. Cuando observamos con detenimiento las conversiones registradas en ese libro  de la Biblia, notamos puntos muy importantes que confirman la postura reformada y nosdan pautas para nuestra práctica evangelística.El capítulo 2 registra el famoso discurso del apóstol Pedro del día de Pentecostés.Después de que Pedro presentó a Jesús crucificado y resucitado como Señor y Cristoconforme a las Escrituras, la gente respondió de una manera sorprendente: “  Al oír esto, secompungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿quéharemos?” (v.37). Pedro, les respondió llamándolos al arrepentimiento del pecado y a la fe enJesucristo.El capitulo 8 nos habla de l a experiencia de Felipe con el eunuco etiope. Instado por el Espíritu Santo, Felipe se acercó al carruaje en el que venía el etiope leyendo unaporción del profeta Isaías. Felipe le anunció el evangelio de Jesús partiendo del pasajeque el eunuco estaba leyendo. Al llegar a un lugar donde había agua, el eunuco le dijo aFelipe: “Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?”. Felipe le contesto que sicreía con todo su corazón bien podía ser bautizado. El eunuco profesó públicamente sufe y fue bautizado. La dramática conversión de Saulo de Tarso se registra en el capítulo 9. Lleno deira contra los cristianos y celo por el judaísmo, Saulo se dirigía a Damasco a seguir con sumisión en la vida: acabar con los seguidores de Jesús. En el camino tuvo un encuentrosobrenatural con Jesucristo en el que finalmente preguntó sumiso: “¿Qué quieres que yohaga?”. Después de haber estado ciego por unos días, recobró la vista y fue bautizadopor medio del ministerio de un discípulo llamado Ananías. Al poco tiempo, encontramos aSaulo predicando acerca de Cristo en las sinagogas de la región y posteriormente, llegó aser conocido como el incansable Pablo, apóstol de los gentiles.En Hechos 10 se encuentra la conversión de Cornelio y toda su casa. Por instrucciones divinas, Cornelio hace traer a Pedro a su casa. Pedro, por su parte,aunque con un poco de incertidumbre, obedece a la comisión. Al llegar, Cornelio lorecibe con estas palabras: “Envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues,todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te hamandado” (v. 33). Pedro comenzó a hablarles de la muerte y resurrección de Cristo yde la necesidad de creer en él para perdón de pecados. Aun estaba Pedro hablandocuando el Espíritu Santo vino sobre todos los que oían el discurso de manerasemejante al día de Pentecostés. Pedro y sus acompañantes quedaron maravilladosde que los gentiles también recibieran el don del Espíritu y les bautizaron en elnombre del Señor. El capítulo 16 nos relata brevemente la conversión de Lidia, una vendedora depúrpura. En este caso se nos permite ver de cerca la dinámica espiritual interna de suconversión. La Biblia afirma que “el Señor abrió el corazón de ella para que estuviese atentaa lo que Pablo decía” (v.14). Como consecuencia de esto, creyó y fue bautizada con sufamilia. Enseguida, ofreció su casa para hospedar al apóstol Pablo y sus acompañantes. En el mismo capítulo también encontramos la historia del carcelero de Filipos.Pablo y Silas habían sido azotados y apresados injustificadamente, pero aun así seencontraban cantando himnos a Dios en la cárcel. De pronto vino un terremoto que abriólas rejas y las puertas de la cárcel. El carcelero, pensando que los presos habían huido,sacó su espada e intentaba suicidarse. Pablo intervino para que no atentara contra suvida. El carcelero, inmediatamente hizo esta pregunta postrándose a los pies de Pablo:“Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?” (v.30). El apóstol le indicó que la únicamanera era la fe en el Señor Jesucristo. El carcelero creyó y fue bautizado con toda sufamilia.  ¿Qué tienen en común estas conversiones? Primero, en los casos del etiope, de Cornelio y Lidia vemos claramente una obraprevia del Espíritu Santo. Se observa que la conversión no se dio de la nada, sino hubotodo un contexto antecedente en el que Espíritu Santo estaba obrando para que ellospudieran responder al evangelio.Segundo, el centro del mensaje consistía en presentar a Jesucristo en su muerte,resurrección y ascensión, haciendo un llamado al arrepentimiento y la fe en él como elSeñor. No se trataba de una oración ritualista para “aceptar a Cristo”, sino en un cambioradical de dirección (arrepentimiento) para convertirse en discípulo de Jesucristo (fe).Tercero, en todos los casos, vemos claramente una respuesta positiva sinpresiones ni manipulaciones. El evangelio es presentado con claridad y fidelidad, y laspersonas responden de una forma totalmente voluntaria. Ni siquiera el evangelista tieneque insistir para que crean en Jesucristo, sino son las personas mismas quienesresponden, tomando la iniciativa con un sentido de urgencia. Qué contrastantes son estasescenas con las que vemos ocurrir en muchos llamamientos a “aceptar a Cristo” en lascampañas evangelísticas, en donde a veces, se valen de técnicas de manipulación,presión o se juega con los sentimientos, con tal de que las personas pasen al frente yhagan la oración mencionada. Pautas para un Evangelismo Reformado Como vemos, estas observaciones del libro de los Hechos coinciden con losconceptos reformados de la conversión y el nuevo nacimiento. La obra del Espíritu Santose nota contundente en la conversión de las personas. Por lo tanto, nuestra prácticaevangelística debe estar dirigida y cimentada en estas verdades bíblicas. A continuación,se esbozan algunas sugerencias prácticas para llegar a un evangelismo reformado:1.El mensaje de nuestro evangelismo debe estar centrado en Cristo. La centralidad desu muerte, resurrección y ascensión son esenciales para un evangelismo reformado.Es triste escuchar mensajes evangelísticos que ni siquiera mencionan el sacrificio deCristo, la necesidad del arrepentimiento de los pecados y la fe en él. Se basan enmenciones generales de la necesidad humana, del sufrimiento, del vacío, de laesclavitud del alma y cosas semejantes; para luego decir que Jesús es la respuestapara toda esta miseria humana. Sin embargo, pasan por alto y sin mención, la obraredentora de Jesucristo y la necesidad de responder con arrepentimiento y fe. Por medio de recursos manipuladores y sensacionalistas, logran que los oyentes levantenla mano o pasen al frente para repetir una oración. Debemos alejarnos de todapráctica evangelística que no ofrezca el verdadero evangelio, el único que realmentepuede transformar vidas y no sólo fabricar “conversiones”.2.El llamamiento que hagamos no debe ser en términos de “aceptación de Cristo”, sinoen términos de arrepentimiento y fe en Jesucristo. Es decir, no se trata de hacer sólouna oración de “aceptación”, sino de negarnos a nosotros mismos y tomar nuestracruz; de volvernos discípulos de Jesucristo por medio del arrepentimiento de nuestrospecados y de recibir gratuitamente la gracia de Dios en Cristo por medio de la fe.Jesús nos llamó a hacer discípulos. Por lo tanto, el evangelismo reformado no se tratade lograr que la gente haga una oración, sino que la gente se convierta en un discípulode Jesucristo.  3.Puesto que Dios es quien obra previamente en las personas, el evangelismoreformado no tiene porqué ser agresivo y manipulador para que la gente haga laoración. Los que Dios llama en verdad, responden al evangelio voluntariamente, sinpresiones ni manipulaciones. Por lo tanto, nuestro deber es compartir las buenasnoticias e invitar a las personas a reconciliarse con Dios, pero nunca a base dehostigarlos, amenazarlos, presionarlos o manipularlos. Responden a la invitación deuna manera espontánea y con un sentido de urgencia porque la venda ha sido retiradade sus ojos y sus corazones tienen nueva vida srcinada por el Espíritu Santo.4.En la práctica, notaremos que la conversión de las personas por medio delevangelismo reformado, a la vista del ojo humano, se percibe más bien como unproceso que como un solo evento. Es decir, la persona comienza a acercarsepaulatina y progresivamente al entendimiento del evangelio. Dios, a través dediversos medios, va conduciendo a la persona hacia un punto en el que ella se someteal Señorío de Jesucristo por medio de la fe. En el evangelismo reformado es difícilsaber el momento exacto en que la persona fue justificada, por lo cual es irrelevantetratar de tener una fecha específica de conversión. No obstante, la conversión se haceevidente para los demás por los cambios observados en la vida del nuevo discípulo ypara él mismo, porque recibe el testimonio interno del Espíritu Santo que le convencede su posición como hijo o hija de Dios.5.En el evangelismo reformado lo que se llama comúnmente “evangelismo” y“discipulado” son partes inseparables de un mismo proceso. La gran comisión secumple cuando hacemos discípulos. Por lo tanto, no podemos estar satisfechos consólo tirar balas evangelísticas al aire, sino apuntarlas específicamente con la finalidadde hacer discípulos. No debemos conformarnos con simplemente hablar de Cristo alas personas, sino nuestro objetivo siempre debe ser lograr nuevos discípulos paraCristo. Esto conlleva de nuestra parte oración, paciencia, perseverancia, sacrificio,sabiduría, testimonio, claridad en el mensaje y relación con las personas quedeseamos ver como discípulos de Jesucristo. No se trata sólo de pasar un momento,un rato o un evento en esta tarea. Se trata de entregar nuestra vida con tal deestablecer un discípulo más para Jesucristo. Conclusión Cuando el verdadero evangelio es predicado, no se necesita la presión ni lamanipulación sobre las personas para que respondan positivamente. El evangelio es elpoder de Dios para salvación y los que responden positivamente lo hacen por una obrainterna del Espíritu Santo, mostrando un sentido de urgencia por abrazar las grandespromesas de la gracia de Dios en Cristo. Dejemos las estrategias humanas para alcanzar conversos y practiquemos el evangelismo bíblico para establecer nuevos discípulos denuestro Señor Jesucristo.
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