Los intelectuales y la política en la visión de José Ingenieros por Ricardo Falcón

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  ESTUDIOS SOCIALES 40 [ primer semestre 2011 ]   177 Hacia fines del siglo  XIX  , con la consolidación del desarrollo ca pitalista iniciado algunas décadas antes, se planteó por primera vez en la Argentina –o al menos ahora en forma «moderna»– la cuestión de la relación entre los intelectuales y la política. Y surgió al mismo tiempo de una manera «teórica» y «práctica». Teórica, porque surgie ron las primeras reflexiones más o menos sistemáticas sobre el tema.  Y práctica, porque desde los años noventa, la irrupción y posterior consolidación de un movimiento obrero, llevó al establecimiento de relaciones más o menos orgánicas entre algunos intelectuales y un mo vimiento que tenía una cierta base de masas. En esto consiste, proba blemente, la diferencia más importante con situaciones anteriores. Porque es cierto que de alguna manera este problema ya había sido reflexionado por la «generación del 37 » y por Alberdi en particular. Aunque no el único, José Ingenieros fue el intelectual argentino que desde fines del siglo anterior hasta su muerte en 1925 , mostró una mayor preocupación por el tema y que propuso además análisis relativamente diferentes de los que desde el ángulo de un socialismo más ortodoxo, por ejemplo, se hacían en esos años.  A través de las diversas etapas por las que va atravesando su producción literaria, polí tica y filosófica, la cuestión de los intelectuales –explícita o implíci tamente– aparece siempre como uno de los problemas fundamentales.Si bien hemos situado la cuestión en la Argentina, bien podría mos decir que se trataba en realidad de una preocupación «rioplaten se», al menos. En efecto, LOS INTELECTUALES Y LA POLÍTICA EN LA VISIÓN DE JOSÉ INGENIEROS 1 RICARDO FALCÓN 1   Este trabajo tiene como punto de partida uno más extenso: El pensamiento político de  José Ingenie-ros elaborado en el marco del Seminario de Robert Paris, en la École des Hautes Études en Sciences Sociales, de Paris y realizado bajo su dirección, entre 1978  y 1982 .Publicado srcinalmente en  Anuario   de la Escuela de Historia , N° 11 , UNR , Rosario, 1985 . Agradecemos a la dirección del  Anuario  la autorización para su reproducción en este número de ESTUDIOS SOCIALES .    178 [ Los intelectuales y la política ]   RICARDO FALCÓN más o menos en la época en que Ingenieros esboza sus primeros escritos sobre el tema, aparece en Montevideo el  Ariel de José Enrique Rodó que desde ángulos relativamente diferen tes y con una óptica parcialmente distinta abordará más o menos el mismo problema.Es cierto que las diferencias formales y de contenido entre la obra de Rodó y los escritos de Ingenieros, son varias. Pero aunque Rodó exprese su preocupación bajo la fórmula de la relación entre la «democracia y la cultura», a la cual pretende dar una respuesta, y que en realidad su  Ariel sea un intento de respuesta al Caliban de Renán, y que haya pasado también por las preocupaciones de Henry Beren-guer sobre el «proletariado intelectual» en la Francia de fines de los años setenta, e Ingenieros lo haga –por lo menos al principio– desde un ángulo marxista y desde las filas del incipiente socialismo argenti no, las intenciones son comunes. Tanto en Argentina como en Uru guay, la instalación definitiva de la sociedad capitalista estaba plan teando nuevos problemas que ambos aspiraban a enunciar 2 .Ingenieros no es solamente uno de los primeros intelectuales en plantearse la cuestión de la relación entre los intelectuales y la política, sino que él mismo es uno de los más destacados protagonis tas de uno de los fenómenos político-sociales más importantes de esa época. En efecto, junto a Juan B. Justo, Nicolás Repetto,  Alfredo Pa lacios, Alberto Ghiraldo, Leopoldo Lugones, Nicanor Sarmiento, Ro-berto Payro, Julio Molina y Vedia y tantos otros, personifican la apa rición en la  Argentina de lo que hoy llamaríamos «el intelectual de izquierda».Se trata de un ala de lo que es posible denominar la «generación del 90 ». Lo que muchos de ellos tienen en común es haber pasado por la experiencia de las expectativas de renovación democrática de la Revolución de Julio, o directamente de la del 93  en el caso de los más jóvenes, y desencantados luego con lo que inter-pretaban como la frus tración del movimiento srcinal, se aproximaban al naciente movimien to obrero y a las teorías socialistas y anarquistas que lo expresaban.En realidad, irán más lejos de una simple aproximación. En po co   tiempo se cons-tituirán en la cabeza de esos movimientos, ostensi blemente en el caso del socialismo –aunque menos evidente, tam bién parcialmente cierto en el caso del anarquismo– reemplazando o dejando en segundo lugar a los artesanos y los pocos intelectuales 2   Sobre la relación del  Ariel  de Rodó con el pensamiento de Renan y el de Henry Berenguer, véase: Juan Marichal, Cuatro fases de la historia intelectual latinoamericana, 1810 - 1970  , Madrid, Cátedra, 1978 .  ESTUDIOS SOCIALES 40 [ primer semestre 2011 ]   179 ex tranjeros que hasta entonces habían liderado al incipiente movimien to obrero.En consecuencia, cuando en 1895  José Ingenieros aborde desde el ángulo del socialismo la cuestión de los intelectuales, lo hará en el seno de un movimiento del cual se está convirtiendo en uno de los dirigentes.Esta situación se repetirá porque Ingenieros estará casi siempre en el centro de los acontecimientos sobre los cuales reflexiona. Esto será así en la primera década del nuevo siglo cuando ya desprendido del partido socialista se convierta en una de las figuras intelectuales más conocidas, y esto por varios motivos. Y también lo será, cuando su denuncia de la guerra mundial, su temprana adhesión a la Revolu ción Rusa y su calidad de iniciador del movimiento latinoamericanista en Argentina, lo transformen en «el maestro de una generación latino americaria» 3 .Globalmente y admitiendo períodos de transición, a veces poco fáciles de limitar, la evolución del pensamiento de Ingenieros –y su propia actividad– reconocen tres grandes etapas. La primera que va desde mediados de 1894  hasta fines de 1897 , es la del «Socialista Re volucionario», cuando se debate contra Juan B. Justo y su equipo –al lado de Lugones– intentando imponer un socialismo intransigente y de corte libertario.La segunda, que comienza a insinuarse entre 1898 - 1902  y que se extenderá por lo menos hasta el estallido de la guerra mundial, es la del Ingenieros situado en la «derecha» del movimiento social-demó crata; la del «sociólogo socialista» preocupado por explicitar una polí tica «positiva», confesadamente reformista, despejada de las ilusiones de cualquier utopismo revolucionario. Es la etapa en la cual el posi tivismo cientificista se colorea con un darwinismo social y con un biologismo social de inspiración haenckeliana. Y una fase final, que va reconociendo diversas alternativas, es la del intelectual independiente pero comprometido con la denuncia de la guerra, con la reforma universitaria, con las revoluciones rusas y me xicanas, que proclama un nuevo idealismo, el de las «fuerzas morales».En cada una de estas tres etapas el pensamiento de Ingenieros ha sufrido una evolución brusca, saltos a posiciones radicalmente diferen tes y opuestas. En cada una de ellas el papel del intelectual aparece como uno de los nudos centrales de 3   José Carlos Mariategui, «Figuras y aspectos de la vida mundial. José Ingenieros», en: Variedades, 7  de noviembre de 1925 .  180 [ Los intelectuales y la política ]   RICARDO FALCÓN su reflexión y de sus propuestas. Nuestro propósito en estas páginas será hacer una aproximación al tratamiento que Ingenieros da a la cuestión en cada una de esas eta pas y tratar de analizar la dialéctica de ruptura-continuidad en ellas, viendo qué es lo que permanece y qué es lo que desaparece. EL «SOCIALISMO REVOLUCIONARIO Y LOS INTELECTUALES» En 1894  José Ingenieros se incorpora a los núcleos que están formando el par-tido socialista, co-fundará el Centro Socialista Univer sitario, y durante tres años a pesar de su juventud –no tenía aún veinte años– ocupará cargos directivos, se constituirá en una de las princi pales figuras socialistas e impulsará una corriente contestaria radicali zada, que tendrá en 1897  su principal expresión en La Montaña, que creará y dirigirá junto a Leopoldo Lugones.Sus proposiciones políticas serán lo que podemos llamar un «so cialismo li-bertario», anti-autoritario en profundidad, pero diferenciado de los anarquistas en relación al problema de la necesidad de la «acción política» como una clave fundamental en el camino de la emancipación del proletariado.Sus primeras conferencias y actividades políticas fueron realiza das en el medio estudiantil, y a los estudiantes se dirige principalmente en los análisis contenidos en su primera obra juvenil, Qué es el Socialismo ,   donde despuntan sus primeras consideraciones sobre el pa pel de los intelectuales en el proceso revolucionario 4 .El papel de los intelectuales aparece a través de dos o tres vertientes. Una de las más significativas, es la función primordial que atribuye a la Ciencia en la elucida-ción de la cuestión social. Su com prensión era, precisamente, lo que diferenciaba a los socialistas moder nos de los utopistas, quienes no habían podido comprender esta pro blemática y en consecuencia se habían desviado del sendero en la bús-queda de una solución. Las fundamentaciones de Ingenieros en la expli citación de su Socialismo Científico, digámoslo al pasar, ya llevan la carga de un positivismo cientificista que se hará más notorio en los años posteriores. 4   José Ingenieros, ¿ Qué es el socialismo?, Buenos Aires, Biblioteca del Centro Socialis ta Universitario, 1895 .  ESTUDIOS SOCIALES 40 [ primer semestre 2011 ]   181 Habían sido las elaboraciones teóricas de Marx y sus seguidores –aunque no sólo ellas– las que habían permitido que ahora el socia lismo fuera realizable porque ya no era utópico –comunista– sino científico-socialista.¿Cuál era esta ciencia que había tenido un papel tan importante? Por un lado la economía que había echado las primeras bases racionales, pero por sobre todo la sociología, que tomaba su relevo una vez descubierto ese sistema racional justo a través de los econo mistas, para que los sociólogos tuvieran la tarea de buscar la fórmula que permitiera concretar la transformación necesaria, ayudando a la evolución social en su fase final. Es precisamente el sociólogo el gran personaje de las propuestas ingenierianas de este período y del si guiente. Su misión no era menor: Suprimir esa diferencia de clases y erigir una sola de productores instruidos, libres y dueños del producto íntegro de su trabajo, es la fórmula que deben buscar los sociólogos de todas las escuelas y es la aspiración justiciera y noble del Socia lismo 5 .Esta cita merece tres observaciones. Por un lado, la importancia atribuida al sociólogo que tiene, nada menos, la tarea de «ayudar» a la inexorable evolución en su fase final, es decir en el momento de la transformación de la evolución en revolución, según una fórmula cara a Ingenieros y probablemente inspirada en Eliseo Reclus. Segundo: hay una cierta ambigüedad entre los papeles del sociólogo y del socia lista, que a veces, tienden a confundirse en un mismo protagonista. Esta ambigüedad, continuará de alguna manera en la etapa subsiguien te. Y finalmente la significativa alusión de que se trata de una tarea de los sociólogos de todas las escuelas. Esta idea la repetirá Ingenieros en 1897  cuando dirá de Achiles Loria, uno de sus «maestros», que no es un socialista sino un sociólogo 6 . No es posible dejar de ver aquí un cierto anti-dogmatismo, impregnado de eclecticismo, que será luego más visible en el conjunto de su pensamiento. Ahora, ¿de dónde proviene esa necesidad de la misión de la que están investidos los intelectuales? Del convencimiento que los opri midos por sí mismos no eran capaces de tener una ráfaga de emanci  pación económica, ni un soplo vivificador de revolución.  Y esto producto de una doble presión: la función adormecedora de la ideología de los opresores y particularmente por el peso de la ignorancia a la que los sometía la mostruosa explotación autoritaria  7 . En consecuen cia, era a los intelectuales, a los 5   Ídem, p. 14 . 6   La Montaña , 15/08/1897 . 7   ¿Qué es el socialismo? ,   op. cit. Prólogo.
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