El fin (momentáneo) del bipartidismo en España: Análisis de los resultados electorales de 2015 y 2016 --- The (Momentary) End of Two-Party System in Spain: Analysis of the Electoral Results of 2015 and 2016

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  EL FIN (MOMENTÁNEO) DEL BIPARTIDISMO EN ESPAÑA:  ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS ELECTORALES DE 2015 Y 2016The (Momentary) End of Two-Party System in Spain:  Analysis of the Electoral Results of 2015 and 2016 ÓSCAR SÁNCHEZ MUÑOZ Universidad de Valladolid sanchez@der.uva.es Cómo citar/Citation Sánchez Muñoz, Ó. (2017).El fin (momentáneo) del bipartidismo en España:análisis de los resultados electorales de 2015 y 2016. Revista Española de Derecho Constitucional , 109, 237-260.doi: https://doi.org/10.18042/cepc/redc.109.09 Resumen Los resultados de las elecciones generales de 2015 y 2016 en España han tenido como resultado una reconfiguración del sistema de partidos. Se ha pasado del bipar-tidismo imperfecto a un multipartidismo fragmentado. Estos resultados entran en aparente contradicción con la hasta ahora probada capacidad del sistema electoral del Congreso de los Diputados para  fabricar   mayorías parlamentarias. En este artículo se analiza el impacto real del sistema electoral sobre los resultados de 2015 y 2016 y su posible influencia en la evolución futura del sistema de partidos. Palabras clave Elecciones; sistema electoral; sistema de partidos; representación proporcional.  238   ÓSCAR SÁNCHEZ MUÑOZ Revista Española de Derecho Constitucional , 109, enero-abril (2017), pp. 237-260  Abstract  The results of the general elections of 2015 and 2016 in Spain led to a recon-figuration of the party system, moving from an imperfect two-party system to a fragmented multi-party system. These results are in apparent contradiction with the hitherto proven capacity of the electoral system of the Congress of Deputies to man-ufacture   parliamentary majorities. The article analyses the real impact of the elec-toral system on the results of 2015 and 2016 and its possible influence on the future evolution of the party system. Keywords Elections; electoral system; party system; proportional representation.  EL FIN (MOMENTÁNEO) DEL BIPARTIDISMO EN ESPAÑA: ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS… 239 Revista Española de Derecho Constitucional , 109, enero-abril (2017), pp. 237-260 SUMARIO I. INTRODUCCIÓN. II. LOS EFECTOS DEL SISTEMA ELECTORAL Y SU IMPACTO EN LOS RESULTADOS DE 2015 Y 2016: 1. Un sistema electoral pensado para fabricar   mayorías y, especialmente, mayorías conservadoras. 2. ¿Qué ha pasado en 2015 y 2016? III. LA POSI-BLE INFLUENCIA DEL SISTEMA ELECTORAL EN LA EVOLUCIÓN FUTURA DEL SISTEMA DE PARTIDOS… Y VICEVERSA. IV. UNA REFLEXIÓN FINAL: ¿SIMPLE REALINEAMIENTO O TRANSFORMACIÓN PROFUNDA DEL SISTEMA DE PARTIDOS? B IBLIOGRAFÍA . I. INTRODUCCIÓN Como consecuencia de la crisis económica iniciada en 2008, muchos estados europeos se han visto sometidos a cambios políticos de diverso calado que resultan aún difíciles de evaluar. El rechazo a las políticas coyunturales desarrolladas por los Gobiernos ha confluido con un fenómeno estructural de malestar o desafección respecto a las instituciones democráticas y a los parti-dos políticos que se viene manifestando en todas las democracia contemporá-neas desde hace un par de décadas. España, especialmente tocada por la crisis, no ha sido ajena a estas turbulencias políticas. El fenómeno del 15-M y las elecciones de 2011, que se saldaron con la mayoría absoluta del Partido Popu-lar (PP) y el batacazo electoral del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), ya mostraron los primeros síntomas de los cambios que se avecinaban, los cua-les se hicieron aún más patentes en las elecciones europeas de 2014 —con la aparición en la escena política de Podemos— y en las municipales y autonó-micas de mayo de 2015.Las elecciones legislativas de 20 de diciembre de 2015 y de 26 de junio de 2016 han tenido como resultado una reconfiguración del sistema de parti-dos que ha predominado en nuestro país desde las primeras elecciones demo-cráticas celebradas el 15 de junio de 1977.De aquel primer proceso electoral de la democracia surgió un biparti-dismo imperfecto que se ha mantenido en sus rasgos esenciales hasta 2015: un sistema articulado por la confrontación entre dos fuerzas políticas dominantes separadas por una línea divisoria (cleavage)  fundamentalmente ideológica. Tras un período inicial de consolidación de ambos polos no exento de complejidad, pues «la formación de un sistema de partidos después de cuarenta años de régi-men dictatorial fue uno de los principales problemas políticos de la Transición, directamente asociado con la cuestión de la gobernabilidad en los primeros  240   ÓSCAR SÁNCHEZ MUÑOZ Revista Española de Derecho Constitucional , 109, enero-abril (2017), pp. 237-260 años de la nueva democracia española» (Maravall y Santamaría, 1989: 218), los papeles protagonistas de este sistema fueron asumidos por el PSOE y el PP, debiéndose notar que el período de consolidación fue más prolongado y acci-dentado para el centro-derecha, con la crisis e implosión de la Unión de Centro Democrático (UCD) y la realineación de las fuerzas conservadoras en torno a  Alianza Popular (AP), refundada   más tarde (en 1989) como PP.Fue un bipartidismo imperfecto en un doble sentido. De una parte, por-que ninguno de los dos partidos logró aglutinar el 100 % de su respectivo espacio ideológico y, de otra parte, porque a la línea divisoria fundamental que articulaba el sistema, que era la escisión ideológica izquierda-derecha, se le sumaba también una línea divisoria territorial, representada por la oposi-ción entre partidos nacionales   y partidos nacionalistas.  De la combinación de ambas divisiones, y con la ayuda de un sistema electoral del que hablaremos más adelante, surgía un tablero sin duda complejo, pero en el que predomi-naba siempre la bipolaridad.La suma de los votos de los dos partidos más votados en elecciones gene-rales alcanzó el 63,76 % de los votos válidos en 1977, el 65,24 % en 1979, el 74,47 % en 1982, el 70,03 % en 1986, el 65,39 % en 1989, el 73,54 % en 1993, el 76,42 % en 1996, el 78,68 % en 2000, el 80,3 % en 2004, el 83,81 % en 2008 (máximo histórico) y el 73,39 % en 2011. Son cifras que resisten per-fectamente la comparación con algunos de los sistemas más marcadamente bipartidistas de Europa. Por ejemplo, en el Reino Unido, durante el mismo período de tiempo, la suma de los votos obtenidos por los dos primeros parti-dos en las elecciones legislativas osciló entre el 65,4 % en 2010 (primer Gobierno de Cameron, máxima cota de los liberal-demócratas) y el 80,8 % en 1979 (primera victoria de Thatcher). En Alemania, la suma de los votos de los dos grandes partidos ciertamente superó el 90 % en los años setenta (en la época dorada de Willy Brandt), pero luego fue descendiendo —sobre todo tras la reunificación— y en los años noventa se situó en torno al 77 % y bajó por debajo del 70 % en la primera década de este siglo, hasta alcanzar la cota más baja, de momento, en 2009 con el 56,8 %.Otra de las características del modelo bipartidista que predominó en España hasta 2015 era que las dos fuerzas predominantes, en tanto opciones de Gobierno nacional, se presentaban ante el electorado como mutuamente exclu-yentes. Es decir, si había un Gobierno del PSOE, ello excluía al PP y viceversa. No había ninguna posibilidad de colaboración. En ese sentido, podemos decir que no era solo un sistema bipartidista, sino también un sistema caracterizado por una fuerte polarización, en algunos momentos extrema.Las elecciones generales de diciembre de 2015 rompen completamente con este bipartidismo imperfecto. La suma de los votos de los dos principales  EL FIN (MOMENTÁNEO) DEL BIPARTIDISMO EN ESPAÑA: ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS… 241 Revista Española de Derecho Constitucional , 109, enero-abril (2017), pp. 237-260 partidos (PP y PSOE) se queda en un 50,71 % de los votos válidos. En las elecciones de junio de 2016, ambos llegan al 55,64 % debido a la remontada del PP, importante en número absoluto de votos recibidos respecto a la convo-catoria anterior (+704 271 votos), pero aún más en cuanto al porcentaje de voto, habida cuenta de la elevada abstención que se produjo (33,52 %), la cual afectó fundamentalmente al voto de izquierda.¿Realmente nos encontramos ante el fin del bipartidismo en España? Una primera lectura —superficial— de los resultados parece darnos una res-puesta indiscutiblemente afirmativa. Desde luego, el sistema de partidos sur-gido de los dos últimos procesos electorales ya no puede calificarse de bipartidista.Sin embargo, la cuestión es mucho más compleja. En un plano técni-co-electoral, nos podemos plantear si la fragmentación de la representación que se ha producido —y que entra en contradicción con un sistema electoral pensado precisamente para favorecer el efecto contrario— se puede mantener en el tiempo, lo que nos llevaría a plantearnos también el problema de la gobernabilidad a medio plazo y a intentar aventurar posibles soluciones legis-lativas para este desde una óptica de ingeniería electoral 1 .No es la intención de esta breve nota dar una respuesta inequívoca a este interrogante. Probablemente, en estos momentos nadie pueda hacerlo. Por ello, me planteo un objetivo mucho más modesto, que consiste sencillamente reali-zar un breve análisis del funcionamiento del sistema electoral observando su impacto real sobre los resultados de 2015 y 2016, y aventurar alguna reflexión sobre su posible influencia en la evolución futura del sistema de partidos. II. LOS EFECTOS DEL SISTEMA ELECTORAL Y SU IMPACTO EN LOS RESULTADOS DE 2015 Y 2016 1. UN SISTEMA ELECTORAL PENSADO PARA FABRICAR   MAYORÍAS  Y, ESPECIALMENTE, MAYORÍAS CONSERVADORAS Partiendo de la base de que «la falta de inocencia de los sistemas electo-rales es un hecho más que comprobado y asumido» (Soriano y Alarcón, 2001: 1   La ingeniería electoral, como parte de la ingeniería constitucional, parte de la idea de que los sistemas electorales configuran los sistemas de partidos y pueden cambiarlos, de manera que a través del diseño de un sistema electoral u otro se puede contribuir a la consolidación de un sistema de partidos óptimo. Véase Sartori (1999: 84); y, para una visión más amplia, véase Sartori (1994).
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