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  LEYENDAS, RELATOS, MITOS Y CLIMA POR JORGE OLCINA ANTOS Las sociedades antiguas han interpretado la historia del hombre y los elementos de la nturaleza mediante el recurso a relatos o narra-ciones simbólicas, historias narradas que, en suma, eran historias s-gradas trasmitidas de palabra. ecordeos qe el término mito, del griego µv[{ signica relo, narración, en controsición a lagos dis-curso Por tato, un rasg de las narraciones míticas, en cualquier ci- vilización, es su transmisión oral García Gual (1988) ha señalado que la psición entre lógos y mythos era doble: el lógos es el discuso ar-gumentado y vericable, el mytos es el relato no vericable, tradi-cional Y ello es así, porque en efcto, en el mito los refrentes habi-tuales (dioses, héroes, hombres del asado, etc) permanecen inaccesibles tanto a los sentidos como a la inteligencia l mito no es un discurso argumentativo, porque estos referentes sn descritos y uestos en escena como si se tratar de seres sesbles por un recur-s sistemático a la imitación n estos relats mitológicos se busca una razón última de la exis-tencia del hombre en la tierra y de ls fenómenos naturales que le ro-de, entre los cues ls atosricos ocupan  portte el Los antenes de ises de las ivilizaciones atiguas están preñados de deidades que representan enómenos y elementos naturales en un in-tento de encontrar eplicación a dichos enómenos Goe, en su Jorge Olna Cntos: Deprtmnto Anális Gegráfco Regon. Unvesdad de Alice Estudios Geográfcos Tomo LXI, 2000 n.º 239 abrl-jo -301 - (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC-by)http://estudiosgeograficos.revistas.csic.es  JORGE OLCINA CANTOS Folklore as an Historical Science,  señala que cuando los salvajes se pre-guntan a sí mismos, como ellos seguramente se preguntan, de dónde vie-ne el cielo, de dónde vienen los vientos, el Sol, la Luna, las estrellas, los mares, los ríos, las montañas y otros objetos naturales, ellos se res-ponden en términos de buena lógica aplicada a un conocimiento defi-ciente. Los mitos no se pueden juzgar con el espíritu crítico de la raciona-lidad contemporánea. Hay que entenderlos en el contexto en el que se gestan y de las sociedades a los que van dirigidos. No en vano se ha es-tablecido, en la bibliografía especializada, la discusión sobre el carácter científico de los mitos. Al respecto Lewis Spencer (1997) señala que las repuestas primitivas a este tipo de preguntas forman parte no sólo de la naturaleza del mito, sino de la ciencia, ciencia primitiva, pero ciencia al fin, y añade que «estas respuestas no son menos científicas por tener la forma de cuentos». Con óptica actual, importa menos el grado de cien-tifismo de las explicaciones sobre las causas de los elementos atmos-féricos, cuanto la misma preocupación por la explicación, ya entonces, de dichos elementos. En la explicación de las preguntas fundamentales a la existencia y la naturaleza que rodea al hombre no debe sorprender que en este natu-ralismo religioso la explicación de los fenómenos atmosféricos encon-trasen amplio tratamiento en sociedades plenamente condicionadas por los rasgos del tiempo y clima de cada región. Dos características principales se pueden destacar de la relación en-tre relatos, mitos y elementos meteorológicos o climáticos: — Dos de los cuatro elementos clásicos que componen la natu-raleza (fuego, aire, agua y tierra) tienen relación directa con los elementos atmosféricos o climáticos, de ahí que no sorprenda la gran proporción de referencias a dichos elementos en las diferentes mito-logías. — El panteón suele estar coronado por la deidad que representa al Sol, el astro rey del que dependen todos los demás elementos y, asi-mismo, toda la maquinaria climática del planeta. Y junto a Sol los panteones están preñados de deidades relacionadas con las tormentas, el trueno, la lluvia, la sequía, el granizo y los vientos. 3 2 (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC-by)http://estudiosgeograficos.revistas.csic.es  LEYENDAS, RELATOS, MITOS Y CLIMA Mitos y relatos en la explicación de los fenómenos atmosféricos El  Sol  es, sin duda, el elemento de la naturaleza que merece mayor atención en las narraciones mitológicas. Señala Spencer (1997) que el Sol es obviamente la fuerza natural que llama la atención, en primer lugar a los hombres, dado que es la fuente de la vida. En todas las mitologías el Sol ocupa, como se ha señalado, un papel destacado, si no el sitio prin-cipal del panteón. Spencer ofrece la siguiente explicación del ciclo so-lar que aparece plasmado en los distintos mitos del Sol: Después de que el Sol se haya elevado sobre la misteriosa oscuridad (El Caos), y después de haber abandonado a su primer amor, el amanecer, prosigue su curso, recuperando libremente su fuerza al proseguir en su barco o carro feroz hasta que, atravesados los cielos occidentales, encuentra al monstruo no-che, con quien lucha y lo devora; entonces debe atravesar el Mundo Sub-terráneo, con todos sus peligros, hasta que consigue emerger una vez más en las puertas de la mañana. Así en el panteón griego  Helios  es la personificación del astro solar que surge del Océano cada mañana y conduce un carro tirado por cua-tro corceles para llevar la luz a los mortales. Esta misión es la que rea-liza  Dazbog,  deidad venerada por pueblos eslavos, rusos, serbios, po-lacos y ucranianos. Los persas hablan de  Atar,  dios del fuego que guía el carro del Sol.  Surya  es el dios védico del Sol, el Gran Ojo de los cielos que todo lo ve y lo vigila que aparece representado sobre un carro de oro tirado por siete caballos. En la exaltación del Sol, los griegos distinguían a  Helios,  dios solar natural, de  Apolo,  dios solar antropomorfo, la deidad más importante del Olimpo después de  Zeus.  Apolo es la divinidad solar por excelencia, el dios del fuego solar. Los griegos hablaban de  Apolo Comeo,  en refe-rencia a su rubia cabellera cuyos cabellos simbolizaban los rayos del sol vid.  fig. num. 1). El símbolo de Apolo es el carcaj o aljaba para portar las flechas. Los romanos adaptaron pronto a este dios, que denomina-ron también  Feho,  venerando su poder sanador y sus atributos solares. El emperador Augusto lo convirtió en su dios tutelar. El Apolo de los pueblos galos  eraAbelión. Mithra  era, por su parte, un dios solar, de srcen persa, venerado por griegos y romanos, que personifica la luz y el calor solar. Se le representaba como un jovencito con capa y gorro frigio junto a dos jóvenes.  Cantes  y  Cautópates,  símbolos del sol na-ciente y poniente, respectivamente. Los hititas veneran a  Istanus,  per- — 3 3 — (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC-by)http://estudiosgeograficos.revistas.csic.es  JORGE OLCINA CANTOS //>  / //^^y  c FiG. 1. Apolo era el Dios del fuego solar en la mitología griega y romana. Se le representa con una corona de rayos sobre su cabeza, alusiva de su condición de máxima deidad solar (ilustración tomada de Humbert, J.  Mitología griega y ro-mana.  Gustavo Gili, Barcelona, 1997). sonificación del Sol en su recorrido diurno. Los japoneses hablan de Wakahiru-Me,  diosa solar del alba, a la que califican de «floreciente se-ñora del Sol». Sea como fuere, el Sol ocupa siempre lugar destacado en la prácti-ca totalidad de panteones. El propio  Zeus  griego, aunque no es pro-piamente un dios solar, sí es «señor de la luz del día» que procede del Sol.  Amaterasu,  la más importante deidad del panteón japonés, es la diosa del Sol, todavía venerada en la actualidad como fundadora de la familia imperial. El mito de  Amaterasu  relata también el desarrollo de eclipses solares en relación con los ritos agrícolas del antiguo Japón: Amaterasu,  para huir de su hermano  Susanowo,  dios de la Tempestad, se escondió dentro de una gruta, llevándose consigo al Sol, privando a la Tierra de su beneficioso esplendor. La diosa se decidió a abandonar la gruta cuando la diosa de la Danza y la Sonrisa,  Amano-Uzume,  la per-suadió para que saliese de la cueva, para llevar sobre la Tierra su be-néfica luz vivificadora 3 4 — (c) Consejo Superior de Investigaciones Científicas Licencia Creative Commons Reconocimiento 3.0 España (CC-by)http://estudiosgeograficos.revistas.csic.es
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