“Rito y emoción en la formación del cuerpo socialista vasco. La huelga de 1890”

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  “Rito y emoción en la formación del cuerpo socialista vasco. La huelga de 1890”
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  1 RITO Y EMOCIÓN EN LA FORMACIÓN DEL CUERPO SOCIALISTA VASCO. LA HUELGA DE 1890 1   Sara Hidalgo García-Orellán Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea 1.   INTRODUCCIÓN En esta comunicación se pretende mostrar cómo la fiesta del primero de mayo de 1890, la primera vez que se celebra en el mundo occidental, conforma un ritual (Roy A. Rappaport, 2001: 56), por el cual los obreros de la zona vizcaína incorporan un sentimiento de pertenencia a una clase, el sentimiento de que constituyen un grupo con capacidad de presión, y eso les empuja a ir a la huelga unos días más tarde. Esta fiesta constituye un primer encuentro mulitsensorial, en el que los obreros marchan juntos, cantan sus canciones, portan sus banderas, y sienten una emoción conjunta, aunque individual, ante los mítines de los que ya van siendo proclamados líderes. En definitiva, se está creando un cuerpo socialista, el cual constituye un objeto de estudio. La huelga de 1890 en Vizcaya representa la primera respuesta organizada de clase, el gran mito fundacional 2 , la primera huelga en esta provincia con éxito y el inicio del movimiento socialista en esta zona. Además marca el inicio de un ciclo de lucha obrera, que dura hasta 1910, en que el socialismo se va consolidando formando un cuerpo con unas señas concretas, basadas entre otras en el obrerismo y la masculinidad, inscritas ambas en la regeneración moral del cuerpo obrero, y son precisamente estas señas las que vamos a estudiar en este trabajo. Prueba de la seña obrerista será que en todas estas huelgas se recurre a la fuerza, pero no persiguiendo fines políticos sino laborales, es decir, interesa a los obreros resolver cuestiones relacionadas más con el trabajo y con las condiciones de existencia, que con la extensión de derechos políticos. La idea 1 Este trabajo ha sido realizado en el marco del grupo de investigación “La experiencia de la sociedad moderna en España (1870- 1970)” financiado por la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibersitatea, (2008-2011). Así mismo está inscrito en la línea de investigación abierta por el convenio de colaboración entre la Fundación Ramón Rubial y la Universidad del País Vasco sobre cultura y memoria socialista en el País Vasco. Además este trabajo se enmarca dentro de un proyecto de tesis doctoral, que se desarrolla en la Universidad del País Vasco, en el que se pretende estudiar la formación del cuerpo socialista vasco a finales del siglo XIX y primer tercio del XX .   2   Manuel Pérez Ledesma señala a propósito de los mitos fundacionales que en “la formación de la clase obrera (…) desempeñaron un papel decisivo tanto el relato de un “mito fundacional” como su reiteración  periódica en prácticas rituales, e incluso la plasmación a través de símbolos de las principales  percepciones sobre las qu e se asentaba dicha identidad” PEREZ LEDESMA, M: “La formación de la clase obrera: una creación cultural” En CR  UZ, R. y PEREZ LEDESMA, M (Edits.) (1997) Cultura y movilización en la España contemporánea.  Alianza Madrid. p. 227    2 socialista va a ser incorporada tanto por algunos obreros como por algunos intelectuales, y ambos constituyen el grupo socialista que, liderado por Facundo Perezagua, va a ser en todos los procesos huelguísticos de este periodo el responsable y catalizador del malestar de los obreros. Ellos son los que perciben un malestar, basado en la experimentación de unas malas condiciones de existencia y en un discurso conservador que emana de la clase media en torno a la cuestión social, que les estigmatiza enormemente. La idea socialista resignifica una serie de categorías creando un discurso corporalizado que contrarresta esta estigmatización, dignificando el cuerpo obrero y  procediendo a una regeneración moral del mismo. Para ello el socialismo va a entrar en campos discursivos como el alcoholismo, la prostitución o la familia obrera. A nivel teórico, este trabajo se inscribe dentro de la teoría de la incorporación, por la cual se entiende que el cuerpo constituye un objeto teórico, y se concibe a éste como una totalidad compuesta por cuerpo y mente inseparables (José Javier Díaz Freire, 2007:25), así como una construcción social y cultural (David Le Breton, 1995:13), cuya existencia no es estática, sino que se construye y reconstruye constantemente a lo largo de un ciclo vital (Butler, 2002), proceso en el cual las variables de clase, género y nación operan constantemente. Por otra parte, y siguiendo la identificación de tres cuerpos, el individual, el social y el político (Nancy Scheper-Hughes, y Margaret Lock,   1987), el socialismo se entiende como un cuerpo político 3 , y en base a esta clasificación se hará el análisis de los datos empíricos. Entendemos que aunque entre los obreros hay una situación común de fuerte degradación de las condiciones de existencia, la percepción de ese contexto es individual, cada actor social tiene su propia interpretación del contexto, dentro de un marco consensuado 4 , por lo que cada obrero interpreta esta huelga de una manera, según la incorporación que haya hecho de su propia situación, lo cual explica que ante una misma situación, los obreros tengan comportamientos diferente. Se entiende en este trabajo que la fidelidad a una ideología se basa en la emoción que ésta suscita (Judith Butler, 2002:107; Díaz Freire, 2001:79), de modo que este encuentro multisensorial del 1º de mayo, incorporado por los obreros tras el proceso emocional, 3   Cuerpo político: se refiere a la regulación, vigilancia y control de los cuerpos (individual o colectivo) en la reproducción y la sexualidad, en el trabajo y en el ocio, en la enfermedad y en otras formas de diferencia humana. SCHEPER-HUGHES, Nancy y LOCK, Margaret M (1987) “The mindfull body: A  prolegomenon to future work in medical anthropology” en  Medical Anthropology Quaterly, 1  p .209 .   4   Se toma el concepto de C. Geertz de “descripción densa” en GEERTZ, C.  La interpretación de las culturas.  Gedisa. Barcelona. 2005.  3 sería el que marca el inicio de un proceso en que los obreros van incorporando la idea socialista al cuerpo obrero en formación, idea a la que se sienten fieles. Podemos decir que la figura central de Perezagua y su retórica fuertemente reivindicativa de un cambio en las condiciones y una mayor dignidad para los obreros provoca una emoción, y de este modo los socialistas, se erigen en representantes de los obreros. Por su parte, la huelga de 1890, supone un rito de paso 5 , tras el cual se inicia la formación del cuerpo socialista vasco, bajo unas señas corporales basadas en el obrerismo, la masculinidad, y el sentimiento de que la lucha va a conllevar una mejora de sus condiciones, debido al éxito que supone esta primera huelga. Se crea así una communitas 6  , y los mineros, como nos señala Llona, que antes de la huelga eran vistos como la representación de la degradación física y moral de los trabajadores, son elevados por el socialismo a la categoría de héroes, siendo redimidos por la lucha obrera (Miren Llona, 2006). Los datos empíricos para el análisis cualitativo serán tomados de las fuentes hemerográficas, el diario  El Noticiero Bilbaíno ,  La Lucha de Clases , órgano oficial de los socialistas vascos,  El Socialista , periódico oficial del PSOE, así como de diversos artículos y libros de la época sobre esta temática, escritos por la patronal minera o por los propios socialistas. 2. FIESTA DEL 1º DE MAYO. LOS OBREROS INCORPORAN EL SENTIMIENTO DE CLASE Y VAN A LA HUELGA El último tercio del siglo XIX en Vizcaya son años de fuertes cambios sociales, ya que se produce la transición de una sociedad rural a una sociedad industrial y moderna. Por una parte el proceso de industrialización en la cuenca del Nervión va a provocar un movimiento de población tanto desde el campo a la ciudad, como de otras provincias de España a la zona vizcaína. Por otra parte comienza el proceso de modernización de esta sociedad, que pasa de ser una sociedad rural a ir consolidándose como una sociedad industrial y de masas (Juan Pablo Fusi, 1975: 15-47). Todos estos cambios, en especial los movimientos poblacionales y el nuevo tipo de producción industrial, que se dan en un corto espacio de tiempo, van a conllevar que las condiciones de vida en la zona industrial del Nervión, y en especial en la zona minera, se degraden considerablemente. 5  El pionero en este concepto es A van GENNEP (1986) con su obra  Los ritos de paso . Taurus. Madrid. 6  El concepto de communitas  es tomado de EVANS-PRITCHARD, E.E (1997)  Los Nuer  . Anagrama. Barcelona. También se toma el concepto de grupo de Rappaport (2001) en el sentido de disolución de lo individual en el sentimiento grupal, como se desarrolla más adelante.  4  Nos encontramos ante un índice de esperanza de vida muy bajo, las enfermedades  proliferan por doquier, sobre todo aquellas enfermedades que se transmiten por el aire (Mercedes Arbaiza, 1995:77), lo cual nos da una imagen de la situación de hacinamiento y desnutrición en que vive la población obrera, razón por la cual este colectivo es el más afectado por lo que se puede llamar una crisis demográfica 7 . La zona minera será la que peores condiciones padezca, ya que en ella los mineros son obligados a vivir en los barracones propiedad de los capataces y a comprar los alimentos, a menudo en mal estado, en las cantinas obligatorias, también controladas por los  patrones. No es de extrañar por tanto que una de las principales reivindicaciones de esta huelga sea precisamente el fin de este sistema. Los líderes socialistas del momento harán suyas estas reivindicaciones y articularán un discurso de alternativa, creándose, a través de la incorporación del mismo, el cuerpo socialista. Como se ha señalado, la huelga de 1890 va a ir precedida por la celebración por vez  primera en la historia del 1º de mayo, tal y como se había consensuado en la II Internacional en París el año anterior, en 1889. La razón de la elección de este día es la conmemoración de los incidentes que llevan a la muerte de unos trabajadores en Chicago en 1886, que a partir de entonces se llamarán  Mártires de Chicago . A esta fiesta el movimiento obrero europeo le quiere dar un carácter pacífico, y en general así se desarrollará en toda Europa, también en Vizcaya. De hecho, el día de la celebración se retrasa del 1 al 4 de mayo, que es domingo, acentuándose el carácter festivo que va a adquirir esa jornada. Así lo constata  El Noticiero Bilbaíno  el día 6 de este mes, “la manifestación obrera se verificó ayer en Bilbao en medio del mayor orden. La paz fue completa, la tranquilidad no se interrumpió ni por un solo instante 8 ”. Los propios socialistas piden tranquilidad para los obreros, como se relata en la crónica de la Arboleda: “Perezagua comenzó recomendando la calma y la paciencia 9 ”. Pero aunque la manifestación se va a desarrollar de modo pacífico, los obreros han visto, han percibido, han sentido su fuerza como colectivo, el sentimiento de pertenencia a una clase, y esto, incorporado tras el proceso emocional, será ya parte de ese cuerpo socialista en proceso de construcción. 7  En 1890 la esperanza de vida en Sestao es de 16,0 años, en Baracaldo de 23,9 años. En ARBAIZA, M (1995) “Las condiciones de vida de los trabajadores de la  industria vizcaína a finales del s. XIX a través de la morbi- mortalidad”, Revista de Historia Industrial  ,  8: 67. 8  El Noticiero Bilbaíno, 6 de mayo 1890. 9  EL Noticiero Bilbaíno, 6 de mayo 1890.  5 La principal reivindicación de los obreros para este primer 1º de mayo será las 8 horas laborables, tal y como se ha pactado en París el año anterior, pero emergen los  problemas concretos de la zona, como son los barracones o las cantinas obligatorias de la zona minera. Por otra parte, esta fiesta del trabajo se articula también en torno a conceptos que serán tomados y resignificados por el socialismo, como progreso o civilización. Así se expresaba Perezagua: “ nuestra obra es la obra del progreso; una obra de civilización. 10 ”.  Ciertamente el socialismo constituye una ideología de progreso,  propone una salida de futuro ante una situación de gran degradación social, como es la que se vive en muchas zonas industriales europeas, y que es una realidad en la zona minera de Vizcaya. Como ya se ha señalado, esta fiesta del 1º de mayo supone un primer encuentro mulitsensorial, en el que los obreros marchan juntos, cantando sus canciones, llevando sus banderas, y sintiendo una emoción conjunta ante los mítines de los que ya van siendo proclamados líderes. En definitiva, están incorporando el socialismo y se está creando una comunitas . Siguiendo y aplicando a nuestro objeto de estudio la definición de reunión del antropólogo Rappaport 11  (2001), los obreros en este acto del 1º de mayo, acto ritual, van a disolver al individuo obrero, y va a emerger el obrero socialista,  perteneciente a un grupo, la familia socialista, que eclosiona con fuerza, y fruto de la misma será la gran huelga de 1890. Claro que en este trabajo se entiende que sólo  pueden llevar a cabo este proceso aquellos obreros que han incorporado la idea socialista. Por otra parte, se puede decir que este primer 1º de mayo supone un ritual, para cuya definición tomamos algunas de las características que señala el mismo Rappaport, con un lenguaje con significado simbólico (Rappaport, 2001: 63), siguiendo unas formas específicas, y ejecutándolos con regularidad en el paso del tiempo (Rappaport, 2001: 69). El lenguaje simbólico que utiliza el socialismo será el del progreso, un lenguaje que los obreros entienden muy bien, ya que se adapta a las necesidades físicas y materiales que en ese momento tienen. La experiencia compartida de los obreros mineros en torno a unas degradadas condiciones de vida, facilita la aprehensión e incorporación de la idea 10  El Noticiero Bilbaíno. 4 mayo 1890. 11   Reunión, “es en sí m ismo, reunirse en la reproducción de un orden más amplio. El unísono no simboliza únicamente ese orden, sino que establecen una comunidad en él. En suma, el estado de comunidad experimentado en los rituales es, al mismo tiempo, social e individual. De hecho, la distinción entre lo social y lo individual se abandona e incluso desaparece, convirtiéndose en un sentimiento general de unidad con uno mismo, con la congregación o con el cosmos” En Rappaport, R.A. (2001)    Ritual y religión en la formación de la humanidad.  Cambridge University Press. Madrid,p. 315.
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