“Mercados Libres (y Justos) Sin Capitalismo: Valores Políticos, Principios de Justitia y Democracia de Propietarios , Revista Argentina de Teoría Jurídica (2012) (in Spanish)

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
Share
Transcript
   1 E SCUELA DE   D ERECHO   Revista Argentina de Teoría Jurídica, Volumen 12 (Agosto de 2011) Mercados libres (y justos) sin capitalismo: valores políticos, principios de justicia y democracia de propietarios *  Martin O`Neill Introducción: Rawls contra el capitalismo Es un hecho llamativo y subestimado que John Rawls veía que su teoría de la justicia lleva a una crítica fundamental a las formas familiares de capitalismo. 1  Especialmente en los escritos de la fase final de su carrera, Rawls trató por todos los medios de señalar que su teoría de la justicia era inconsistente con las formas tradicionales de capitalismo, incluso cuando el capitalismo estaba combinando, como lo ha estado típicamente, en distintos grados, en los países democráticos de Europa y Norteamérica, con estados de  bienestar relativamente generosos. Así, a pesar de que Rawls a menudo ha sido leído, tanto por sus seguidores como por sus oponentes, como proveyendo una justificación filosófica al estado de bienestar tradicional, en realidad Rawls sostenía una visión según la cual el tipo general de régimen socioeconómico que él llamaba “capitalismo de estado de bienestar” (welfare-state capitalism , de ahora en más WSC  )  era estructuralmente inconsistente con el objetivo de la justicia social. La hostilidad de Rawls con el estado de bienestar capitalista y su apoyo a formas más radicales de organización socioeconómicas son quizás los aspectos más llamativos *   Traducido por Agustín Ferrari, Juan Pappier y Martín Rozental.   1  Este artículo desarrolla, y surge como un descendiente de, un artículo anterior sobre este tema (O´Neil, 2009 b). Por sus comentarios en varias versiones de este articulo, o por las discusiones útiles que hemos tenido sobre este tema, estoy agradecido a Derek Bell,Paul Bou-Habib, LucBovens, Corey Brettschneider, Chris Brooke, Thom Brooks, Tom Christiano, Matthew Clayton, the sadly late Jerry Cohen, Gijs van Donselaar, Bob Goodin, Axel Gosseries, Nienh^e Hsieh, Waheed Hussain, Peter Jones, Gerald Lang, Mary Leng, Graham Long, Dominic Martin, Keir Martin, Kieran Oberman, Shepley Orr, Philippe Van Parijs, Jonathan Quong, Ingrid Robeyns, Miriam Ronzoni, David Rose, David Schweickart, Raj Sehgal, Hillel Steiner, Zofia Stemplowska, Alan Thomas, Antoon Vandevelde, Alex Voorhoeve, Jack Vromen, Thomas Wells, Steve de Wijze, Andrew Williams, Thad Williamson, and JonathanWolff. También estoy agradeci do a las reuniones APSA 2007 en Chica; al taller “Priority in Practice” en la Univeridad de Londres; al Erasmus Institute for Philosophy and Economics at Erasmus Iniversiteit Rotterdam; al Lovanium Seminar in Ethics and Public Policiy at the Katholieke Universiteit Leuven; al taller AHRC sobre Teorias de la justicia igualitarias en la University of Exeter; al taller de Newcastel “Ethics and Legal & Political Philosophy group” de la Universidad de  Newcastle.   2 de su presentación revisada de su teoría de la justicia en su libro  Justice as Fairness  (Rawls, 2001; de ahora en más, JF) 2 . La visión de Rawls según la cual la realización de la justicia requiere que repensemos nuestras instituciones familiares parece tener más importancia en los últimos años de Rawls. Uno podría especular que el afilamiento de Rawls de su posición crítica hacía la estructura institucional del capitalismo fue en parte  provocada por las frustraciones y reveses de la política del mundo real en los 80s y 90s. Esta explicación, al menos, queda sugerida cuando uno lee la condena de Rawls, escrita en 1998, de que l a sociedad civil americana estaba “inundada en un consumismo sin sentido ” (Rawls & Van Parijs, 2003).   Desde el punto de vista de los años 2010s, uno tiene pocas razones para no adherir al desprecio de Rawls a los “grandes bancos y la capitalista clase de negocios cuyo objetivo central es simplemente agrandar sus ganancias” y cuyo deseo es el “crecimiento económico, hacia delante y hacia arriba, sin ningún objetivo específico a la vista” (Rawls & Van Parijs, 2003, p.9). Claramente, una sociedad justa no puede ser una en la cual la agenda política y la estructura de la vida económica sean determinadas, como frecuentemente lo son en muchos países, por estos intereses capitalistas sectoriales. Entonces, si no es el capitalismo, incluso atenuado por el estado de bienestar, ¿cual es la alternativa? Rawls llama “democracia de propietarios” (de ahora en más, POD, por las siglas en inglés) y “socialismo liberal” a sus dos sistemas socioeconómicos alternativos, diseñados en contraste explícito al estado de bienestar capitalista. Los regímenes socioeconómicos alternativos de Rawls buscan una manera de estructurar patrones de propiedad y control en la economía completamente distintos a aquellos que encontramos en los estados de bienestar capitalistas. Este elemento sorpresivo y radical de la teoría de Rawls no ha recibido, por ahora, suficiente atención, y existe, por lo tanto, una llamativa necesidad tanto de entender la naturaleza de las  propuestas institucionales de Rawls, como de evaluar su solidez y su fuerza. En este capítulo, apuntaré a investigar si la hostilidad de Rawls al estado de  bienestar capitalista esta correctamente motivada en los términos de su teoría, y a examinar si él tiene razón al pensar que incluso un estado de bienestar generoso no  podría “real izar todos los valores políticos principales expresados en los dos principios de justicia”  (JF, p. 135). Al hacer esto, mi objetivo es prestar especial atención a la relación entre los arreglos institucionales de la estructura básica de la sociedad, y las formas en las que Rawls busca respetar los valores de la libertad y la igualdad a través de sus dos principios de justicia Empezaré, en la siguiente sección, delineando las razones de Rawls para rechazar los arreglos institucionales característicos del WSC. Luego, prestaré atención a las instituciones y a las políticas características de la “democracia de propietarios” que Rawls defiende. No discutiré el “socialismo liberal” con el mismo detalle, por una serie 2   Aunque la discusión más sistemática entre “capit alismo de estado   de bienestar” y “democracia de propietarios” aparece en el libro de Rawls  Justice as Fairness (2001), también hay una discusión sobre la democracia de  propietarios en el Capitulo 5 del libro de Rawls  A Theory of Justice  (1971), especialmente en la sección 43, y luego en el prólogo a la versión francesa de  A Theory of Justice  (reproducido como el prologo a la edición revisada (1999) de  A Theory of Justice , ver especialmente pp.xiv-xvi).     3 de razones. Primero, el propio Rawls invierte menos espacio delineando la estructura de un régimen “liberal socialista” que discutiendo la POD y, por lo tanto, hay más para discutir en relación con la POD. 3  Segundo, la observación de Rawls según la cual la elección entre socialismo liberal y la POD debe decidirse sobre la base de “las circunstancias históricas de la sociedad,… sus tradiciones de pensamiento y práctica  política, y mucho más” (JF, pg. 139) sugiere firmemente que la POD es la opción más  plausible para las sociedades (como las de Europa occidental y Norteamérica) que han sido capitalistas en los últimos tiempos. Tercero, este volumen está más preocupado por la POD que por otras alternativas posibles al capitalismo 4 . Cuarto, puede ser cierto que la POD y el socialismo liberal tengan mucho en común. Dado que Rawls describe al socialismo liberal como involucrando “un sistema de propiedad extendido y una uniformidad mayor o menor de los medios de producción y de los recursos naturales” (Rawls, 2007, p. 323) uno podría especular que habrá, efectivamente, poca diferencia real (fuera de las especificaciones de las relaciones de propiedad formales) entre el régimen socialista liberal y alguna variante de la POD. Ambos están preocupados centralmente, como veremos, en poner el control de una amplia gama de recursos  productivos en las manos de todos los ciudadanos en una sociedad democrática. Luego de haber delineando la estructura básica de la democracia de propietarios, discutiré, en las secciones siguientes, las razones de Rawls para apoyar la POD sobre WSC, en términos de los diferentes elementos de sus dos principios de justicia, y en términos del entendimiento de Rawls sobre el lugar que los valores de libertad y igualdad ocupan dentro de su teoría de la justicia. En la penúltima sección, prestaré atención a los aspectos en los cuales el WSC y la POD son “tipos ideales” de organización social, y diré algo sobre su relación con opciones políticas reales. Concluiré sugiriendo que mientras Rawls tiene buenas razones para sugerir la POD sobre el WSC, algunos elementos de su crítica a WSC son más robustos que otros. La crítica de Rawls al “capitalismo de estado de bienestar”   3   El desarrollo de Rawls a la idea de “liberalismo social” es muy breve, y recibe mucha menos atención que la POD en  Justice as Fairness . Rawls sí señala, sin embargo, que un régimen “liberal socialista” puede satisfacer las exigencias de los dos principios de justicia, de igual forma que la POD (véase, JF, p. 138). Rawls concibe el “socialismo liberal” como involucrando una cantidad de empresas controladas democráticamente y en competencia en un “sistema de mercados libres y competitivos” (ibid.), con libertad de ocupación. Véase también los comentarios de Rawls sobre Marx en  Lectures on the History of Political Philosophy (2007), donde él describe las características centrales del socialismo liberal (pp.322-323). Por una cantidad de propuestas liberales socialistas, véase Cohen (1989ª, pp.25-50); Miller (1989); Roemer (1994ª, 1994b); Schweickart (1993, 2002); Alperovitz (20004); y Nove (1983). Véase también Archer (1995). Por un precursor de mediados del siglo veinte de las formas más recientes de socialismo de mercado, véase Durbin (1940), reimpreso como Volúmen 5 de Reisman (1994). Rawls tiene una nota al pie (JF, p.136, nota 3) sobre la discusión de varias tensiones de (lo que podríamos describir como) socialismo Liberal en Eslter y Moene (1989); esa colección contiene propuestas para alternativas institucionales al capitalismo  por, entre otros, Karl Ove Moene, Alec Nove y John E. Roemer. 4  De todos modos, véase el capítulo en este volumen de David Schweickart para una comparación entre la POD de Rawls y la versión del liberalismo social de Schweickart, que él llama “democracia económica”. También véase el capítulo de Gar Alperovitz sobre la discusión entre la POD y la (amplia) visión liberal socialista a la que adhiere Alperovitz, basada en su idea de “pluralist Commonwealth.”     4 Es difícil resistir la visión de que las instituciones políticas del mundo real que más han hecho para avanzar la causa de la justicia social son aquellas asociadas al estado de  bienestar. Tributación progresiva, redistribución de la riqueza, y la provisión pública de  bienes como atención sanitaria y educación son todas políticas que están asociadas con aquellas sociedades que están más cerca que otras del estándar de justicia rawlsiano. Por ello, puede parecer perverso que un teórico del liberalismo igualitario con los compromisos sustantivos de Rawls le quite su apoyo total a los mejores mecanismos institucionales existentes para mejorar las condiciones materiales de los que peor se encuentran, y para mejorar los niveles de oportunidad y movilidad social dentro de la sociedad. La pregunta apremiante, entonces, es por qué Rawls fue tan hostil con (aparentemente beneficiosas) instituciones del capitalismo de estado de bienestar. La respuesta corta a esta pregunta es que, a pesar de la capacidad de esas instituciones de avanzar en alguna medida hacia la satisfacción de las demandas de  justicia, Rawls identifica una cantidad de limitaciones estructurales en las capacidades de las instituciones del capitalismo de estado de bienestar. Él veía que estas limitaciones estructurales evitaban que el WSC avance lo suficientemente cerca hacía los objetivos de justicia social completa. Rawls sos tiene que WSC inevitablemente “viola los  principios de justicia” (JF, p. 137) en los siguientes aspectos:   El capitalismo de estado de bienestar…rechaza el valor justo de las libertades  políticas, y mientras tiene alguna preocupación por la igualdad de oportunidades, las políticas necesarias para lograrla no son seguidas. Permite desigualdades muy grandes en la propiedad de los bienes inmuebles (activos productivos y recursos naturales), de modo que el control de la economía y de buena parte de la vida polí tica recae en pocas manos. Y si bien, como el nombre “capitalismo de estado de bienestar” sugiere, las prestaciones de bienestar pueden ser bastante generosas y pueden garantizar un mínimo social decente, cubriendo las necesidades básicas, el principio de reciprocidad para regular las desigualdades económicas y sociales no esta reconocido.(JF, pp.137-138) Esta es una acusación desalentadora y exhaustiva en contra del WSC. Brevemente,  podemos señalar que las críticas de Rawls caen en los siguientes títulos, (a)-(c): a.   El WSC no garantiza el valor justo de las libertades políticas, ya que “el control de la economía y de buena parte de la vida política recae en pocas manos” (JF, p. 138) Por lo tanto, hay una violación del primer principio de justicia de Rawls, que exige no sólo que todos los ciudadanos tengan formalmente “un esquema completamente   5 adecuado de iguales libertades básicas, compatible con un esquema de iguales libertades  básicas para los demás”   (JF, p. 42),   si no también que se le garantice a cada ciudadano el valor justo  de las libertades políticas (i.e., aquellas libertades -como la libertad de conciencia, la libertad de expresión, la libertad de asociación y el derecho a la  participación política- que son precondiciones para la persecución de las políticas democráticas, en tanto “aseguran la oportunidad para la aplicación libre e informada de los principios de justicia a la estructura [básica] y a las políticas a través del ejercicio  pleno y efectivo  del sentido de justicia de los ciudadanos ”(JF, p  p.112-113,   las itálicas son agregadas). 5  Surge claramente de estas observaciones de Rawls que, en relación con su primer principio de justicia, él no  niega que el WSC pueda proveer una protección formal de iguales libertades básicas, si no que niega que el WSC pueda proteger el valor  justo  de las libertades políticas. Así, mientras el régimen de WSC puede ser capaz de satisfacer el primer principio de justicia en un sentido débil o superficial, no puede  proveer una satisfacción genuina a las exigencias de ese principio porque no es capaz de darles a los ciudadanos el verdadero valor subyacente de desplegar sus libertades en la esfera política. Además de este fracaso, la acusación continúa cuando nos movemos de la realización de los valores de la democracia y las libertades políticas a la realización de los valores de libertad e igualdad individual:  b.   El WSC no puede hacer lo necesario para lograr igualdad de oportunidades (De ese modo, lleva a una violación de la primera parte del segundo  principio de justicia de Rawls) Debemos tener en mente aquí que el estándar de Rawls de igualdad de oportunidades es un estándar sumamente exigente, tanto que requiere “no sólo que los cargos y puestos  públicos estén abiertos en un sentido formal, si no que todos tengan una oportunidad  justa de conseguirlos” (JF, p.43), donde lo que Rawls llama “oportunidad justa” es que “aquellos que tienen el mismo nivel de talento y de habilidad y la misma voluntad para usar esos dones deben tener las mismas posibilidades de éxito, con independencia de su clase social de srcen” (JF, p. 44). Así, incluso un régimen socioeconómico que esta impecablemente libre de las formas tradicionales de discriminación racial o de género (como la versión idealizada del estado de bienestar capitalista) puede encontrarse incumpliendo los requisitos de este principio, en tanto no haga lo suficiente para separar las oportunidades de los individuos de sus orígenes sociales. Más aún, así como el capitalismo de estado de bienestar no le da a los individuos una “oportunidad justa” de éxito, tampoco logra plasmar la exigencia igualitaria del principio de reciprocidad económica: 5   Sobre el “valor justo” de l as libertades políticas, véase Rawls (2001, pp. 148-150, par. 45). Rawls está en buena  parte respondiéndole a Daniels (1975)
Related Search
Similar documents
View more
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x