H. Kirchner, A. Virgili, F. Antolín: Un espacio de cultivo urbano en al-Andalus: Madîna Turṭûša (Tortosa) antes de 1148

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  The aim of this paper is the definition of the farming and pasture areas that existed around the Andalusian city of Tortosa, how they were created and which sorts of plants were cultivated there. The impact of the feudal conquest (1248) is also
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  Historia Agraria, 62  ■ Abril 2014  ■ pp. 11-45  ■ ISSN: 1139-1472 © 2014 SEHA 11 1. INTRODUCCIÓN El estudio de la huerta de Madîna Tur ṭ ûša (Tortosa) forma parte de un proyecto másamplio sobre la organización de los asentamientos campesinos andalusíes y las trans-formaciones sufridas tras la conquista feudal de 1148 en la comarca del Bajo Ebro y, enespecial, en las zonas de ribera fluvial del Ebro, desde Amposta a Benifallet. El papel re-presentado por la ciudad, Madîna Tur ṭ ûša, en la construcción del espacio agrario es degran relevancia y merece dedicarle una atención específica (Mapa 1). La cuestión del im-pacto producido por la conquista y la posterior colonización feudal ha sido estudiada enprofundidad a partir de la rica documentación escrita generada por la catedral de Tor- Un espacio de cultivo urbano enal-Andalus: Madîna Tur ṭ ûša (Tortosa)antes de 1148 H ELENA   K  IRCHNER  , A  NTONI  V  IRGILI Y   F ERRAN  A  NTOLÍN Recepción: 2011-07-06  ■ Revisión: 2013-09-04  ■ Aceptación: 2014-01-24 Helena Kirchner es profesora titular de historia medieval en la Universidad Autónoma de Barcelona eIP del grupo de Investigación «Arqueologia Agrària de l’Edat Mitjana». Dirección para correspondencia:Dept. de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana, Facultat de Filosofia i Lletres, Universitat Autònomade Barcelona, 08193 Bellaterra (Barcelona). C.e: helena.kirchner@uab.cat  Antoni Virgili es profesor lector de historia medieval en la Universidad Autónoma de Barcelona y miem-bro del grupo de Investigación «Arqueologia Agrària de l’Edat Mitjana». Dirección para corresponden-cia: Dept. de Ciències de l’Antiguitat i de l’Edat Mitjana, Facultat de Filosofia i Lletres, Universitat  Autònoma de Barcelona, 08193 Bellaterra (Barcelona). C.e:antoni.virgili@uab.cat  Ferran Antolín es investigador postdoctoral en el Integrative Prehistory and Archaeological Science(IPAS/IPNA) en la Universidad de Basilea. Dirección para correspondencia: Basel University, Dept. of Environmental Sciences, Integrative Prehistory and Archaeological Science (IPNA/IPAS), Spalenring 145, CH-4055 Basel (Switzerland). C.e. ferran.antolin@unibas.ch  1.Se trata de las excavaciones realizadas por la Universitat Rovira i Virgili en dos solares de la calleMoncada (B EA , D ILOLI , F ERRÉ , G ONZÁLEZ , V ILÀ , K  IRCHNER  y V IRGILI , 2011), en la calle de St. FelipNeri (F ERRÉ , 2013) y las realizadas por la empresa Atics en la Zuda de Tortosa y en la plaza de El Absis(G RIÑÓ , M ÁRQUEZ , C AMARASA P EDRAZA y K  IRCHNER  , 2011). tosa, la encomienda de la orden del Temple y los monasterios cistercienses de SantesCreus y Poblet (Virgili, 2001a). Precisamente, la abundancia y calidad de esta docu-mentación permiten ahora realizar una investigación minuciosa de los parcelarios an-dalusíes y profundizar en los aspectos espaciales de la colonización feudal. En sucesivascampañas de trabajo de campo, se ha realizado una planimetría detallada de los espa-cios de cultivo asociados a la madîna, activos todavía hoy, y la contrastación de ambasfuentes de información ha permitido la reconstrucción del funcionamiento, las superfi-cies y las fases de construcción de dichos espacios (Virgili, 2010; Kirchner, Virgili y Puy,2011). MAPA 1Mapa de localización de la zona de estudio en el Bajo Ebro Fuente: elaborado por H. Kirchner y A. Virgili. A la investigación sobre los espacios de cultivo de Tortosa se añadió la posibilidad de con-tar con los restos carpológicos recuperados en diversas muestras de tierra procedentes devarios solares excavados recientemente en la ciudad de Tortosa 1 . Ello ha permitido, ade-más, comparar y contrastar los resultados con la información que proporciona la docu- Helena Kirchner, Antoni Virgili y Ferran Antolín 12 pp. 11-45  ■ Abril 2014  ■ Historia Agraria, 62  mentación escrita derivada de la conquista. Se ha constatado una notable coherencia en-tre los datos ofrecidos por los diversos registros manejados, y también con la descripcióny medición de los espacios agrarios asociados a una madîna andalusí, entre los siglos VIII y XII .El estudio de la hidráulica andalusí se ha convertido en un tema de investigación degran alcance en los últimos treinta años, lo que ha permitido determinar la centralidadde la irrigación en la agricultura medieval 2 . Los resultados de esta investigación ponende manifiesto que la mayoría de los sistemas de irrigación en al-Andalus fueron cons-truidos y gestionados por grupos campesinos. La formación de redes de asentamientos,como resultado de un proceso de migración de grupos clánicos árabes y bereberes, tienemucho que ver con esta opción preferente por la irrigación, al menos en el šarq al-An-dalus (el Levante peninsular), las Islas Orientales (Baleares) y Andalucía oriental, que sonlas zonas hasta ahora más estudiadas (Barceló, 2001, 2004).Las nuevas técnicas de manejo del agua eran, principalmente, formas de captación(noria de sangre 3 , qanât  ) (Barceló, Carbonero, Martí y Roselló, 1986; Argemí, Barceló,Cressier, Kirchner y Navarro, 1995) y formas de organizar la distribución entre los usua-rios de un sistema hidráulico (Glick, 1970: 424-428, 1992a, 1992b). Diversos autores,pues, se han esforzado en poner de manifiesto testimonios de este proceso a partir, prin-cipalmente, de fuentes escritas, restos monumentales de alguna estructura hidráulica, lapropia tradición agrícola mantenida hasta nuestros días o, incluso, los indicios etimoló-gicos que ofrecen algunas palabras del español o del catalán 4 . A las eventuales descrip-ciones o alusiones en textos geográficos, crónicas árabes o documentación feudal cristiana,se suma un cuerpo significativo de textos agronómicos y calendarios agrícolas andalusíesprincipalmente creado a partir del siglo XI 5 . Estos últimos constituyen el cuerpo docu- Un espacio de cultivo urbano en al-Andalus: Madîna Tur ṭ ûša (Tortosa) antes de 1148 Historia Agraria, 62  ■ Abril 2014  ■ pp. 11-45 132.Véase un estado de la cuestión en K  IRCHNER  (2008).3.La noria de sangre es la saqîya en Oriente o la sanîya en Occidente. En catalán, sínia o sènia , pro-viene del segundo término. En la bibliografía sobre técnicas hidráulicas se utiliza convencionalmenteel termino árabe saqîya para designar este tipo de ingenio para elevar agua, caracterizado por una ca-dena de arcaduces de cerámica que se sumerge en el agua del pozo gracias a la rotación de la ruedadonde está sujeta. La rotación es producida por un engranaje impulsado por una bestia atada a uneje articulado con el eje vertical del engranaje. Como referencia clásica véase S CHIØLER  (1973); ycomo síntesis véase O LESON (2000).4.Además de las obras citadas de G LICK  (1970, 1992a, 1992b), véase: B AZZANA y G UICHARD (1981); G UICHARD (1982).5.Existe una amplísima bibliografía de edición y estudio de estos textos debida, en buena medida,a la Escuela de Estudios Árabes (CSIC, Granada). Cabe destacar, los estudios sobre la obra de I BNAL  -‘A WW Ā M (1988) (estudio preliminar de J.E. Hernández y E. García Sánchez), de I BN B A ṢṢĀ L  (1995) (estudio de E. García Sánchez y J.E. Hernández); la traducción, edición y estudio del  Kit  ā bal-fil  āḥ a de Ab ū L-Khayr editada por J.M. Carabaza (A B Ū L-K  HAYR  , 1991), de otro tratado agrícola  Helena Kirchner, Antoni Virgili y Ferran Antolín 14 pp. 11-45  ■ Abril 2014  ■ Historia Agraria, 62 mental utilizado para elaborar la propuesta de una «revolución verde» islámica, fechadaen el siglo XI (Watson, 1983; Bolens, 1981). Sin embargo, la codificación del saber agro-nómico, principalmente en las cortes taifas, no justifica ni la datación ni la identificaciónde los agentes de la difusión, a pesar de haber sido, en algunos casos, personajes cerca-nos al poder. La migración campesina, responsable de la construcción de espacios irri-gados de pequeño tamaño, fue protagonista en el proceso de difusión (Retamero, 1998,2009).Para al-Andalus, la investigación llevada a cabo desde los años 1980 ha permitido crearun conjunto empírico de más de 200 sistemas hidráulicos estudiados en la actualidad, prin-cipalmente en las Islas Baleares y en el Levante peninsular 6 . Sobre este corpus empíricoha sido posible fundamentar el conocimiento sobre las formas de asentamiento campe-sinas, sus estrategias y su contexto social. Se ha comprobado que los sistemas hidráulicosdan sentido a la distribución de los lugares de residencia campesina a nivel regional y asus tamaños y, también, a los territorios tribales, que son reconocibles a través de la to-ponimia documentada, a veces todavía conservada. Los espacios de secano –o mejor di-cho, irrigación pluvial–, más difíciles de delimitar, sirven de base a estrategias cuya com-plementariedad se traduce espacialmente (Retamero, 2010). En definitiva, se ha explicadola relación entre las formas de asentamiento campesino andalusíes, su carácter tribal, lascaracterísticas de los espacios de cultivo irrigados y la forma en que se gestionaron.La conquista feudal de al-Andalus dio lugar a la redacción de una abundante docu-mentación escrita ante la necesidad de registrar el reparto de tierras, casas y bienes en-tre los conquistadores, y de organizar el proceso de establecimiento de nuevos campesi-nos procedentes de las regiones feudales del norte. Este minucioso registro escritoinforma del estado en que se encontraban los espacios agrarios en el momento de la con-quista, de dónde estaban los lugares de residencia y los límites de los territorios tribales,casa por casa y parcela por parcela, y de dónde se hallaban los molinos. Contiene tam- andalusí, anónimo (L  ÓPEZ L  ÓPEZ , 1990), los estudios compilados en los volúmenes publicados enMadrid y Granada, titulados Ciencias de la naturaleza en al-Andalus ; la traducción y estudio de laobra de Ibn Luy ū n (E GUARAS , 1988), y la de I BN W Ā FID (1997), editado por C. Cuadrado. Además,hay que mencionar el compendio más antiguo disponible sobre cultivos incluido en el llamado Ca-lendario de Córdoba , publicado por P ELLAT (1961), trabajado posteriormente por L  ÓPEZ L  ÓPEZ (1994) y por B USTAMANTE (1996), además de otros calendarios o libros de anw ā ’  andalusíes (N AVA - RRO , 1990; I BN ‘ Ā Ṣ IM , 1993). C. Trillo ha trabajado específicamente sobre las especies cultivadas enépoca nazarí (T RILLO , 1999).6.Fue Miquel Barceló quien, desde la Universitat Autònoma de Barcelona, inició esta línea de in-vestigación. Además de las ya citadas, véase las siguientes publicaciones significativas: B ARCELÓ (1989,1995); B ARCELÓ , K  IRCHNER  , M ARTÍ y T ORRES (1998); B ARCELÓ y R  ETAMERO (2005); G LICK  y K  IRCH - NER  (2000); K  IRCHNER  (1997, 2002, 2008, 2009, 2010, 2011); R  ETAMERO (2000, 2006, 2007, 2009);S ITJES (2006).  Un espacio de cultivo urbano en al-Andalus: Madîna Tur ṭ ûša (Tortosa) antes de 1148 Historia Agraria, 62  ■ Abril 2014  ■ pp. 11-45 15 bién referencias constantes a fuentes, presas de derivación, pozos, canales, norias, alber-cas, etc. Toda esta información es susceptible de ser identificada en el paisaje actual por-que muchos sistemas hidráulicos, a pesar de las modificaciones sufridas, siguen activoshoy en día. Utilizando los recursos de la prospección arqueológica y realizando planos mi-nuciosos, que recogen el parcelario y todas las estructuras hidráulicas, ha sido posible es-tablecer representaciones en planta de los espacios regados, medir su superficie, identi-ficar el diseño srcinal y discriminar las ampliaciones y modificaciones que se introducena partir de la conquista feudal y hasta época reciente. Esta forma de proceder en el es-tudio de los espacios irrigados permitió en los años 80 del siglo XX establecer los rudi-mentos de la metodología de la «arqueología hidráulica». El método se basa en el recursoa diversas fuentes de información que se analizan y comparan entre sí: la proporcionadapor la documentación escrita, el análisis morfológico del parcelario, la reconstrucción enplanta de los espacios cultivados y de los circuitos artificiales del agua, la toponimia y losrestos arqueológicos de los lugares de residencia (Kirchner y Navarro, 1993) 7 .Las huertas urbanas han empezado a ser estudiadas a fondo en años recientes aun-que solo en Ibiza, Menorca, Tortosa y Valencia se han aplicado los métodos de la «ar-queología hidráulica». La huerta de Madîna Yabîsa (Ibiza) fue creada a partir del drenajeparcial de un humedal costero, en el que se introdujeron norias de sangre para regar laszonas más desecadas (Barceló, Kirchner y González Villaescusa, 1997). La huerta de Ma-dîna Manûrqa (Ciutadella, Menorca) fue construida en el fondo de un barranco y se re-gaba también mediante norias de sangre (Retamero y Moll, 2010). En Valencia, se estállevando a cabo una compleja reconstrucción de la huerta andalusí siguiendo los mismosmétodos (Esquilache, 2007, 2011). Sin el análisis minucioso del parcelario y la docu-mentación escrita es muy difícil distinguir, en la extensión actualmente regada, los espa-cios srcinales de época andalusí. La expansión urbana reciente, además, está dificultandoeste tipo de investigación de forma irreversible, ya que la ampliación de las áreas resi-denciales, la proliferación de polígonos industriales, zonas comerciales y lúdicas, y tam-bién los accesos, han afectado a los espacios antaño cultivados. Otras huertas andalusíes han sido estudiadas recientemente aunque, al no aplicar losmétodos de la arqueología hidráulica, no llegan a delimitar con precisión las fases de cons-trucción ni, en consecuencia, a distinguir lo que es el diseño srcinal andalusí, de las nu- 7.Los métodos han ido mejorando con la introducción de recursos nuevos. Actualmente se sigueel protocolo establecido recientemente por un grupo de investigadores (B ALLESTEROS , E IROA , F ER  - NÁNDEZ M IER  , K  IRCHNER  , O RTEGA , Q UIRÓS , R  ETAMERO , S ITJES , T ORRÓ y V IRGIL  -E SCALERA , 2010).
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