De los Manuscritos de 1844 a El Capital : notas sobre ética y ontología en el pensamiento de Carlos Marx

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
 9
 
  En contraposición a la separación entre los textos de juventud y los de madurez de parte de la tradición marxista, se defiende una continuidad en el pensamiento de Marx dada por una ontología de fuerte raigambre ética. Esta se encontraría presente
Share
Transcript
  ∆αι ´ µων . Revista Internacional de Filosofía , nº 58, 2013, 95-108ISSN: 1130-0507 De los  Manuscritos de 1844  a  El Capital  : notas sobre ética y ontología en el pensamiento de Carlos Marx From the  Manuscripts of 1844 to The Capital : notes on ethics and ontology in the thought of Karl Marx  ARIEL FAZIO Fecha de recepción: 06/06/2012. Fecha de aceptación: 28/01/2013.* Licenciado en Filosofía (UBA). Doctorando en Filosofía (UBA). Director del Proyecto «Filosofía y capitalismo: la relación entre trabajo y propiedad en el pensamiento económico-político» (UBA). Contacto: erdosain@gmail.com. Abstract : In contrast to the separation between the texts of youth and maturity from part of the Marxist tradition, there is a continuity in Marx’s thoughts given by an ontology with strong tradition of ethics. This would be explicitly present in the texts prior to The capital , and implicitly in the post, and find their development in two concepts rarely worked by interpreters of the German philosopher: «human nature» [ menschliches Natur ] and «essence» or «human being» [ menschliches Wesen ]. In this paper, we present an analysis of these concepts, arguing its importance as the core of Karl Marx’s thoughts. Keywords:  ethics, ontology, human’s nature, subsumption, Karl Marx. Resumen : En contraposición a la separación entre los textos de juventud y los de madurez de parte de la tradición marxista, se defiende una continuidad en el pensamiento de Marx dada por una ontología de fuerte raigambre ética. Esta se encontraría presente explícitamente en los tex-tos anteriores a  El capital , e implícitamente en los posteriores, y encontraría su desarrollo en dos conceptos excluidos de las interpretaciones ortodoxas del filósofo alemán: el de «naturaleza humana» [ menschliches Natur ] y el de «esencia» o «ser humano» [ menschliches Wesen ]. En el pre-sente trabajo, se propone un análisis de dichos conceptos, defendiendo su importancia como núcleo interpretativo del pensamiento de Carlos Marx. Palabras clave: etica, ontología, naturaleza humana, subsunción, Carlos Marx. Introducción a una lectura ético-filosófica de la obra de Marx El objetivo del presente escrito es modesto: introducir en la lectura filosófica de la obra de Marx a través de un abordaje de los aspectos éticos y ontológicos que se encuentran explícitamente presentes en sus textos de juventud, e implícitamente en los de madurez. Al mismo tiempo, se intentará mostrar —haciendo uso principalmente de las lecturas de Enrique Dussel, Jean-Yves Calvez y Gyorgy Markus— la importancia de las nociones de «naturaleza humana» [ menschliches Natur ] y de «esencia humana» [ menschliches Wesen ] como fundamentos conceptuales de la crítica de la economía política.  96  Ariel Fazio Daímon. Revista Internacional de Filosofía,  nº 58, 2013 Por lo pronto, siguiendo a Francisco Fernández Buey, hemos de decir que existen al menos tres niveles en los que puede apreciarse una ética en el pensamiento marxiano:«La crítica moral está constantemente presente en Marx. Por lo que hace a los escritos de aquellos años [los de juventud], esta crítica moral se puede percibir en tres niveles distintos. Primero, en su consideración crítica de las instituciones principales de la sociedad capitalista (...); después, en su crítica de la línea evolutiva principal que han seguido los economistas clásicos (Ricardo, James Mill y Bentham, principalmente); y, por último, en la argumentación de las razones por las cuales se manifiesta a favor del comunismo» 1 Por el momento dejaremos de lado el tercer nivel, ya que nos lleva al análisis del posi-cionamiento político-coyuntural del filósofo, y para abordarlo conceptualmente se precisa un desarrollo al que aún no hemos llegado. Sólo diremos que el apoyo de Marx al comunismo es anterior a los primeros manuscritos de  El capital  y, por ende, a su trabajo como «cientista económico». El segundo nivel es, sin embargo, más sencillo de ser abordado conceptualmente: la crítica global de Marx a la economía clásica refiere, en general, a la cosificación o natu-ralización de las relaciones sociales del capitalismo que ella reproduce. Esta es producto de un error srcinario, que se expresa en la forma en que los clásicos plantean la relación entre trabajo y capital: la equiparación de la relación entre obrero y capitalista con todas las demás relaciones entabladas entre los individuos bajo las reglas del intercambio (el tra-bajador vende su fuerza de trabajo como si fuera cualquier otra mercancía, y el capitalista simplemente la compra con el fin de producir algo). En este esquema, la unión se presenta como voluntaria, uno y otro se unen por su propio interés y ambos salen beneficiados. Pero, afirma Marx, la división del trabajo capitalista y la acumulación del capital hacen que el trabajador esté obligado a vender su fuerza de trabajo en el mercado (so pena de morir de inanición). Así, como en toda relación contractual, los intercambios entre obrero y capitalista suponen la libertad y la igualdad de los participantes, algo que para Marx es rotundamente falso: la economía política conoce al obrero sólo como animal de trabajo. Y, sin embargo, se presenta a sí misma como observadora neutral de un estado de cosas que, en realidad, es un estado de cosas fetichizado, constituyéndose así como ciencia acrítica y ocultando su propio carácter performativo. Por supuesto, Marx realiza numerosos comentarios específicos a los distintos represen-tantes del pensamiento económico de entonces, y lo anterior es solamente el punto de partida de su crítica a la economía política. Pero ese primer abordaje ya contiene la línea argumental fundamental: la visión de la economía clásica es puramente fenoménica; de ahí, que padezca una parcialidad que la convierte —inevitablemente— en pensamiento teórico al beneficio de una clase. En este punto, es importante tener en cuenta que la labor del propio Marx no puede ser reducida a una serie de correcciones de los saberes económico-políticos de una época. Su crítica de la economía política no es, ni podría ser, una mera descripción del capitalismo industrial del siglo XIX. Por el contrario, fue siempre consciente de la fuerte imbricación 1 F. Fernández Buey:  Marx (sin ismos) , México, El viejo topo, 1998, p. 138.  97  De los Manuscritos de 1844  a El Capital : notas sobre ética y ontología en el pensamiento… Daímon. Revista Internacional de Filosofía,  nº 58, 2013 entre teoría y práctica, y pensaba que el trabajo intelectual suponía ya una praxis: de ahí, la particularidad de su concepto de «crítica».No es casual que este concepto dé nombre a su obra cumbre; allí está contenido su método, su motivación y, por supuesto, su posición. Es a través de la crítica que puede avanzar de lo abstracto a lo concreto, y es a través de ese avance que puede construir la crítica. Es por esto que es mucho más que simples correcciones o descripciones. 2  La crítica, como concepto, es un posicionamiento positivo que (hipótesis de trabajo mediante) supone una ontología y una ética. Lo que nos lleva de lleno al primer nivel de «crítica moral», aquel que refiere a las instituciones capitalistas. Existen dos importantes conceptos de  El capital  que pueden ayudar a ilustrar lo anterior y que, al mismo tiempo, también permiten enlazar las obras de juventud con las de madu-rez: el de «fetichismo» y el de «subsunción». Como es sabido, la srcinalidad de Marx en el tratamiento de la «forma más elemental» del régimen capitalista (la mercancía) no pasa por la pregunta acerca de dónde proviene el valor de las mercancías; su respuesta, el trabajo socialmente necesario para producirlas, se encuentra en la línea del pensamiento económico de la época. Es la respuesta a una nueva pregunta, a saber, cómo se transforma el dinero en capital, la que distanciará su planteo del de sus contemporáneos. El plus (D’) que da sentido a la forma del intercambio propiamente capitalista (D-M-D’) no tiene su raíz en el ámbito de la circulación, sino en el de la producción, pues es consecuencia de una mercancía cuyo valor de uso posee la cualidad de ser fuente de valor: la fuerza de trabajo (Marx, 1968: 121). La forma capitalista de la producción de mercancías se caracteriza por ser la unidad de proceso de trabajo y proceso de valorización (no de simple «creación de valor»): el proceso de valo-rización es el mismo proceso de creación de valor pero prolongado a partir de determinado punto; este punto está dado por el tiempo de trabajo socialmente necesario para cubrir el valor de cambio de la mercancía fuerza-de-trabajo y, cuando es rebasado, el proceso de crea-ción de valor se transforma en un proceso de valorización o de transformación de dinero en capital. 3  El fundamento de la ganancia capitalista es, entonces, un plus-trabajo por parte del trabajador, que genera una plus-valía. O, también en palabras de Marx, un robo liso y llano. Pero este proceso de valorización supone, además, una tendencia a reducir cada vez más la potencia humana del trabajador. Dada la presión impuesta por la competencia que se da en el mercado —cuyo correlato subjetivo es el «apetito insaciable» de ganancia (Marx, 1968: 109)—, el capitalista debe incrementar la plusvalía cada vez más, lo que puede hacer de dos formas: ya sea mediante la prolongación del trabajo total (aumentando la jornada de trabajo, el número de trabajadores, etc), ya sea mediante la reducción del trabajo necesario (incrementando la productividad, directa o indirectamente). En el primer caso, se trata de una plusvalía absoluta; en el segundo, de una plusvalía relativa. 4  Y he aquí el otro concepto que merece ser mencionado, el de «subsunción». A la plusvalía absoluta le corresponde la subsunción formal, que refiere al proceso de trabajo como propio proceso del capital, en el 2 Nótese al respecto la siguiente afirmación de Jean-Yves Calvez: «El filósofo Marx será crítico, porque la realidad lleva las marcas de la alienación: la alienación es incluso el objeto preciso de su crítica, y ésta tiene por tarea exclusiva el reducirla. Lo cual equivale a decir ya que la crítica marxista no será siempre una crítica puramente intelectual», en J-Y. Calvez: El pensamiento de Carlos Marx, Madrid, Taurus, 1966, p. 42.3 K. Marx:  El capital (tomo I) , México, FCE, 1968, p. 146.4 K. Marx: ibídem, p. 252.  98  Ariel Fazio Daímon. Revista Internacional de Filosofía,  nº 58, 2013 cual el capitalista se ubica como conductor a fin de explotar trabajo ajeno; 5  la dependencia económica surge por la no posesión de las condiciones objetivas y subjetivas de trabajo (res-pectivamente, los medios de producción y los medios de subsistencia) que se le enfrentan al trabajador como capital, es decir, monopolizados por el adquirente de la fuerza de trabajo. A la plusvalía relativa, por su parte, le corresponde la subsunción real —cuya base y condición necesaria es la formal— y refiere al proceso de trabajo dirigido por la máquina: el trabajo vivo es reducido al mínimo, y el trabajador pasa a ser un mero engranaje de la máquina. Los dos sentidos de subsunción implican la deshumanización del trabajador. En la sub-sunción formal, porque ha de pasar el mayor tiempo posible en la fábrica al menor costo posible, con la consiguiente reducción de su tiempo libre. En la subsunción real, porque su actividad se reduce a la técnica más simple posible, convirtiéndose en parte prescindible de la máquina (y de la cual él mismo no puede prescindir). Es por esto que en la lectura de Enrique Dussel, el concepto de subsunción es entendido como una actualización del con-cepto de alienación de los  Manuscritos del ‘44 . 6  Pero su interpretación engloba a toda la obra económica del filósofo alemán, en tanto existiría una anterioridad lógica en la noción de trabajo vivo con respecto al capital: el trabajo subsumido presupone al capital, pero el capital presupone al trabajo genérico. En esta línea, podría afirmarse que —en los escritos económicos de Marx— el trabajo como categoría ética es fundamental para realizar la crítica a las instituciones capitalistas que ocultan una acumu-lación basada en el robo y la explotación: «su crítica de la economía política es, exactamente, el ejercicio de la razón ético-crítica en un nivel material epistemológico pertinente». 7  Y es que, en efecto, sin una categoría que funcione como noción ética fundante, Marx no tendría el punto de apoyo necesario para realizar su crítica al capitalismo. Los dos concep-tos mencionados (fetichismo y subsunción) implican el manejo de dos niveles lógicos, uno fenoménico (abstracto) y otro real (concreto). Obviamente, el segundo nivel es desde donde se realiza la crítica. Pero para que ella sea posible, debería llevar implícita una categoría ontológica y/o ética que permita tomar distancia y juzgar lo dado. Caso contrario, el contrato ocultaría el robo, el valor de cambio ocultaría el valor de uso, el trabajo socialmente necesario ocultaría la plusvalía, la ética del trabajo ocultaría la subsunción, etc. Y Marx, no sería Marx. Ontología: sobre el concepto de naturaleza humana La mayor parte de los intérpretes que abordaron el problema acerca de la continuidad entre las obras de juventud y las de madurez comparten la visión del concepto de crítica como una de las mediaciones más claras entre esos dos períodos, en tanto, como dijimos, no podría entenderse en toda su plenitud sin un desarrollo ético-filosófico previo. Tal es el caso, por ejemplo, de Jean-Yves Calvez, Enrique Dussel, Jean Hippolyte, Maximilien Rubel y varios representantes de la Escuela de Budapest (Georg Lukács, Gyorgy Markus, Agnes Heller). Todos estos análisis remiten a la influencia del hegelianismo, ya que es alrededor de la crítica en tanto tal que se puede ver al marxismo —en palabras de Calvez— como 5 K. Marx:  El capital. Tomo I, Libro I, Capítulo VI (Inédito) , Bs. As., Siglo XXI, 2001, p. 54.6 E. Dussel:  La producción teórica de Marx. Un comentario a los Grundrisse , México, Siglo XXI, 1998, p. 350.7 E. Dussel:  Etica de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión , Valladolid, Trotta, 1998, p. 320.  99  De los Manuscritos de 1844  a El Capital : notas sobre ética y ontología en el pensamiento… Daímon. Revista Internacional de Filosofía,  nº 58, 2013 una «filosofía dialéctica no idealista», 8  y de ahí comprender los alcances y limitaciones de la ética implícita. Quizás una de las nociones más interesantes para profundizar esta última línea de inves-tigación sea la de «alienación», desarrollada por Marx en los  Manuscritos económico-filosó- ficos  y presente en  El capital  bajo la forma de «subsunción». Recordemos que Carlos Marx alcanza su título de doctor en 1841, con una tesis sobre las diferencias entre el atomismo de Demócrito y Epicuro. Dos años más tarde, en 1843, escribe su  Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel  y, al año siguiente, los  Manuscritos del ‘44 . Entre ambos se encuentra  La cuestión judía , texto que retomaremos en el próximo parágrafo. Estos trabajos pueden leerse como un primer abordaje a los principales tópicos e inquie-tudes que acompañarán la obra posterior, los cuales —de una manera muy general— podrían traducirse como, por un lado, la crítica al capitalismo y, por el otro, la búsqueda de una forma de transformarlo. Así, con cierta influencia del esquema hegeliano del desarrollo lineal, en 1843 Marx emprende su viaje a París, donde experimenta y conoce un nuevo mundo construido alrededor de la industria moderna. 9  No resulta curioso, pues, que la producción marxiana en estos años fuera acompañada por un estudio cada vez más apasionado de la economía: el incipiente capitalismo industrial hacía patente la estrecha relación entre el sistema productivo y el sistema político. De esta manera, parece natural que Marx empiece a construir sus ideas filosóficas a partir del eje existente entre economía y política.Es en este contexto que los  Manuscritos del ‘44  pueden entenderse como una crítica filosófica de la economía política. 10  Como mencionamos anteriormente, la descripción del mundo de los economistas es meramente fenoménica, superficial: ante eso, Marx procurará mostrar lo que está y no es visto, decir lo no dicho. Así, su principal interés girará en torno a la realidad que subyace al mundo económico tal como es concebido en el imaginario socio-intelectual. No será sino la situación del trabajador, en su relación contractual con el capitalista, la que le permitirá ahondar en las distintas «realidades» del capitalismo, hasta llegar a configurar el concepto de alienación.Libertad e igualdad, las dos condiciones de posibilidad del contrato y, por ende, del intercambio, son para Marx meras ilusiones ya que, mientras el capitalista participa en vir-tud de su propio interés, el obrero lo hace por una necesidad vital: la venta de su fuerza de trabajo es prácticamente su única fuente de subsistencia. Pero este es solamente el ápice de la argumentación marxiana ya que dentro del capitalismo el obrero queda rebajado a simple 8 «[La filosofía crítica de Marx] no cobra todo su sentido más que dentro del marco de su filosofía dialéctica, de su filosofía completa. Su alcance no aparece más que en la dialéctica objetiva que Marx concebirá poco a poco en contacto con Hegel y en oposición a él; dialéctica objetiva que se opone a cualquier forma de crítica puramente subjetiva», en J-Y. Calvez: op. cit., p. 42.9 Para un desarrollo biográfico-concetual de la obra de Marx en estos años, véase la Introducción de Francisco Rubio Llorente a los  Manuscritos económico-filosóficos  en la edición citada.10 Según Rubio Llorente: «no va a criticarla [a la Economía Política] en nombre de un error desgraciadamente inexistente, sino en nombre de una realidad que ella ignora, de una Filosofía que rechaza la noción del hombre que en esa sociedad aceptada por los economistas ha encontrado realidad. No va a intentar una nueva economía, sino, quizá, más exactamente, una Metaeconomía. La unión de Economía y Filosofía es el primer paso ineludi-ble para comenzar a estudiar seriamente la sociedad moderna y este avance epistemológico, al que tal vez cabe calificar como fundamento de todos sus restantes hallazgos, lo hace Marx precisamente en los Manuscritos [del ‘44]», en K. Marx:  Manuscritos de economía y filosofía , Madrid, FCE, 1969, p. 15.
Related Search
Similar documents
View more
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x