BUSCANDO EL GEN ROJO : LOS EXPERIMENTOS INTERESADOS DEL DOCTOR VALLEJO-NÁJERA SOBRE LOS BRIGADISTAS INTERNACIONALES DE CARDEÑA

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  Resumen: En 1938 fueron encarcelados en el campo de concentración de San Pedro de Cardeña (Burgos) cientos de brigadistas internacionales. Su reclusión no fue fortuita. Detrás, se encontraba la intención del doctor Vallejo-Nájera, de realizar sus
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  Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-20ISSN: 1696-2060© Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-207 BUSCANDO EL “GEN ROJO” : LOS EXPERIMENTOS INTERESADOS DEL DOCTOR VALLEJONÁJERA SOBRE LOS BRIGADISTAS INTERNACIONALES DE CARDEÑA Juan José Marn García * Marta Fernández Viejo ** * Universidad de Burgos, España. E-mail: jjmgarcia@ubu.es ** Universidad de Burgos, España. E-mail: mfv1001@alu.ubu.es Recibido: 14 diciembre 2018 / Revisado: 5 julio 2019 / Aceptado: 9 sepembre 2019 / Publicado: 15 octubre 2019 Resumen: En 1938 fueron encarcelados en el campo de concentración de San Pedro de Car - deña (Burgos) cientos de brigadistas internacio - nales. Su reclusión no fue fortuita. Detrás, se en - contraba la intención del doctor Vallejo-Nájera, de realizar sus experimentos en busca del “gen rojo” que, según sus teorías, afectaría a estos de - fensores de la República. Mediante la creación del Gabinete de Invesgaciones Psicológicas, que contó con la aquiescencia directa de Fran - co, el supuesto objevo de su reeducación, se tradujo en represión, humillaciones y trabajos forzados. Finalmente, el gobierno franquista los ulizó como moneda de cambio y chivo expiato - rio propagandísco de la “Nueva España”. Palabras clave : Gen rojo;   Vallejo-Nájera; Briga- distas Internacionales; Cardeña Abstract: In 1938 several hundred Internaonal Brigadists were incarcerated in a concentraon camp at the monastery of San Pedro de Cardeña (Burgos). Behind the iniave was the gure of doctor Vallejo-Nájera and his desire to detect the “red gene” which, according to his theory, aic - ted the defenders of the Spanish Republic. Fo - llowing the creaon of a Cabinet of Psychological Research , with the personal blessing of General Franco himself, the supposed objecve of re – educaon quickly degenerated into repression, humiliaon and forced labour. Ulmately, the Francoist government would use the Brigadists as bargaining chips and propaganda scapegoats for their “Nueva España”. Keywords: Red gene; Vallejo-Nájera; Internao -nal Brigadists; Cardeña INTRODUCCIÓN E l objevo de este arculo es analizar algu - nos aspectos de la verente histórica del centro de experimentación biopsicológica, creado por el doctor Antonio Vallejo-Nájera en el campo de concentración situado en el monaste - rio de San Pedro de Cardeña, cercano a la ciudad de Burgos 1 . En las siguientes líneas, aportaremos nuevos datos sobre su organización y estructura, aprobación e interés personal por parte del Cau - dillo, explotación de los brigadistas como mano de obra barata y su manipulación propagandís - ca por parte de la denominada Nueva España. Cuesones que se unen a las ya conocidas de -rivadas represivas 2  y de humillación psicológica, 1  Sobre los campos de concentración franquistas Vid., Rodrigo, Javier, Cauvos: campos de concentra - ción en la España franquista, 1936 – 1947  , Barcelona, Críca, 2005; Egido, Ángeles y Eiroa, Malde (eds.), Dossier “Los campos de concentración franquistas en el contexto europeo”,  Ayer  , 57, (2005), pp. 19 – 187. 2  La literatura sobre la represión desborda los límites de este arculo. No obstante, no podemos dejar de citar varios trabajos de referencia: Gómez Bravo, Gut -maro, Geograa humana de la represión franquista. Del golpe a la guerra de ocupación (1936 – 1941) , Madrid, Cátedra, 2017; Fernández de Mata, Ignacio, Lloros vueltos puños: el conicto de los “desapareci  - dos” y vencidos de la Guerra Civil española , Granada, Comares, 2016; Preston, Paul, El Holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después , Barce - lona, Debate, 2011; Prada Rodríguez, Julio, La España masacrada. La represión franquista de guerra y pos -guerra , Barcelona, Alianza, 2010; Rodrigo, Javier, Has- ta la raíz. Violencia durante la guerra civil y la dictadu - ra franquista , Madrid, Alianza, 2008; Sevillano Calero, Francisco, Exterminio. El terror con Franco , Madrid,  Buscando el “Gen Rojo”Juan José Marn García y Marta Fernández Viejo © Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-20 8 así como su conversión en moneda de cambio frente a presos nacionales de la zona republica - na y de extorsión frente a sus gobiernos respec - vos. Vallejo-Nájera vendió como una bicoca ante Franco y su camarilla, la ulidad que reportaría el “descubrimiento” del “gen rojo” que, supues - tamente, afectaba a todas aquellas personas de ideología marxista. Ello supondría enormes ven - tajas tras su reeducación, ya fuera para su reu - lización en las las del propio ejército franquista  – algo que ocurrió principalmente con los presos españoles, no tanto con los internacionales – o aprovechándolos como fuerza de trabajo gratui - ta y dócil por parte de las estructuras socioeco - nómicas – públicas y privadas – dominantes en el nuevo Estado que se estaba gestando.La favorable evolución de la guerra para los inte - reses franquistas, permió el agrupamiento en Cardeña de cientos de soldados de las Brigadas Internacionales, pertenecientes a más de treinta nacionalidades. La coyuntura fue aprovechada por Vallejo-Nájera, en su condición de Director del Gabinete de Invesgaciones Psicológicas, como una oportunidad única, al agrandarse el espectro humano y espacial de experimenta - ción. Las conclusiones de su trabajo “cienco” achacaron a los brigadistas carencias intelectua - les y tachas temperamentales, determinadas por una variedad insospechada de factores sociales. Finalmente, el avezado psiquiatra concluía con la prácca imposibilidad de lograr los cambios necesarios que reviresen su ideología políca 3 . 2. CARDEÑA, “LA TORRE DE BABEL” Las cárceles burgalesas se vieron atestadas en las primeras semanas de la guerra, por lo que, para solventar las necesidades de espacio, los franquistas recurrieron a alojamientos vario - Oberón, 2004; Casanova, Julián (coord.), Morir, ma - tar, sobrevivir. La violencia en la dictadura de Franco , Barcelona, Críca, 2002. 3  Bandrés, Javier y Llavona, Rafael, “La psicología en los campos de concentración de Franco”, Psicothe- ma , 8/1 (1996), pp. 1 – 11. Este arculo de referencia para este tema, muestra un análisis desde un enfoque psicosocioeducavo sobre estos exámenes “biopsí  - quicos”. En parecidos términos, Campos, Ricardo y Huertas, Rafael, “Medicina mental y eugenesia: los fundamentos ideológicos de la psiquiatría franquista en la obra de Antonio Vallejo – Nágera”, Historia del  presente , 20 (2012), pp. 11 – 22; Campos, Ricardo y Novella, Enric, “La higiene mental durante el primer franquismo. De la higiene racial a la prevención de la enfermedad mental (1939 – 1960)”, Dynamis , 37 (2017), pp. 65 – 87. pintos. La ciudad de Burgos se converrá – no inmediatamente, como erróneamente se pudie - ra suponer – 4 , en una especie de “Nuremberg franquista”, recibiendo el signicavo apelavo de “Capital de la Cruzada” 5 . La escasez de cen - tros de reclusión, se recrudeció tras la toma del norte por el ejército franquista en la primavera y verano de 1937. Además de la cárcel provincial, situada en la angua alhóndiga y la central, inau - gurada por Victoria Kent como prisión modelo, se acudió a plazas de toros y a disntos edicios en Valdenoceda, Sedano, Hontoria de la Cante - ra o Lerma, entre otros, así como a gigantescos campos de concentración como los de Miranda de Ebro 6  y Aranda de Duero 7 . Por su parte, Car- deña no solo se ulizó como campo, sino como almacén de municiones, aprovechando que los republicanos no bombardearían a sus propios presos. Con una capacidad teórica para 1.200 re - clusos, superó con mucho esta cifra a mediados de ese año 8 . Tras la ofensiva en Aragón, la prensa franquista publicaba una nota tulada, Una torre de babel  , reconociendo la existencia de prisione - ros extranjeros de la XV Brigada Internacional 9 . El 3 de abril de 1938, se rmaba por parte del te - niente coronel Fusset, una disposición directa de Franco en la que se designaba a Cardeña como lugar, “donde deberán concentrarse todos los prisioneros de nacionalidad extranjera que han quedado en poder nuestro y en lo sucesivo sean 4  Sobre la represión en Burgos Vid., Ruiz Vilaplana, Antonio, Doy fe. Un año de actuación en la España nacionalista , Sevilla, Espuela de Plata, 2012; Rilova Pérez, Isaac, Guerra civil y violencia políca en Burgos (1936 – 1943) , Burgos, Aldecoa, 2016. 5  Castro, Luis, Capital de la Cruzada. Burgos durante la Guerra Civil  , Barcelona, Críca, 2006, p. 231. 6  Fernández López, José Ángel, Historia del campo de concentración de Miranda de Ebro (1937 – 1947) , Mi- randa de Ebro, José Ángel Fernández López, 2004. 7  Castro, Luis, Capital de la Cruzada …, op. cit., p. 231. 8  Ibid., p. 238. Una orden de la Secretaría de Guerra de la Junta Técnica, había creado a principios de ju - lio de 1937 una red de campos de concentración con sede en Burgos, bajo la jefatura del coronel Luis de Marn Pinillos. Los prisioneros eran clasicados en cuatro categorías que podemos resumir en, “afectos al Movimiento”, “dudosos”, “desafectos” y reos por delitos comunes. 9  De la Sierra, Carlos, “La dignidad entre alambradas. Cárceles y campos de concentración en Burgos”, en Rodríguez González, Javier y Berzal de la Rosa, Enri - que (coords.), Cárceles y Campos de Concentración en Caslla y León , León, Fundación 27 de marzo, 2011, pp. 79 – 170.  Juan José Marn García y Marta Fernández ViejoBuscando el “Gen Rojo” © Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-209 en poder de las fuerzas Nacionales” 10 . La dis- posición también ordenaba el envío al anguo monasterio burgalés de otros prisioneros inter - nacionales que hubiera repardos en diferentes campos. Durante los siguientes días, al menos 480 brigadistas llegaron a Cardeña, procedentes de Alcañiz, Medina de Rioseco, Bilbao, Logroño, etcétera 11 . Del mismo modo, se encargaba a la asesoría jurídica que se establecieran listas en las que se especicaría el nombre del preso, su nacionalidad, profesión, edad y domicilio. Por úl - mo, se debían recoger todos los datos “en los que aparezcan responsabilidades de po especi - cado, a n de que sean juzgados por los Conse - jos de Guerra Permanentes” 12 . El trato hacia los presos de Cardeña fue cruel en extremo, como demuestran varios tesmonios de los brigadistas que sufrieron sus penosas con - diciones 13 . Gracias a estos relatos, conocemos un día a día rodeado de piojos, frío, hambre, esca - sez de agua potable, suciedad, miseria, enferme - dades y un completo catálogo de vejaciones 14 . Las revelaciones de miembros de la Cruz Roja, de diplomácos y periodistas de países con nacio - nales encarcelados – Charles S. Bay, Willliam B. Carney, Jean D’Amman, la propia lady Chamber - lain, etcétera – , a pesar de verse atemperadas por las simpaas que muchos de ellos mante - nían con los sublevados, resultaron determinan - tes para destapar su lamentable situación. En países como Estados Unidos, nocias sobre estas atrocidades corrieron como la pólvora, escanda - lizando a la opinión pública, aunque se dulci - caban en gran manera al calicar como adecua - dos, comida, alojamiento y trato, quejándose únicamente algunos de ellos de que los presos tuvieran que pagar por escribir cartas. Estos in - termediarios y negociadores parciparon de una idea: para no tener problemas con la Iglesia y el gobierno franquista, era mejor mirar hacia otro lado. Los responsables del campo les mostraban a sus compatriotas como rebeldes, furibundos ancatólicos y anfranquistas, irrespetuosos con la bandera bicolor y contraventores de las nor - 10  Archivo General Militar de Ávila (AGMAV), Carpeta 2.329, 56, 19, fol. 1. 11  AGMAV, Carpeta 2.329, 56, 19, fols. 13 – 27. 12  AGMAV, Carpeta 2.329, 56, 19, fol. 4. 13  Eby, Cecil D., Between the Bullet and the Lie: Ame - rican Volunteers in the Spanish Civil War  , New York, Holt, Rinehart and Wiston, 1969. 14  Geiser, Carl, Prisoners of the good ght. The Spani  - sh Civil War 1936 – 1939. Americans against Franco’s Fascism , Westport, Conneccut, Lawrence Hill Books, 1986. mas. Estas autoridades militares no entendían como podían seguir manteniendo, “la naturaleza criminal de su ideología políca”. Figura 1. Llegada de brigadistas internacionales a Cardeña Fuente: BNE. Sin embargo, cuando W. B. Carney vio a los pre - sos, demacrados y mal vesdos, suspirando por un poco de tabaco, que debían pagar a precio de oro a los guardianes, y con dramácos proble - mas de salud e higiene, publicó un arculo en el Times  el 11 de julio de 1938, que supuso un aldabonazo y la actuación – si bien lenta e inte - resada – , del gobierno estadounidense. Las in - termediaciones fueron prudentes en exceso, ya que los gobiernos se conformaron con que sus nacionales no fueran directamente eliminados, como sucedió con muchos brigadistas 15 . En este sendo, se iniciaron negociaciones del Cuartel del Generalísimo con diferentes gobier - nos de países que habían aportado miembros a las Brigadas Internacionales, al objeto de inter - cambiar presos de las dos zonas en conicto. Sin embargo, cuando un grupo de presos nortea - mericanos difundió los maltratos y vejámenes padecidos, los intercambios fueron suspendi - dos hasta el n de la guerra ya que, aunque el embajador norteamericano en España, Claude Bowers, negoció entre bambalinas durante largo empo la liberación de sus compatriotas, no fue hasta abril de 1939 cuando se liberó a 81 presos estadounidenses como “gesto de buena volun - tad” por parte del gobierno de Franco, siendo 10 de ellos repatriados meses después 16 . 15  Eby, Cecil D., Comrades and Commissars. The Lin - coln Baalion in the Spanish civil war  , Pennsylvania, Penn State University Press, 2007, pp. 367 – 380. 16  Dorland, Norman, “In Franco’s Prison Camp”, New Masses , XXIX, 2 de noviembre de 1938, pp. 16 – 19.  Buscando el “Gen Rojo”Juan José Marn García y Marta Fernández Viejo © Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-2010 Los campos de concentración franquistas fue - ron vistos a posteriori como uno de los mejores ejemplos en los que, en palabras de Javier Rodri - go, la cosmovisión nostálgica de la dictadura re - lavizó los procesos de violencia políca que se operaron contra la “an – España” 17 . En los 188 campos contabilizados se calcula que hubo me - dio millón de internos, a los que se aplicaba una supuesta pána de reeducación políca e ideo - lógica. Sin embargo, verdaderamente se oculta - ban razones más prosaicas, como la ulización masiva de mano de obra barata y la humillación y el casgo de los perdedores. Una represión   - sica, moral, identaria y codiana, que tuvo en Cardeña el paradigma de lo que supuso la ani- quilación ideológica 18 .En Cardeña, los internos fueron usados para ex- cavar trincheras, recoger e inhumar cadáveres, empedrar carreteras, remozar el propio monas - terio, etcétera. A los presos extranjeros se les trataba – si cabe esta armación – algo mejor que a los españoles, pensando en las posibles compensaciones, como canjes con presos ita - lianos u otras medidas de políca internacional. Únicamente hubo una excepción por movos obvios. A los brigadistas italianos y alemanes se les casgaba con mayor brutalidad, siendo nor - malmente entregados a sus gobiernos. Muchos de ellos fueron ejecutados 19 . Los brigadistas tenían prohibido relacionarse con el resto de prisioneros españoles, fundamental- mente vascos y asturianos. En cuanto pudieron se organizaron para paliar las precarias condicio - nes sanitarias y de alimentación, desarrollar ac - vidades culturales y de ocio, como torneos de ajedrez, lectura, coro y teatro, o imparr clases de idiomas y matemácas, e incluso publicar un periódico – The Jaily News  – , en el que se burla - ban de los análisis polícos de la prensa an a los sublevados – Diario de Burgos ,  El Diario Vasco,   etc – . Sobre la vida codiana en el campo exis - ten aportaciones de enorme interés, como la del 17  Rodrigo, Javier, “Internamiento y trabajo forzoso: los campos de concentración de Franco”, Hispania Nova , 6 (2006), pp. 1 – 29. 18  Ibid., p. 18. 19  Junod, Marcel, Warrior without weapons , Ginebra, Internaonal Commiee of the Red Cross (ICRC), 1982. En un principio los sublevados eran reacios al intercambio de prisioneros. Junod recordaba lo que, en cierta ocasión, le espetó el general Mola: “¿Cómo quiere usted que cambiemos a un caballero por un perro rojo?”. voluntario irlandés de la Columna Connolly, Bob Doyle, o la del norteamericano Max Parker 20 . Lo cierto es que las condiciones sanitarias eran deleznables. Las epidemias de pulgas, las dia - rreas a la par que el estreñimiento, el escor - buto, etcétera, fueron frecuentes en la “Torre de Babel”. No le fueron a la zaga los maltratos, humillaciones y ejecuciones. Al brigadista nor - teamericano Robert Steck, le golpearon inmi - sericordemente por no arrodillarse durante la celebración de la eucarisa. Se contabilizan 10 brigadistas que murieron por enfermedades y, al menos uno – Jimmy Rutherford – fue fusilado por evadirse del campo, aunque es probable que este número fuera aún mayor. En cuanto a los españoles, al menos 76 fueron fusilados y ente - rrados mediante el rito católico en el cementerio del monasterio 21 . 3. LA CREACIÓN DEL GABINETE DE INVESTI - GACIONES PSICOLÓGICAS Antonio Vallejo-Nájera Lobón, nació en Paredes de Nava (Palencia) en 1889. Tras estudiar Medi - cina en Valladolid, ingresó en el ejército en 1910, parcipando en las campañas de África. En 1917 fue nombrado agregado de la embajada espa - ñola en Berlín, donde entró en contacto con psi - quiatras como Gustav Schwald, Emil Kraepelin o Hans Walter Gruhle. Desde entonces, parcipó en experimentos psicológicos. La obra de Krets - chmer le inuirá sobremanera, principalmente en lo relavo a la visión biopológica, que dividía los comportamientos humanos dependiendo de su morfología sica. Durante los úlmos meses de la primera guerra mundial, trabajó en la ins - pección de campos de concentración. Posterior - mente entró en contacto con la ideología nazi  – de la que se considerará militante – y, desde 1931 hasta el estallido de la guerra civil, fue pro - fesor de psiquiatría de la Academia de Sanidad Militar. Durante su estancia en Burgos, Vallejo-Nájera se conviró en una de las personalidades más des - tacadas de la vida social entre los jerarcas fran - quistas, colaborando en los medios de comuni - cación como Diario de Burgos , que mantuvo una línea de total apoyo al Movimiento 22 . A principios de 1936, escribe su libro Eugenesia de la Hispa - nidad   cuyo tulo inicial era Programa de higiene 20  De la Sierra, Carlos, “La dignidad entre alambra - das…”, op. cit., p. 102. 21  Castro, Luis, Capital de la Cruzada …, op. cit., p. 241. 22  Ibid., p. 141.  Juan José Marn García y Marta Fernández ViejoBuscando el “Gen Rojo” © Historia Actual Online , 50 (3), 2019: 7-2011 racial, que no se publicará hasta 1937 en Burgos. Su objevo era desarrollar un trabajo cien - co sobre la “higiene de la raza”, y la “moral” en España. La obra reeja opiniones racistas sobre la sociedad española y su progresiva “deprava - ción”, juscando la supervivencia de los “selec - tos” y la eliminación social de los “imbéciles” y “degenerados sociales”. Entre estos úlmos se encontrarían los socialistas, los anarquistas y los comunistas. Un tanto forzadamente, quiso aunar los postulados de higiene racial de Schwald, con la moral católica – que se oponía a la eugene - sia – de la que era defensor a ultranza. Su pro - puesta alternava fue la eugamia, o lo que es lo mismo, las uniones matrimoniales mediante un diagnósco biopsicológico previo de los novios. Salvando las distancias formales y doctrinales, estos planteamientos recuerdan – siempre hasta cierto punto – a las premisas de la Orden del Ma - trimonio establecidas por Heinrich Himmler para las SS. Si bien habría que recordar la popularidad que lograron durante el periodo de entreguerras las teorías eugenésicas, parece evidente que la guerra civil le pareció una clara oportunidad para llevar a la prácca sus ideas, clasicando a la po - blación en castas, ulizando para ello como cri - terio los valores espirituales mostrados por cada individuo en la conenda 23 . En los primeros días de julio de 1938, y como Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares, Va - llejo elevaba al Estado Mayor del Cuartel General franquista, un escrito para la creación de un “Ga - binete de invesgaciones psicológicas para in - vesgar las raíces biopsíquicas del marxismo” 24 . El texto dirigido directamente a Franco, recorda - ba que la peción serviría para, “el mejor apro - vechamiento cienco del material humano que las vicisitudes de la guerra pone a disposición de la Ciencia”. La ocina dependería de la Inspec - ción General de Campamentos de Prisioneros, y su n sería invesgar esas supuestas raíces, “por si radican en constuciones biosíquicas [sic] patológicas o en individuos normales dotados de determinadas cualidades caracterológicas”. El psiquiatra propondría a Franco el equipo de médicos que conformaría dicho gabinete, esco - gidos, “entre los especialistas patriotas que con carácter voluntario y gratuito se ofreciesen a una colaboración de tan enorme interés nacional”, indicando que este personal podría militarizarse. 23  Bandrés, Javier y Llavona, Rafael, “La psicología en los campos…”, op. cit., p. 3. 24  AGMAV, Carpeta 2.384, 166, 39, portada del expe -diente. En un mismo sendo, si se quiere, “ahorravo”, planteaba que la instalación de este centro no superaría las 2.000 pesetas, “pues el instrumen - tal que ha de pedirse a Alemania es muy reduci - do, y el mayor coste, correspondiente al mate - rial fotográco, podría solicitarse de la Jefatura Nacional de Propaganda”. Un soporte este que, como comprobaremos más abajo, fue ulizado con un carácter fanácamente doctrinario. Por úlmo, Vallejo planteaba celeridad en la reso - lución para iniciar prontamente unos trabajos, “cuya importancia nacional e internacional no se acultan [sic] a su elevada cultura y entusiasmo patrióco” 25 . El escrito se rmaba en Burgos el 29 de julio de 1938, comenzándose a tramitar pocos días después, el 4 de agosto 26 . La solicitud pasará por disntos responsables, quienes conrman, añaden o ensalzan median - te su verborrea parcular los benecios del pro - yecto. Así, el Coronel Inspector de Campos de Concentración, Luis de Marn Pinillos, dirigién - dose directamente a Franco sobre la cuesón, apuntaba que el estudio le parecía sumamente interesante para el descubrimiento, srcen y, “demás caracteríscas patológicas afectadas de este mal” – se reere al marxismo – , así como las causas preponderantes en “sujetos de cons - tuciones normales y anormales”. Proseguía ar - mando que, recientemente, se habían praccado estudios experimentales referentes a estas “psi- cologías”, que habían concluido con la existencia comprobada, “de esta degeneración mental que se trata de analizar y determinar” 27 . Para refor- zar su parabién, comparaba el pequeño gasto del centro, con su ulidad y aportaciones, “que son necesarias en estadíscas, mociones y otras pruebas documentales que habrá que aportar al terminar la guerra”. Este úlmo aspecto abre la posibilidad de un debate interno sobre las posi - 25  Sorprende como, a pesar de la ulización sistemá - ca por parte de Vallejo de calicavos despreciavos sobre la baja instrucción de los prisioneros, las faltas ortográcas de las ocinas del Cuartel General del Generalísimo son, no solo habituales, sino que se re - piten ostensiblemente en varias ocasiones, como este “acultan a su elevada cultura”, que se volverá a dar a posteriori. 26  AGMAV, Carpeta 2.384, 166, 39, fol. 3. 27  La armación corroboraría que estos trabajos no fueron enteramente srcinales por parte de Vallejo. En este sendo, brigadistas supervivientes recordarán la presencia en Cardeña de miembros de la Gestapo, quienes tomaban mediciones antropométricas a los presos. En Geiser, Carl, Prisoners of the good gth …, op. cit., p. 154.
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