ARAÑAS (ARACHNIDA, ARANEAE) DE UN HAYEDO DEL MONTSENY (CATALUÑA, ESPAÑA)

Please download to get full document.

View again

All materials on our website are shared by users. If you have any questions about copyright issues, please report us to resolve them. We are always happy to assist you.
 4
 
  During a complete annual cycle the spiders of a beech forest in the Montseny Natural Park were collected. Three plots were selected for it, according to a humidity gradient, and several methods, direct and indirect, were used on a fortnightly basis.
Share
Transcript
    3 Revista Ibérica de Aracnología,  nº 24  (30/06/2014): 3–14. A RTÍCULO  Grupo Ibérico de Aracnología (S.E.A.). ISSN: 1576 - 9518. http://www.sea-entomologia.org/ A RAÑAS (A RACHNIDA ,   A RANEAE )  DE UN HAYEDO   DEL M ONTSENY (C ATALUÑA ,   E SPAÑA ) José A. Barrientos, Iratxe Uribarri & Raquel García-Sarrión Grup de Recerca de Biodiversitat Animal. Unitat de Zoología. Facultat de Biociències. Universitat Autònoma de Barcelona. 08193, Bellaterra (Barcelona, España) – joseantonio.barrientos@uab.es Resumen:  A lo largo de un ciclo anual completo se recogieron las arañas de un hayedo del Parc Natural del Montseny. Para ello se seleccionaron tres parcelas según un gradiente de humedad y se conjugaron diversos métodos, directos e indirectos, que si-guieron una cadencia quincenal. La mayor parte de la muestra, 3866 arañas, procede de las trampas de caída. Se ofrecen ahora los resultados faunísticos, que informan de la presencia de 102 especies pertenecientes a 25 familias. Cabe destacar algunas no-vedades que suponen una primera cita para la fauna ibérica; se trata de los Linyphiidae Mecopisthes nicaensis  (Simon, 1884), Tapinocyba praecox   (O. P.-Cambridge, 1873), Thaumatoncus indicator   (Simon, 1884) y Wiehlea calcarifera  (Simon, 1884), y los Theridiidae Robertus mediterraneus  (Eskov, 1987) y Dipoena coracina  (C.L. Koch, 1837). Algunas especies, con una abundancia relativa elevada, permiten aquí una exposición y discusión de sus datos fenológicos. Palabras clave:  Araneae, faunística, fenología, hayedo, Península ibérica, Cataluña, Parc Natural del Montseny. The spiders (Arachnida, Araneae) of a beech forest in the Montseny (Catalonia, Spain) Abstract: During a complete annual cycle the spiders of a beech forest in the Montseny Natural Park were collected. Three plots were selected for it, according to a humidity gradient, and several methods, direct and indirect, were used on a fortnightly basis. Most of the 3866 spiders were collected with the pitfall traps. The faunistic data offer information about the presence of 102 species belonging to 25 families. Worthy of note are the following taxa, here recorded for the Iberian fauna for the first time: the Linyphiidae Mecopisthes nicaensis  (Simon, 1884), Tapinocyba praecox   (O. P.-Cambridge, 1873), Thaumatoncus indicator   (Simon, 1884) and Wiehlea calcarifera  (Simon, 1884), and the Theridiidae Robertus mediterraneus  (Eskov, 1987) and  Dipoena coracina  (C.L. Koch, 1837). The relatively high abundance of some species allows us to comment upon their phenology. Key words:  Araneae, faunistics, phenology, beech forest, Iberian Peninsula, Catalonia, Montseny Natural Park. Introducción  El Montseny es el macizo principal de la Cadena Prelitoral Catalana, alcanzando en su cumbre más elevada (el Turó de l´Home) los 1712 m. Esta circunstancia, y su relativa proxi-midad al mar del que recibe aires húmedos, le convierten en un enclave de gran interés biogeográfico. Por ello, el Montse-ny es al mismo tiempo Parc Natural y Reserva de la Biosfera y, como tal, está tutelado por el Servei de Parcs Naturals de la Diputación de Barcelona. El macizo del Montseny acoge varios cinturones de ve-getación natural, que se suceden siguiendo un gradiente alti-tudinal (desde los 200 m de su base a los 1712 de la cumbre). Por encima del encinar montano se desarrolla una franja de hayas que cubre las laderas, de manera desigual, por encima de los 800 m hasta cerca de las cumbres. En la vertiente orien-tal, donde se recibe la influencia directa de los vientos carga-dos de humedad que ascienden desde el mar, el hayedo ocupa alturas más bajas; en cambio, en las vertientes occidentales no suele ocupar zonas por debajo de los 1000 m. El hayedo es un bosque emblemático, que dificulta el crecimiento de un sotobosque subyacente, por lo que goza de un gran atractivo estético. No obstante, existe muy poca in-formación aracnológica al respecto (Barrientos & Ascaso, 1985; Ascaso, 1986; Ascaso & Barrientos, 1986; Barrientos, 1987). Este trabajo tiene, consecuentemente, un objetivo  básico: incrementar el conocimiento faunístico del hayedo del Montseny. Los datos que siguen, vienen de la mano de un esfuerzo generalizado en este sentido, un “Plan faunístico” que, al amparo del órgano rector del Parque (el Servei de Parcs Naturals de la Diputación de Barcelona), se desarrolló entre los años 1989 y 1991. Concretamente en los años 1990 y 1991, en el contexto del mencionado Plan, se muestrearon simultáneamente tres parcelas de hayedo: un “hayedo húme-do”, un “hayedo seco” y un “hayedo medio”. La ubicación concreta de las mismas y sus características diferenciales están recogidas en Barrientos et al  . (1996). Reservamos el análisis comparativo de las mismas, junto con otras parcelas y enclaves del macizo, para un trabajo posterior. Material y métodos En las parcelas estudiadas se combinaron varios métodos de muestreo, acordes con cada zona (trampas de caída, trampas de emergencia-vaciado, biocenómetro, rastreos, batidos, foto-cleptos de árbol y trampa de luz), durante un ciclo anual com- pleto (desde el 17/02/90 al 30/03/91), recogiéndose las mues-tras con una cadencia quincenal. Gran parte de la muestra de arañas procede de las tram- pas de caída, que son trampas de acción indirecta, permanente y de emplazamiento fijo. Cada trampa consta de un cilindro de PVC de 9 cm de diámetro por 13 cm de largo, El frasco recolector se rellenaba hasta la mitad con formol al 4 % (con anticongelante en la época de heladas). Se colocaron cuatro unidades en cada una de las tres zonas, dispuestas en línea, con una separación superior a los 2 m (distancia mínima entre trampas, según Sutherland, 1996). La recolección de las muestras se hizo cada dos semanas en cada una de las tres  parcelas y posteriormente, sólo en la zona principal (hayedo medio), se hacía un seguimiento del ritmo nictemeral, durante una jornada de 24 h, recogiéndose las muestras cada tres horas.    4 Fig. 1.    Mecopisthes nicaensis  (Simon, 1884). Tras el pertinente desbrozado y separación por grandes grupos, las muestras se etiquetaron y fijaron en etanol al 70%, quedando así listas para el análisis taxonómico. Este se ha efectuado en el laboratorio de la Universidad Autónoma de Barcelona con la bibliografía más adecuada al respecto (cla-ves generales, como Simon, 1914-1937; Roberts 1985-1987, 1995; Dahl, 1926; Dahl & Dahl, 1927; Dahl & Wiehle, 1931; Reimoser et al. , 1937; Wiehle, 1953, 1956, 1960, 1963;  Nentwig et al  ., 2013; Locket & Millidge, 1951-1953; Locket et al  ., 1974; y otras publicaciones específicas, relativas a familias o géneros concretos, que se detallan más adelante). Resultados y discusión El muestreo supuso una captura global de 3866 arañas, que encierran la representación de 25 familias, 89 géneros y 102 especies. La mayor parte de las especies identificadas están esca-samente representadas en la muestra global; tan sólo quince especies aparecen con una cierta abundancia (N>50). Estos datos aparecen (ordenados alfabéticamente, por géneros y familias) en el Anexo I que desglosa el número de machos, hembras y formas juveniles capturados de manera conjunta en las tres parcelas estudiadas. La mayoría de las especies se han mencionado previa-mente en otros enclaves de la geografía peninsular ibérica. Muchas son especies comunes, que colonizan con mayor o menor dificultad estos hayedos, sin estar necesariamente vinculadas a ellos de una manera estricta. Tras el análisis taxonómico, y al margen de su abundan-cia relativa, llama la atención la presencia de algunas formas no habituales para la fauna ibérica y que constituyen una  primera cita para la misma. Se trata de los Linyphiidae Tapi-nocyba praecox  (O. P.-Cambridge, 1873),  Mecopisthes nica-ensis  (Simon, 1884), Thaumatoncus indicator   (Simon, 1884) y Wiehlea calcarifera  (Simon, 1884), y el Theridiidae  Rober-tus mediterraneus  (Eskov, 1987). Es en estas especies en las que pretendemos hacer énfasis ahora, ofreciendo (para un mejor reconocimiento futuro) alguna caracterización gráfica de las mismas. Tapinocyba praecox  (O. P.-Cambridge, 1873). De la Península Ibérica, se han citado previamente tres espe-cies del género Tapinocyba  Simon, 1884: T. algirica  (Bos-mans, 2007) (del norte de Portugal), T. mitis  (O. P. Cambrid-ge, 1882) (de varias localidades del norte peninsular) y T.  pallens  (O. P. Cambridge, 1872) (de una sola localidad del  pirineo gerundense). Muy pocos datos que exigirán en un futuro una revisión más profunda. Nosotros hemos capturado una sola hembra, pero su identidad parece clara en base a la iconografía disponible (Roberts, 1987; Wiehle, 1960). Por otro lado, tanto T. pallens  como T. praecox  parecen ser for-mas comunes en las zonas templadas y frías del resto del continente europeo.  Mecopisthes nicaensis  (Simon, 1884). Podríamos decir que  Mecopisthes nicaensis  es una especie rara, ya que sólo se ha citado de algunas localidades de Fran-cia (Simon, 1884) e Italia (Thaler, 1993). Son arañas diminu-tas que apenas superan un milímetro de longitud corporal,  poco pigmentadas y, probablemente, están estrechamente vinculadas al suelo complejo y húmedo de los bosques cadu-cifolios que pueblan la montaña media en Europa. Una espe-cie afín,  M. crassirostris  (Simon, 1884), se ha citado de un  par de localidades de Portugal. Ofrecemos aquí una caracterización adicional de la úni-ca muestra obtenida (figura 1), un macho. El escudo prosómi-co presenta su zona cefálica abultada, sobresaliendo sobre la  parte torácica, a la que casi dobla en altura, pero de contornos redondeados. En una imagen frontal se aprecia un desarrollo notable del clípeo, de modo que los ojos de la 1ª línea se encuentran muy alejados del borde anterior del escudo; estos ojos son casi equidistantes y forman una línea procurva, con los OMA de un tamaño algo menor que los OLA. La 2ª línea    5 Fig. 2.   Thaumatoncus indicator   (Simon, 1884). ocular está muy distorsionada (por el desarrollo del lóbulo cefálico), ya que los OMP están situados en una posición antero-lateral de dicho tubérculo, mientras que los OLP se encuentran a los lados de los OLA. A los lados y en la base del tubérculo cefálico se localiza el poro de la glándula  prosómica masculina, muy desarrollado y con una areola lisa, lo que les asemeja a los ojos. En los pedipalpos destaca la forma de la apófisis tibial, larga y estrecha, ligeramente sinuosa y terminada en un pe-queño gancho en su punta. En el bulbo destaca el émbolo, muy largo y describiendo casi un círculo completo, y una apófisis ( tailpiece ) larga, estrecha y terminada en punta agu-da. Estos caracteres separan claramente a  M. nicaensis  de  M. crassirostris ; esta última recientemente caracterizada en Bosmans et al  . (2010). Thaumatoncus indicator   (Simon, 1884). Se trata también de una especie de reducidas dimensiones; los individuos adultos no llegan a los dos milímetros de longitud corporal. Nosotros hemos capturado cuatro machos y dos hembras; no parece por tanto que se trate de una captura acci-dental, y sí de una forma relativamente críptica a los métodos empleados pero con poblaciones estables en el suelo del hayedo. En Europa, sólo se ha citado previamente de Francia,  pero se conoce mejor del norte de África (Argelia, Túnez), gracias al trabajo de Bosmans (2002). En base a la caracteri-zación que se ofrece en este trabajo, hemos tenido algunas dudas sobre la identidad exacta de nuestras muestras, que hemos asimilado finalmente a la especie de Simon. Ilustramos aquí la morfología del macho (figura 2), tan-to de su bulbo copulador como de la forma de su escudo  prosómico que posee una protuberancia muy característica, cónica, estrechándose paulatinamente hacia su extremo, que se inclina hacia delante y lleva en la punta (redondeada) una serie de pequeñas setas. Esta protuberancia muestra cierta variabilidad en los ejemplares estudiados y arrastra los OMP (los de mayor tamaño), alejándolos de los OLP, situados junto a los OLA, en la base de la protuberancia cefálica. Los ojos anteriores (1ª línea) ocupan la parte medio-frontal del clípeo, ligeramente saliente. Wiehlea calcarifera  (Simon, 1884) Se trata igualmente de arañas muy pequeñas (apenas un milímetro de longitud corporal). Hemos obtenido un solo ejemplar, un macho, que ilustramos en la figura 3. Sus ras-gos morfológicos son coincidentes con la iconografía previa (Locket et al  , 1974; Braun, 1959; Roberts, 1987), tanto en la forma de la apófisis tibial, como en las estructuras propias del bulbo copulador (paracimbio, apófisis media, émbolo,..). W. calcarifera  se conoce de varios países de Europa occi-dental (Francia, Bélgica, Inglaterra y Alemania); nuestra cita viene a constatar su previsible presencia en la Península Ibérica.    6 Fig. 3.   Wiehlea calcarifera  (Simon, 1884).  Robertus mediterraneus  Eskov, 1987. Sorprende la primera mención de  Robertus mediterraneus  (Eskov, 1987) para la fauna ibérica, tanto por tratarse de un Theridiidae (una familia que ha sido objeto de especial aten-ción en la fauna ibérica; Bosmans & Van Keer, 1999) como  por el tamaño que alcanzan los ejemplares que podemos asig-nar a esta especie. En el suelo del hayedo se han capturado 21 ejemplares (de ellos, cinco machos y cinco hembras). Aunque se trata de una cantidad pequeña, todo indica que en los haye-dos del Montseny hay una población bien establecida. La caracterización hecha por Eskov (1987) en su descripción  permite una identificación segura de nuestros ejemplares. Por ello, no parece necesario insistir aquí en sus caracteres dia-gnósticos, pero sí creemos conveniente ofrecer ahora (figura 4) una imagen ventral del bulbo copulador del macho, del epigino y de la facies general lateral de una hembra. Nuestros datos confirman la distribución mediterránea de esta especie y su vinculación a los bosques húmedos de la montaña media.  Dipoena coracina  (C.L. Koch, 1837) Esta especie había aparecido citada de la fauna ibérica (se mantiene como tal en    Nentwig   et al  ., 2013). Sin embargo, se ha eliminado de la última catalogación realizada (Morano et al  ., 2014) al obedecer la información previa a datos no publi-cados ni confirmados procedentes de una colección privada. Técnicamente, por tanto, esta sería la primera cita ibérica de la misma. Además de estas novedades para fauna ibérica, cotejan-do nuestros datos con los que aparecen catalogados para la zona NW de la Península (Morano et al  ., 2014; datos de las  provincias de Barcelona, Gerona, Lérida y Tarragona), pode-mos destacar aquí, como primera cita para Cataluña, la men-ción de las siguientes especies:  Hahnia ononidum  Simon, 1875. Centromerus sellarius  (Simon, 1884), Cnephalocotes oscurus  (Blackwall, 1834),  Metopobactrus prominulus  (O. P.-Cambridge, 1892),  Prinerigone vagans  (Audouin, 1826  ), Saaristoa abnormis  (Blackwall, 1841) Tiso vagans  (Black-wall, 1834), Trichoncus affinis  (Kulczynski, 1894), Typho-chrestus bogarti  (Bosmans, 1990), Theridium pictum  (Walc-kenaer, 1802) y  Xysticus cribratus  (Simon, 1885). Podemos mencionar también a Cicurina cicur   (Fabricius, 1793) cuyos datos se han publicado recientemente (Fernández-Pérez et al. , 2013). Con alguna rara excepción, estas especies están esca-samente citadas en suelo peninsular (uno a seis datos previos, máximo), lo que da una idea de la pobreza informativa de que se dispone todavía en la actualidad. Si tenemos en cuenta además que la mayoría de estas especies están representadas en la muestra por muy pocos ejemplares, resulta evidente que estos datos sólo representan una primera aproximación a la fauna real de nuestros haye-dos. Fenología  La mayoría de las 102 especies identificadas están represen-tadas en la muestra global con un número limitado de ejem- plares (N<10). No obstante, algunas especies muestran una abundancia relativa mayor, por lo que podríamos calificarlas de principales. Las que ofrecen una frecuencia absoluta de  N>50, son:  Eratigena fuesslini  (Pavesi, 1873), Textrix denti-culata  (Olivier, 1789),  Amaurobius similis  (Blackwall, 1861),  Anyphaena accentuata  (Walckenaer, 1802),  Araniella cucur-bitina  (Clerck, 1757), Centromerus sellarius  (Simon, 1884), Gongylidiellum murcidum  (Simon, 1884),  Microneta viaria      7 Fig. 4.    Robertus mediterraneus  Eskov, 1987. (Blackwall, 1841),  Neriene emphana  (Walckenaer, 1841),  Palliduphantes fagicola  (Simon, 1929), Tenuiphantes flavipes (Blackwall, 1852), Tenuiphantes tenuis  (Blackwall, 1852), Oonops procerus  Simon, 1882, Saitis barbipes  (Simon, 1868) y  Paidiscura pallens  (Blackwall, 1834). Son pocas, pero el número de especies significativas se elevaría a 31 si consi-derásemos a las que muestran una abundancia de N>20. Al igual que ocurre con los aspectos de carácter faunís-tico, los datos disponibles tampoco muestran una imagen diáfana de su actividad e imbricación a lo largo del año. No obstante, la metodología secuencial utilizada permite ofrecer una aproximación a la dinámica estacional de las especies que aparecen como principales. Sólo para aquellas que se mues-tran habituales y abundantes, es posible elaborar una primera imagen de carácter fenológico. En la figura 5 hemos ordenado los datos disponibles, diferenciando machos, hembras y juve-niles, pero reuniendo la información de las tres parcelas estu-diadas. Para una mejor visualización, aunque los datos son de cadencia quincenal, ofrecemos una imagen de carácter men-sual. Además en la figura 6 se ofrece una imagen fenológica de conjunto de las 31 especies que superan los 20 individuos en la muestra. De la familia Agelenidae sólo dos especies dan algún ti- po de información fenológica:  Eratigena fuesslini  y Textrix denticulata .  Eratigena fuesslini  (66 mm, 40 hh, 248 jj) se muestra abundante en el hayedo. La mayor parte de los ejem- plares están vinculados al suelo y proceden de las trampas de caída, fruto de su propia actividad; pero no faltan las muestras que proceden de las extracciones mediante biocenómetro. Ordenando los datos cronológicamente (figura 5), observamos que los machos presentan una mayor actividad en los meses de julio a octubre, con máximo claro durante el mes de sep-tiembre (la última fase del verano). En cambio las hembras muestran una actividad más discreta y repartida a lo largo del año, aunque con algo más de presencia en los meses de mayo,  junio y julio. La actividad de las formas juveniles es intensa desde el final del invierno hasta el final del verano. Compara-tivamente con los datos que disponemos de otros trabajos (Barrientos, 1985), añadimos aquí una mayor precisión sobre la fenología de esta especie, que domina sobre otras del com- plejo Tegenaria/Eratigena  en estas zonas frías de la montaña mediterránea. La imagen que ofrece Textrix denticulata  (12 mm, 33 hh, 92 jj) es algo más rotunda (figura 5). Al parecer hay una gran actividad juvenil todo el año (excluidos los meses de invierno. Los adultos, en cambio, se muestran mucho más activos en los meses de mayo a agosto, con un máximo duran-te el mes de junio, en el que se pueden situar los momentos de mayor actividad sexual (prolongada durante el mes de julio).  Nuestros datos coinciden esencialmente con lo publicado en Barrientos (1985). Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con  E. fuesslini,  la mayor parte de las muestras proceden de métodos de captura (trampas de emergencia, rastreos, bio-cenómetro, fotocleptos, interceptores de vuelo) que hablan de una actividad ubicada preferentemente en el estrato superior arbustivo o arbóreo. La familia Amaurobiidae está representada por una sola especie,  Amaurobius similis , que aparece abundante en los
Related Search
Similar documents
View more
We Need Your Support
Thank you for visiting our website and your interest in our free products and services. We are nonprofit website to share and download documents. To the running of this website, we need your help to support us.

Thanks to everyone for your continued support.

No, Thanks
SAVE OUR EARTH

We need your sign to support Project to invent "SMART AND CONTROLLABLE REFLECTIVE BALLOONS" to cover the Sun and Save Our Earth.

More details...

Sign Now!

We are very appreciated for your Prompt Action!

x