Algunos usos de Estado en la historiografía del periodo de la organización nacional de Argentina (1852-1880)

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  Algunos usos de Estado en la historiografía del periodo de la organización nacional de Argentina (1852-1880)
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  65  hist. historiogr. • ouro preto • n. 25 • dezembro • 2017 • p. 65-82 • doi: 10.15848/hh.v0i25.1184  Algunos usos de “Estado” en la historiografía del período de la “organización nacional” de Argentina (1852-1880) Some uses of State in the historiography of the Argentinean period of national organization (1852-1880) Raquel Valeria Bressan bressanrv@gmail.comDoctora em Ciencias Sociales/Becaria postdoctoral CONICETInstituto de Ciencias, Universidad Nacional de General SarmientoJuan María Gutiérrez, 1150, Los Polvorines1613 - Buenos AiresArgentina Mariano José Aramburo mariano.aramburo@gmail.comDoctor en Historia/ Becario postdoctoral CONICETInstituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, FFyL, UBA-CONICET25 de mayo, 221, 2° piso1002 - Buenos AiresArgentina Resumen En este artículo se presenta un balance y se realiza una reexión crítica de los diferentes usos y concepciones de la categoría “Estado” en los estudios dedicados a la formación del Estado argentino durante el período 1852-1880. A partir del relevamiento bibliográco de las obras producidas desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la actualidad, se examinan los diversos enfoques, argumentos y herramientas metodológicas utilizadas y se da cuenta de las principales perspectivas de análisis del Estado argentino durante sus años de formación y consolidación. Asimismo, se abordan tanto los consensos construidos a lo largo de ese recorrido historiográco como los problemas y desafíos en la historiografía actual para la elaboración de una síntesis sobre la etapa de formación estatal. Palabras clave Argentina; Estado; Historiografía.  Abstract This article balances and critically reviews the dierent uses and conceptions of State as a category in the studies devoted to the formation of the Argentine State during the period 1852-1880. From the bibliographical survey of the works produced between the last decades of the 19th century and the present day, the various approaches, arguments, and methodological tools are reviewed and the main perspectives on the Argentine State during its formative and consolidation years are analyzed. It also addresses both the consensus built along this historiographic route and the current historiographical problems and challenges for the elaboration of a synthesis on the state formation stage. Keywords Argentina; State; Historiography.   Recibido el: 25/1/2017 Aceptado el: 18/11/2017 ____________________________________________________________________________________________________________________________________________  66  hist. historiogr. • ouro preto • n. 25 • dezembro • 2017 • p. 65-82 • doi: 10.15848/hh.v0i25.1184Raquel Valeria Bressan e Mariano José Aramburo _________________________________________________________________________________ Escuelas, colegios, universidades, códigos, letras, legislación, ferrocarriles, telégrafos, libre pensar, prensa en actividad, diarios más que en Norteamérica, nombres ilustres…, todo en treinta años, y todo fructífero en riqueza, población, prodigios de transformación, a punto de no saberse en Buenos Aires si estamos en Europa o en América (HALPERÍN DONGHI 2005a, p. 483-484). Así describía Sarmiento en 1883 los logros alcanzados desde la instauración del Estado en Argentina. Aunque mencionaba las dicultades políticas que aún persistían, sus palabras condensaban su fe en el progreso y en su rol central como herramienta transformadora de la sociedad. Esa valoración positiva se plasmaba en la Constitución Nacional y su función como fuente de jurisprudencia, en la unión de las provincias, en la libertad de prensa y opinión, así como, fundamentalmente, en su capacidad de acción como herramienta para alcanzar el progreso económico y social. La centralidad concedida no sólo fue compartida por los contemporáneos de Sarmiento, sino que se extendió a buena parte de la historiografía que analizó el período 1852-1880, como lo muestra la reproducción de las palabras citadas como epígrafe en este artículo en las páginas iniciales de varios análisis históricos ( HALPERÍN DONGHI 2005a; BONAUDO  1999). Sin embargo, y pese a que en muchos casos se compartió una apreciación similar, la omnipresencia de la categoría se vio acompañada de diferencias conceptuales y de distintos enfoques sobre su construcción e, incluso, sobre su misma temporalidad. Así, resulta sorprendente el escaso debate de los historiadores sobre esa categoría central y sobre la forma en que cada uno de ellos la utilizó. Aunque por momentos ciertas corrientes y tendencias historiográcas en la Argentina construyeron, con diferente éxito por cierto, el espejismo de la uniformidad y la aparente clausura de toda discusión sobre el Estado, las condiciones actuales de la actividad historiográca, según creemos, admiten una revisión sobre la categoría.En su conjunto, los estudios sobre el periodo 1852-1880 se caracterizan por la dispersión y la fragmentación de los temas tratados, así como de los enfoques conceptuales y herramientas metodológicas utilizadas ( SÁBATO 2007; LEMPÉRIÈRE 2007). Como advirtió Annick Lempérière, esa dispersión constituye un obstáculo en el avance de una síntesis sobre la etapa de formación estatal, en particular respecto a la elaboración de perspectivas comparativas que permitan proporcionar “una visión histórica de conjunto sobre las especicidades y las grandes evoluciones del fenómeno estatal en Hispanoamérica ( LEMPÉRIÈRE 2007, p. 46). En el presente trabajo se realiza un estado de la cuestión sobre los análisis historiográcos dedicados a la construcción del Estado durante sus años de formación y consolidación en Argentina (1852-1880), 1  centrándose el interés en 1  Sobre el período se han publicado algunos estados de la cuestión basados en la producción historiográca de los últimos veinte años referida a las prácticas de diversos actores y al funcionamiento de las instituciones (MÍGUEZ 2012; SÁBATO  2014). En los estudios relevados para este estado de la cuestión se utilizan diferentes categorías conceptuales como “Estado-nación”, “Estado nacional” o “Estado argentino” para referirse al mismo proceso. En el presente artículo utilizaremos la categoría “Estado”.  67   Algunos usos de “Estado” en la historiografía del período de la “organización nacional” de Argentina (1852-1880) _________________________________________________________________________________ hist. historiogr. • ouro preto • n. 25 • dezembro • 2017 • p. 65-82 • doi: 10.15848/hh.v0i25.1184 los distintos enfoques, argumentos y herramientas metodológicas utilizadas. 2  Del mismo modo, se pretende dar cuenta de los sentidos y usos que los historiadores, implícita o explícitamente, dieron al concepto de Estado. Por último, y en una perspectiva más amplia, consideramos que esa síntesis permitirá trazar puntos en común y marcas distintivas de la historiografía argentina respecto de sus homólogas hispanoamericanas. La nación preexistente al Estado Los años que median entre la caída de Rosas (1852) y la federalización de la ciudad de Buenos Aires (1880) componen quizás uno de los períodos más abordados por la historiografía argentina. Se le atribuyó especial importancia debido a que el resultado nal del proceso, el surgimiento y consolidación de un Estado, fue considerado como un elemento que daba sentido a lo ocurrido en el siglo XIX.Aquel rol ordenador se vio reejado en un conjunto de obras que, pese a su amplitud y heterogeneidad, tomaron como punto de partida el presupuesto de una nación preexistente ( CHIARAMONTE  2004). Desde esa génesis, la nación se situó al comienzo de un proceso histórico, generalmente ubicado entre 1810 y 1816, cuya narración se dispuso en función de disputas, conictos y fracasos en torno a una inevitable constitución estatal. Incluso cuando ese presupuesto fue descartado como punto de partida, la nación fue considerada como el desenlace inevitable de lo ocurrido entre 1810 y 1852. Del mismo modo, muchas de las interpretaciones de lo acontecido entre 1852 y 1880 continuaron centrando su análisis en la nación, incluso cuando prolongados y diversos conictos se extendieron en esas tres décadas, sugiriendo la pervivencia de disputas y dilemas sobre la organización y consolidación de la nación. 3 La primera década de la “organización nacional” constituyó el foco de interés para una parte importante de aquella historiografía, que ubicó en ese período la consolidación de la nación. 4  Fue en esos años que, particularmente en el entonces Estado de Buenos Aires, la discusión sobre el pasado y la nación se convirtió en un aspecto central del debate político ( EUJANIÁN 2015; GONZÁLEZ BERNALDO  2008). En este sentido, la tesis de preexistencia de la nación no fue una invención retrospectiva de los historiadores, sino que fue presentada por los propios contemporáneos. Primero por Vicente Fidel López, al justicar en la Sala de Representantes de Buenos Aires el Acuerdo de San Nicolás (1852) y, en segundo lugar, por Bartolomé Mitre, quien la utilizó para argumentar su rechazo a la Constitución porteña de 1854. Es importante destacar que esa elaboración comprendía a la nación en términos contractuales y no en términos identitarios, aspecto que recién sería incorporado por Mitre en la tercera edición de su Historia de Belgrano (1876-1877) 5  (EUJANIÁN 2015). 2  No nos interesa realizar un abordaje teórico sobre el Estado ni establecer las liaciones teóricas de cada uno de los historiadores o corrientes historiográcas analizadas; esa labor excedería con creces el espacio disponible para este artículo. 3  Pese a que la constitución nacional fue sancionada en 1853, el reclamo por mayor autonomía provincial fue un rasgo destacado de los conictos entre el poder central y las provincias en las tres décadas siguientes. 4  Sobre la década, Cf. Lettieri (2006) e González Bernaldo (2008). 5  La construcción de Mitre se fundaba, como señaló Halperín Donghi (1985), en el optimismo respecto a la democracia según se la entendía en el siglo XIX y el constitucionalismo liberal.  68  hist. historiogr. • ouro preto • n. 25 • dezembro • 2017 • p. 65-82 • doi: 10.15848/hh.v0i25.1184Raquel Valeria Bressan e Mariano José Aramburo _________________________________________________________________________________ La premisa inaugurada por Vicente F. López y Bartolomé Mitre fue compartida por la mayoría de los autores contemporáneos, 6  quienes, como Luis Domínguez (1861) o Adolfo Saldías (1987; 1910) concibieron, además, que la nación era objeto de disputas entre grupos e ideas políticas que pugnaban por su predominio. 7  Otro rasgo importante a la hora de evaluar esa concepción resulta de la activa participación pública y política de sus autores, quienes no dudaron en considerarse actores fundamentales de dicha consolidación nacional. Del mismo modo, el entendido, durante gran parte del siglo XIX, de una nación preexistente en términos contractuales admitió la posibilidad y discusión de alternativas que diferían en cuanto al resultado alcanzado. Se trata de un contraste importante porque permite observar que el prisma del principio de nacionalidades, desde el que se analizaron los años de construcción del Estado en el siglo XX, no se encontraba consolidado ni lo sucientemente extendido. Sirva como ejemplo de ello la disputa que entablaron el oriental Juan Carlos Gómez y Bartolomé Mitre en 1869 sobre la Guerra del Paraguay, donde se señala a la nación como una construcción cuyo diseño no se encontraba precongurado desde el inicio del proceso histórico. 8 A comienzos del siglo XX, la tesis de preexistencia de la nación mantuvo su centralidad, alimentada entonces también por la relevancia que adquiría la cuestión social y el próximo festejo del centenario de la Revolución de Mayo. Aunque los rasgos contractuales de las propuestas de Mitre y López no desaparecieron en los años subsiguientes, se agregaron nuevos elementos que buscaban dotar al relato historiográco de herramientas pertinentes para la cohesión social y la creación de una identidad común (DEVOTO; PAGANO 2009, p. 143). Así, bajo un consenso liberal y una fuerte relación entre el Estado, sus instituciones y los historiadores, se buscó la elaboración de una historia nacional. 9 Recién en la década de 1930 la propuesta logró efectivizarse. Coordinada por Ricardo Levene desde la  Junta de Historia y Numismática Americana  (desde 1938,  Academia Nacional de la Historia ), la monumental Historia de la Nación  Argentina. Desde los orígenes hasta la organización denitiva en 1862  no sólo alcanzó gran éxito —como lo demuestran sus variadas ediciones—, sino que logró aanzar en el imaginario histórico la idea de una nación preexistente incluso entre sus posteriores detractores. 10  Como señalaba el autor en el prólogo 6  Como señaló Halperín Donghi (1985), el impacto que tuvo la obra de Mitre provocó cierto estancamiento historiográco, pues resultaba imposible de continuar como de dejar de lado. 7  De esta concepción resultaron interpretaciones que dan cuenta de los posicionamientos tomados con respecto al aislamiento de Buenos Aires en la década de 1850 y a la política seguida por la Confederación Argentina (VICTORICA 1906; PELLIZA 1897; RIVAROLA 1921). 8  Aunque la polémica discurrió sobre la Guerra del Paraguay, el intercambio epistolar de ambos personajes se argumentó en función de lo acontecido durante la secesión de Buenos Aires. El debate puede analizarse en Mitre (1897). 9  Como señalan Devoto y Pagano con los ejemplos de Luis V. Varela y Clemente Fregeiro, en esos años comenzó a insistirse en la necesidad de redactar una historia de la República Argentina que, bajo criterios  “profesionales”, superara los viejos relatos decimonónicos. 10  Al menos sus más inmediatos detractores, ese amplio espacio conocido como “revisionismo histórico”, no salieron de la premisa de una nación preexistente ni del principio de nacionalidades. La lista de autores sería demasiado extensa para citar aquí. Una reexión crítica sobre ella, desde la perspectiva que proponemos, puede cotejarse en Halperín Donghi (2005b).  69   Algunos usos de “Estado” en la historiografía del período de la “organización nacional” de Argentina (1852-1880) _________________________________________________________________________________ hist. historiogr. • ouro preto • n. 25 • dezembro • 2017 • p. 65-82 • doi: 10.15848/hh.v0i25.1184 de la obra publicado srcinalmente en 1934, su objetivo era: “[…] auscultar el alma de la nación y descubrir sus sentimientos dominantes” (LEVENE 1962, p. XXVI). En este sentido, replicó las preguntas y premisas ya instauradas por Mitre e incorporó la certeza de la inevitable construcción y consolidación estatal de la nación. Como señala Sábato (2007) respecto de esa línea interpretativa, los conceptos de nación y Estado carecían de toda problematización teórica en tanto eran considerados como datos otorgados por la realidad al comienzo o al nal del proceso histórico.El tomo VIII, destinado a explicar la década de 1850, merece un análisis más detallado en tanto esa fue considerada como la etapa de organización constitucional y consolidación de la nación. 11  En ese volumen se presenta un argumento teleológico donde la nación se explica en función de marchas y contramarchas en pos de su organización constitucional. Por ejemplo, Ramón Cárcano, autor del capítulo inicial, argumenta que desde la época colonial dos fuerzas en pugna habían impedido la consolidación de la nación. 12  Opacadas durante el rosismo, en 1852 volvieron a resurgir para combinarse con errores políticos y disputas personales que prolongaron aún más la desorganización (CÁRCANO  1962, p. 11 y ss.). De esta forma, la separación de Buenos Aires durante la década de 1850, el rechazo a la constitución nacional y su declaración como Estado fueron interpretados como una continuación de los conictos y proyectos antagónicos que habían impedido la consolidación de la nación. 13 Lo dicho permite expresar un aspecto sustantivo en esta argumentación. Nos referimos a una lógica dicotómica para explicar lo acontecido en la primera década de la “organización nacional”. Podemos tomar el ejemplo de Juan Álvarez (1962), quien, al trabajar los aspectos económicos del período, explicó el conicto a partir de una Confederación escasa de recursos y una Buenos Aires con vitalidad económica gracias al manejo de la aduana. Otro tanto ocurrió con las interpretaciones del conicto político al interior de Buenos Aires. En este caso, se lo entendió como una disputa entre dos partidos, el federal y el unitario, los cuales no sólo poseían ideas perfectamente constituidas e integradas, sino también antitéticas respecto a la organización de la nación. Sin embargo, cierto “espíritu nacional” presente en los contemporáneos habría permitido la superación de los conictos y la nal consolidación de la nación. Como señalaron Devoto y Pagano (2009), el consenso liberal que marcó a esos autores entendía que la consolidación de la nación era, ni más ni menos, su formación como Estado. En este sentido, la sanción de una Constitución escrita y admitida por las provincias resultó en un entendimiento del Estado en términos jurídicos, lo que permitió establecer la unidad política y superar los 11  La redacción de una nueva historia nacional fue impulsada por un heterogéneo grupo de historiadores agrupados en la llamada Nueva Escuela Histórica, quienes comenzaron a ocupar diferentes espacios institucionales y académicos en las primeras décadas del siglo XX adoptando criterios profesionales para la labor historiográca y bajo un consenso liberal. Aunque no todos los autores que participaron de la Historia de la Nación Argentina eran historiadores profesionales ni participaron de la Nueva Escuela Histórica, la obra se caracterizó por cierta uniformidad metodológica y la pretensión de ser una historia desligada de pasiones políticas. 12  Otras obras del autor replican la explicación ( CÁRCANO  1921; 1933). 13  La misma interpretación es compartida por Carlos Heras y Enrique Barba (1962) y por Romero (1946).
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