Afinidades electivas entre literatura y sociología: el suicidio de Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia como ejemplo de suicidio anómico

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  "Afinidades electivas" entre literatura y sociología: el suicidio de Andrés Hurtado en "El árbol de la ciencia" como ejemplo de suicidio anómico
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  EPOS, XXV (2009) págs. 61-75 «AFINIDADES ELECTIVAS» ENTRE LITERATURAY SOCIOLOGÍA: EL SUICIDIO DE ANDRÉS HURTADOEN  EL ÁRBOL DE LA CIENCIA  COMO EJEMPLODE SUICIDIO ANÓMICO 1 F RANCISCO  F USTER  G ARCÍA Universidad de Valenciafrancisco.fuster-garcia@uv.es R ESUMEN El objetivo del presente trabajo es analizar el comportamiento social de Andrés Hur-tado, personaje protagonista de la novela de Pío Baroja  El árbol de la ciencia  (1911). Sepretende reconstruir la trayectoria del personaje literario analizando la actitud de ano-mia y de individualismo radical que lo caracteriza. Para ello, hemos estudiado el suici-dio del protagonista de la novela desde una perspectiva interdisciplinaria, que combinael análisis de la novela de Baroja y del caso específico de suicidio del personaje prota-gonista, con el análisis sociológico del fenómeno del suicidio, tal y como fue estudiado ysistematizado por Émile Durkheim en su obra  Le Suicide  (  El suicidio , 1897), con el pro-pósito de demostrar que el caso del suicidio de Andrés Hurtado en la novela de Barojapuede ser considerado como un ejemplo paradigmático de un tipo de suicidio muy co-mún en la Europa de fin de siglo: el llamado «suicidio anómico». P ALABRAS CLAVE :  Pío Baroja, Durkheim, anomia, suicidio, crisis de fin de siglo. 1 Quiero expresar mi agradecimiento a los profesores del Departamento de Historia Contemporánea de laUniversidad de Valencia, Anaclet Pons y Justo Serna, directores del trabajo de investigación del que es deudoreste artículo. Igualmente, agradezco a la profesora del Departamento de Sociología y Comunicación de la Uni-versidad de Salamanca, Irene Martínez, su lectura atenta del texto y sus atinados consejos y sugerencias.  62  FRANCISCO FUSTER GARCÍA  EPOS, XXV (2009) págs. 61-75 A BSTRACT The aim of this work is to analyze the social behavior of Andrés Hurtado, main cha-racter of Pío Baroja’s novel  El árbol de la ciencia  (1911). It is expected to reconstruct thecourse of the literary character through the analysis of his characteristic attitude of ano-mie and radical individualism. In order to this aim, we have studied the suicide of themain character of the novel from an interdisciplinary perspective which combines theanalysis of Baroja’s novel and the specific suicide case of his main character, with the so-ciological analysis of the suicide phenomenon, as it was studied and systematized byÉmile Durkheim in his work  Le Suicide  (1897), in order to prove that Andres Hurtado’ssuicide case in Baroja’s novel may be considered as a paradigmatic case of a kind of sui-cide very common in Europe’s end-of-century: the so-called «anomic suicide». K EY  W ORDS :  Pío Baroja, Durkheim, anomie, suicide, end-of-century crisis. 1. L ITERATURA Y SOCIOLOGÍA :  UN MATRIMONIO BIEN AVENIDO Autores como José María González García 2 o Irene Martínez 3 han defendido en va-rios momentos y en distintos lugares el diálogo entre sociología y literatura, basándose enla coincidencia que se da a veces —la «afinidad electiva»— entre la obra sociológica y laliteraria a la hora de abordar —cada una con sus medios o su método— un determinadotema u objeto de estudio. A diferencia de otros sociólogos que han estudiado o han tra-bajado con fuentes literarias considerándolas siempre como obras menores en cuanto a supotencial explicativo, como obras subsidiarias y dependientes siempre de la teoría so-ciológica, estos autores han abogado por un tratamiento de la obra literaria que le con-ceda una mayor importancia y que sitúe a la literatura y a la sociología como dos disci-plinas complementarias cuya interacción puede ayudarnos a matizar y enriquecer nuestracomprensión de determinado fenómeno social o de determinado comportamiento o ac-titud del individuo en la sociedad moderna.Anivel temático o de contenidos, el propio González García ha afirmado que quizáen lo que más han coincidido sociología y literatura ha sido en que ambas, cada una des-de su perspectiva, han tratado de describir el comportamiento del hombre moderno en lasociedad burguesa industrializada, exactamente el ámbito en el que se produce la crisis defin de siglo y en el que escribe Pío Baroja buena parte de su obra: 2 GONZÁLEZ GARCÍA, José María (1988),  La máquina burocrática. Afinidades electivas entre Max We-ber y Kafka , Madrid, Visor;  idem  (1992)  Las huellas de Fausto. La herencia de Goethe en la sociología de Max Weber  , Madrid, Tecnos, 1992. 3 MARTÍNEZ SAHUQUILLO, Irene (1994), «William Morris y la crítica a la sociedad industrial: una sín-tesis singular de radicalismo y marxismo» en  REIS: Revista Española de Investigaciones Sociológicas , n o 66, pp.171-180;  idem  (1998) «Anomia, extrañamiento y desarraigo en la literatura del siglo XX: un análisis socioló-gico» en  REIS: Revista Española de Investigaciones Sociológicas,  n o 84, pp. 223-242;  idem  (2001),  La revueltacontra la civilización. D.H.Lawrence y el romanticismo antimoderno , Madrid, Centro de Investigaciones So-ciológicas.  «AFINIDADES ELECTIVAS» ENTRE LITERATURA Y SOCIOLOGÍA...  63 EPOS, XXV (2009) págs. 61-75 Literatos y sociólogos, literatura y sociología, compiten desde hace ciento cincuentaaños en describir e interpretar la sociedad burguesa, en analizar las consecuencias de la in-dustrialización y en ofrecer al hombre moderno una orientación de su conducta y de su ser-en-el-mundo (GONZÁLEZ GARCÍA, 1988: 20). Desde un punto de vista metodológico, la literatura puede proporcionar ejemplosconcretos de estudio, mientras que la sociología nos proporcionaría el marco general, me-nos atento a los casos individuales y más centrado en los comportamientos y el devenirde las sociedades. El sociólogo estudia la norma y el escritor nos proporciona un ejemplode aplicación de esa norma, convirtiéndose ambos en intérpretes de una misma realidad: El creador literario se convierte, así, en un intérprete, como el sociólogo, de la realidad so-cial y los acontecimientos históricos que la atraviesan aunque, en oposición a éste, no le inte-resa tanto descubrir tendencias generales como profundizar en los casos particulares en los queuna tendencia general se manifiesta; su motivación corre, así, en sentido contrario a la regladurkheimiana que invita a desentenderse de las manifestaciones individuales de un fenómenosocial (MARTÍNEZ SAHUQUILLO, 1998: 226). Ejemplo claro de este uso de la literatura por parte de la sociología lo encontramosen la obra de importantes sociólogos como Norbert Elias. En alguna de sus obras másdestacadas, el autor de  El proceso de la civilización  recurrió al empleo de textos litera-rios como recurso a partir del cual extraer ejemplos prácticos que facilitaran la com-prensión de la teoría sociológica, por lo general tendente a la abstracción y la elabora-ción de teorías complejas. Como ha dicho González García para el caso del sociólogoalemán, Elias supo usar críticamente las novelas, sacando provecho de su vertiente so-ciológica: Por último, nos encontramos también en la obra de Norbert Elias con el intento conscientede hacer hablar sociológicamente a los textos literarios, con la búsqueda deliberada de la ex-plicación de relaciones sociales a partir del análisis de textos literarios, con la tesis formuladade una manera explícita en  Estudios sobre los alemanes,  según la cual las novelas, utilizadascríticamente, pueden ayudar a poner ante nuestros ojos a una sociedad del pasado con sus es-tructuras de poder 4 . Lo que pretendo en este trabajo es intentar combinar con éxito el análisis de un fe-nómeno social —el suicidio— que muchos autores han asociado al malestar y el desen-canto, a la anomia que invade muchas esferas de la sociedad finisecular europea. Por unaparte, la teoría expuesta por el sociólogo francés Émile Durkheim en su obra  El suicidio ,en la que el autor obvia la casuística individual y describe el suicidio provocado por laanomia como un  hecho social , me servirá para estudiar, desde un nivel de análisis másgeneral, el comportamiento del individuo moderno y sus respuestas ante la crisis de va-lores que se produce durante el final de siglo. Por otra parte, la lectura de la novela deBaroja me será útil para comprender esta misma realidad desde una perspectiva muchomás concreta, casi microhistórica. El hecho de centrarme en el caso concreto de Andrés 4 GONZÁLEZ GARCÍA, José María (1994), «Norbert Elias: literatura y sociología en  El proceso de la ci-vilización » en  REIS: Revista Española de Investigaciones Sociológicas , n o 65, pp. 55-77, cita en p. 72.  64  FRANCISCO FUSTER GARCÍA  EPOS, XXV (2009) págs. 61-75 Hurtado y de su entorno más inmediato, me permitirá rastrear en todas sus actitudes unejemplo paradigmático de comportamiento de un individuo de esa misma sociedad es-tudiada por los sociólogos.2. E L INDIVIDUO MODERNO Y LA CRISIS DE FIN DE SIGLO El ambiente de degradación moral y crisis de valores que caracteriza a la sociedadeuropea y española de finales del siglo XIX y principios del siglo XX ejerce una notablepresión e influencia sobre el comportamiento del individuo moderno, especialmentedel individuo urbano. El avance del capitalismo industrial y de la tecnología moderna vaa propiciar la aparición de grandes aglomeraciones demográficas y la consolidación deuna sociedad urbana en cuyo espacio público conviven la burguesía triunfante y el lum-pen masivo, la aristocracia decadente y el hampa marginal.El advenimiento de la llamada «sociedad de masas» provoca un cierto  shock   psico-lógico en un individuo que, acostumbrado a interrelacionarse con un círculo reducido depersonas, ve como de pronto se halla inmerso en medio de multitudes y muchedumbresde seres anónimos que comparten su mismo espacio vital, pasando de la familiaridad y lanotoriedad al anonimato y la indiferencia. Es en ese momento cuando el individuo ad-quiere las formas de sociabilidad y las características psicológicas que desde entonceshan caracterizado al individuo común en la sociedad moderna, especialmente en la ur-bana. Fruto de este cambio en el modelo social serán un conjunto de trastornos y dis-funciones manifestadas por una serie de individuos que expresan de diferentes formas suinadaptación al medio y su incomprensión de esta nueva realidad. Términos como  abu-rrimiento ,  individualismo ,  aislamiento ,  anomia ,  desencanto ,  alienación  o  desarraigo , sonsólo algunos de los conceptos y categorías de análisis que la sociología clásica ha em-pleado para describir esta sensación de pesimismo y malestar psicológico que se apode-ra del individuo durante el período finisecular y los años posteriores.Son estas mismas sensaciones las que se desprenden de las palabras del escritor hún-garo de fin de siglo, Max Nordau, quien en un par de ensayos de tinte sociológico y de tí-tulos tan elocuentes como  Las mentiras convencionales de nuestra civilización  (1883) o  Degeneración  (1892), retrata un ambiente de decadencia que él mismo asocia con la ideade  fin de siglo : Más por estúpida que puede ser la frase «fin de siglo», el estado de espíritu que está des-tinada a definir existe de hecho en los grupos directores; la disposición del alma actual es ex-trañamente confusa, hecha a la vez de agitación febril y de triste desfallecimiento, de temor alo porvenir y de alegría desesperada que se resigna; la sensación dominante es la de un hun-dimiento, la de una extinción 5 . Según ha dicho Ricardo Gullón, el fin de siglo se nos presenta como un «período derevisión total, en el que nada, desde la teología a la geometría, deja de ponerse en duda,y el repudio de lo vigente se realiza sistemáticamente y a fondo» 6 . «La anarquía moral, o 5 NORDAU, Max (1902),  Degeneración , Tomo I, Madrid, Librería de Fernando Fé, p. 5.  «AFINIDADES ELECTIVAS» ENTRE LITERATURA Y SOCIOLOGÍA...  65 EPOS, XXV (2009) págs. 61-75 lo que se describía como tal —ha dicho Eugen Weber para el caso de Francia—, sub-vertía las ideas y los valores que hasta entonces se daban por sentados, al menos en pú-blico. Se acabaron las creencias, el vicio se veía por todas partes» 7 . Es este ambiente deincertidumbre y cuestionamiento de los valores de la moral burguesa el que provocará enel individuo moderno habituado a ellos el tipo de reacciones y trastornos al que nos he-mos referido antes. La abolición de normas y convenciones sociales provoca la anomia yla desorientación en un individuo que se siente alienado y que se refugia en sí mismo, enel individualismo y el aislamiento de la masa.En su obra  La división del trabajo social  (1893), Durkheim establece una teoría se-gún la cual, aquello que caracteriza definitivamente a la sociedad moderna es el tránsitodel modelo social que él define como  sociedad mecánica  al modelo de lo que él llama  so-ciedad orgánica , en una dicotomía que viene marcada por el factor que más distingue aun modelo del otro: el grado de extensión y complejidad en la división del trabajo. El in-dividuo de esta sociedad que describe Durkheim se encuentra en muchos momentos pre-sionado por una doble influencia. Por una parte, están las características de su propia per-sonalidad, derivadas de cuestiones y coyunturas personales que solamente a él le afectan.Por otra parte, Durkheim habla de una serie de corrientes sociales que no emanan de nin-gún individuo, sino que se forman en una sociedad concreta y en un período histórico de-terminado. En el caso del fin de siglo europeo, la corriente social dominante es un sen-timiento de malestar y pérdida de valores, germen de una descomposición social queprovocaría el aumento del número de suicidios durante el período por él estudiado: [...] no hay que dejarse deslumbrar por el brillante desarrollo de las ciencias, de las artes y dela industria, de que somos testigos; es muy cierto que se lleva a cabo, en medio de una efer-vescencia enfermiza, de cuyas dolorosas resultas cada uno de nosotros se resiente. Es muy po-sible, y hasta verosímil, que el movimiento ascensorial de los suicidios tenga por srcen un es-tado patológico que acompañe  a posteriori  a la marcha de la civilización, pero sin ser sucondición necesaria 8 . 3. E L SUICIDIO DE  A NDRÉS  H URTADO EN EL  E L ÁRBOL DE LA CIENCIA DE  P ÍO  B AROJA : EJEMPLO DE SUICIDIO ANÓMICO Los escasos catorce años que separan la publicación de  El suicidio  (1897) de Durk-heim y  El árbol de la ciencia  (1911) de Pío Baroja indican que ambos autores reflejaronen sus escritos, uno en forma de elaboración teórica documentada y el otro en forma deficción novelada, el ambiente de crisis y transformación de la sociedad de fin de siglo. Eneste sentido, esta coincidencia cronológica es una primera razón para justificar este es-tudio comparativo. Sin embargo, la razón fundamental de tomar el caso de Andrés Hur-tado como ejemplo de lo que Durkheim llamó «suicidio anómico» tiene más que ver conlas semejanzas que encontramos entre, por un lado, los rasgos que según Durkheim se 6 GULLÓN, Ricardo (1969),  La invención del 98 y otros ensayos , Madrid, Gredos, p. 12. 7 WEBER, Eugen (1989),  Francia, fin de siglo , Madrid, Debate, p. 22. 8 DURKHEIM, Émile (2008),  El suicidio , Madrid, Akal, pp. 412-413.
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